Rocío chiva Madrid | viernes, 19 de septiembre de 2014 h |

Los pacientes con cáncer de próstata de riesgo intermedio o alto en tratamiento con dosis altas de radiación —entre 76 y 78 Gy de media— y largos periodos de terapia hormonal obtienen tasas de supervivencia global (SG) y supervivencia libre de progresión (SLP) más altas, sin ver aumentada la toxicidad, que aquellos pacientes que reciben las mismas dosis de radiación pero periodos de deprivación androgénica más cortos.

Este estudio, liderado por Almudena Zapatero, especialista en Oncología Radioterápica del Hospital de La Princesa, en Madrid, y presentado el lunes 15 de septiembre en sesión plenaria en el 56º Congreso de la Sociedad Americana de Oncología Radioterápica (ASTRO), celebrado en San Francisco, pone fin así a la duda acerca de si la duración de la terapia hormonal (TH) tiene realmente un impacto en el tratamiento del cáncer de próstata.

Realizado entre 2006 y 2010, el ensayo contó con una muestra de 355 pacientes de nueve centros españoles, de los que 177 recibieron tratamiento durante 28 meses con goserelina, un agonista de la LHRH, y 178 este mismo tratamiento pero durante solo 4 meses. Tras un seguimiento de 64 meses de estos pacientes, el estudio concluye que la SLP, medida por el no aumento de los niveles de PSA, es de un 89,8 por ciento en pacientes en tratamiento con la terapia hormonal durante 28 meses, frente al 81,3 por ciento en pacientes en terapia durante solo 4 meses. En el análisis de toxicidad, otro de los objetivos primarios, no han aparecido diferencias significativas.

En cuanto a los objetivos secundarios, se ha analizado la supervivencia libre de metástasis a los cinco años, obteniendo un 93,6 por ciento en pacientes con deprivación androgénica de larga duración frente a un 83,4 por ciento en el grupo control. En la tasa de SG, los porcentajes fueron del 94,8 y el 86,1 por ciento respectivamente. En cuanto a la tecnología utilizada, Zapatero ha resaltado la utilización de técnicas de irradiación con radioterapia con intensidad modulada (IMRT) y radioterapia guiada por imagen (IGRT). Además, también ha destacado los niveles de “calidad de vida” de estos pacientes tratados con altas dosis de radiación y periodos largos de terapia hormonal, ya que asegura que es “un procedimiento seguro, eficiente y no invasivo”.

Pero este no es el único ensayo que se ha presentado en el 56ª Congreso ASTRO, donde también se expuso, por ejemplo, un estudio que asegura que la calidad de vida de los pacientes con cáncer de próstata sometidos a radiación hipofraccionada es similar antes y después de someterse a este tratamiento. La investigación apunta a que esto ocurre en diferentes regímenes de radiación hipofraccionada.

Además, una actualización del estudio RTOG 0236, originalmente publicado en 2010, muestra que los pacientes con estadíos iniciales de cáncer de pulmón inoperable que reciben radioterapia corporal estereotáctica (SBRT) tienen una tasa de supervivencia a cinco años del 40 por ciento, un resultado que cuestiona si seguir utilizando la radioterapia convencional, con pobres resultados, en estos pacientes.

En cáncer de páncreas localmente avanzado, uno de los tumores con mayor tasa de mortalidad, también se han presentado resultados “prometedores”, ya que una investigación ha mostrado datos que señalan cómo la combinación de radioterapia estereotáctica ablativa (SABR) podría lograr al menos que estos pacientes pudiesen optar a cirugía en aquellos casos en los que ésta no es una opción, una buena noticia si tenemos en cuenta que la cirugía es la única alternativa en pacientes con adenocarcinoma pancreático ductal, el tipo de cáncer de páncreas más común.