Premios BIC/ Ha sido reconocida con el galardón al mejor Servicio de Farmacia

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alejandra L. Souza Madrid | viernes, 13 de diciembre de 2013 h |

Este año el premio BiC al mejor servicio de Farmacia Hospitalaria, recaía exequo, junto con el Hospital La Fe de Valencia, ha recaído en los hospitales universitarios San Cecilio y Virgen de las Nieves, ambos forman parte desde 2010 de la Unidad de Gestión Clínica (UGC) intercentros e interniveles de Granada que conforman además los distritos sanitarios de Atención Primaria Granada Metropolitano, Área Sanitaria Nordeste y Área Sanitaria Sur.

Tanto para José Cabeza, jefe de farmacia del Hospital Clínico de Granada y director de la UGC como para Miguel Ángel Calleja, jefe del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, este galardón supone un reconocimiento al trabajo que está realizando esta estructura innovadora de gestión, que rompe las barreras arquitectónicas del hospital para que no haya discontinuidad en la asistencia al paciente entre primaria y hospitalaria, ayudando a facilitar que los medicamentos sean similares y facilitando la equidad en el acceso. De hecho, según explica Cabeza la misión de la unidad es proveer una farmacoterapia segura, integral y eficiente a los pacientes de forma corresponsable con el resto del equipo, añadiendo calidad al proceso asistencial de modo que contribuya a mejorar el estado de salud de la población.

Este proceso ha permitido, a juicio de Calleja, que profesionales de centros que antes no compartían formas de trabajar ahora lo hagan e intercambien procedimientos enriqueciéndose desde el punto de vista de la asistencia, de los modos normalizados de trabajo y con un plan de formación más exhaustivo y más dedicado a la investigación. “Somos unos 150 profesionales y las ayudas, los proyectos y las iniciativas en investigación son multiplicatorias”, puntualizó. De la misma opinión es el director de la UGC para quien esta unión supone una nueva visión de la profesión en la que el objetivo es común y cada uno aporta lo que mejor sabe hacer, potenciando las sinergias y el aprendizaje colaborativo.

Un modelo de trabajo horizontal, descentralizado, empoderado en los profesionales y con responsabilidad y liderazgo en cada línea estratégica definida que se activa en función de los objetivos seleccionados. De este modo, las reticencias iniciales que podrían tener los profesionales de diferentes ámbitos a la fusión se han superado, una vez que han visto que su autonomía de trabajo no se ha visto amenazada. La clave para acabar con ellas han sido las reuniones, trabajar en proyectos conjuntos y conocer lo que los compañeros del otro hospital ya hacen mediante un Comité Director. Para ello desde el principio el sistema de comunicación ha sido esencial. Mediante una página web se comparte la información y además, hay una reunión física mensual con todos los miembros de la unidad, y una reunión semanal de los hospitales de distritos de la ciudad de Granada y los que están fuera por videoconferencia. Por su parte, el director mantiene informados a los responsables vía mail de cualquier cambio en torno a la política farmacéutica que se lleve a cabo en el seno de la comisión de uso racional del medicamento.

No obstante, para Calleja aún existe un margen de mejora en cuanto a homogenizar la forma de trabajar. “Aún tenemos duplicados los espacios físicos aunque en Granada está prevista la apertura de un nuevo centro hospitalario que nos va a permitir unificar más los procesos y evitar pequeñas duplicidades. Nuestro reto es conseguir que el concepto de Unidad de Farmacia Provincial cale en todos los estamentos de cada uno de los servicios de farmacia que la componen”, puntualizó.

Unificar protocolos

Como logros, Cabeza hace alusión a que se están homogeneizando todos los medicamentos incluidos en los hospitales y todos los protocolos de uso, lo que está permitiendo obtener importantes ahorros económicos fruto de la agrupación de compras y de la organización global, tanto de atención hospitalaria como de atención primaria en el seno de la UGC provincial.

Asimismo, se ha puesto en marcha una Comisión de Uso Racional del Medicamento que abarca a todos los centros hospitalarios y de Atención Primaria de la Provincia y cuando se detectan desviaciones del uso adecuado de los medicamentos o problemas de seguridad en algún nivel se plantea una estrategia global.

De esta forma, ya hay en marcha un circuito que permite que se resuelvan todas las discrepancias en la prescripción de medicamentos entre médicos de atención hospitalaria y atención primaria sin intervención del paciente y se ha organizado también la dispensación de los medicamentos de uso hospitalario a los personas más frágiles y alejados de los hospitales para que pueda disponer de ellos en su centro de salud. La atención del paciente del hospital comarcal ha sido otro de los puntos de inflexión, al permitir una mayor cobertura horaria por parte de un farmacéutico de los hospitales mayores que disponen de atención continuada.

La consecución de una única guía farmacoterapéutica es algo a resaltar por Calleja ya que “era difícil” justificar ante los pacientes que hubiera divergencias en el procedimiento y en los criterios en el uso de determinados medicamentos. Otro de los logros referidos ha sido en relación a la adherencia, ya que a través de las nuevas tecnologías se ha implantado un sistema de mejora en el que mediante envío de mensajes se avisa a los pacientes de cuándo deben tomarse la medicación y cuándo tienen que acudir a retirar más. Esto ha supuesto una mejora de un 7 por ciento en la adherencia global.

Las reticencias iniciales de los profesionales están superadas gracias a la comunicación

Gracias a una única
guía farmacoterapéutica no hay diferencias en
el uso de medicamentos

En un contexto en el que la farmacia hospitalaria adquiere más importancia que nunca, la creación de unidades intercentros e interniveles ayuda a disponer de plantillas mayores, y por ende, de profesionales que se puedan especializar para dar respuesta a los retos que se plantean. Y es que en una unidad con 8 o 10 adjuntos es muy complicado que uno de ellos se dedique, por ejemplo a farmacogenética. “Nuestra unidad tiene 30 facultativos y siempre se pueden unificar determinadas áreas para poder dar respuesta a otras novedosas como la medicina personalizada o la regenerativa o incidir en la calidad de la preparación de los medicamentos. Siempre puede haber alguien que se especialice y pueda dar esa calidad a todos los centros”, subrayó Calleja que también comentó que en estas estructuras es más fácil que se ponga en marcha fórmulas como los contratos de gestión, y una mayor medición de resultados, gracias a que se comparten riesgos.

Asimismo, para el especialista también es destacable el hecho de que en las unidades se potencia la homogeneidad de los recursos tecnológicos entre el hospital de mayor dimensión y el comarcal, de manera que la innovación llega al paciente de una forma más equitativa.