L.B./C.M.L. Madrid | viernes, 06 de marzo de 2015 h |

Las dificultades en el acceso a los anticoagulantes orales de acción directa y las inequidades que se generan entre CC. AA. es una de las preocupaciones del presidente de la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia (SETH), Vicente Vicente.

P. En el campo de la trombosis y la hemostasia, ¿cuáles son los avances?

R. Cualquier especialidad ha tenido una transformación tremenda. Sin embargo, en el campo de la hematología y hemoterapia y en trombosis y hemostasia ha tenido un contenido importante tecnológico y metodológico. Todo ello ha sido gracias al diagnóstico y la incorporación de nuevas herramientas y estudios sofisticados que han dado un gran impulso. En el área de hematología el avance ha sido notable desde el punto de vista diagnóstico, por su incidencia en otras especialidades de la aplicación de la biotecnología y bioterapia al tratamiento de muchas enfermedades, y estamos hablando de enfermedades oncológicas. En el mundo de la trombosis y hemostasia tenemos todos los productos recombinantes que están transformando el mundo de la hemofilia y los anticoagulantes orales de acción directa, que están cambiando la terapia habitual. Todo esto supone una innovación tremenda.

P. ¿Qué suponen para la práctica clínica los nuevos concentrados de factor VIII y IX para la hemofilia A y B?

R. Por edad, he tenido la suerte de ver cómo ha ido cambiando el tratamiento de la hemofilia. En los años 90 salieron los productos recombinantes, el paciente hemofílico cogió confianza, pero estaban sometidos al tratamiento dos o tres veces por semana. Ahora los nuevos tratamientos se ponen una vez por semana, lo que cambiará la vida a los hemofílicos, porque van a mantener los niveles suficientes con una buena hemostasia por un tiempo prolongado. De cara al futuro si se llega a utilizar la terapia génica modificando el gen será prácticamente la semicuración de estos pacientes. Es un campo muy prometedor.

P. ¿Cuándo podrían estar disponibles?

R. Prácticamente están todos los ensayos clínicos en su fase final y en los próximos años podrán estar a punto. Existirá el problema también del precio, porque son caros. Es el problema del sistema sanitario, que avanzamos mucho pero a la hora de ponerlos en circulación se pone el freno.

P. Se ha puesto muchas veces sobre la mesa el tema de la utilidad de tener un test que indique la cantidad de trombina circulante que tiene un paciente hemofílico en sangre, como marcador de hipercoagulabilidad, pero al final sigue restringido al campo de los ensayos clínicos. ¿Por qué?

R. Los test que tenemos de hemostasia en general son muy antiguos. Estos test no tienen significado de riesgo o sangrado o de riesgo de trombosis. Son muy genéricos, pero no aportan demasiado. Desde hace años se trabaja en unos tests que nos indiquen la situación de la hemostasia, la trombina es la encima fundamental para pasar un trombo, por tanto si lo medimos podemos saber el riesgo. El problema es que es muy difícil su estandarización. Es un test de bastante utilidad y no puede ser llevado a los laboratorios por la falta de aportar información seria y rigurosa y estandarizada. Sin embargo, como todos los problemas técnicos son solucionables, espero que podamos solucionarlo pronto.