32º Congreso Anual de la ASBMR

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Denosumab a cinco años aumenta la DMO y mantiene la buena tolerancia y una baja incidencia de nuevas fracturas
| 2010-10-22T17:12:00+02:00 h |

josé garcía

Env. esp. a Toronto (Canadá)

Controversias sobre inmunología ósea y mecanismos de acción fisiopatológicos, la posible relación de fracturas atípicas con el tratamiento a largo plazo con bifosfonatos para la osteoporosis, y diversos estudios que consolidan la seguridad y el coste-eficacia de las nuevas terapias biológicas antiosteoporóticas han centrado la reunión anual de la Sociedad Americana para la Investigación Mineral y Ósea (ASBMR), que acaba de celebrarse en Toronto (Canadá) con la asistencia de más de 5.000 investigadores y clínicos de más de 60 países de todo el mundo.

La epidemiología ha evidenciado cómo las fracturas osteoporóticas se han reducido en la última década. Los motivos han generado controversia entre los expertos, que achacan el descenso o bien a los tratamientos antiosteoporóticos o bien a cambios en el estilo de vida. En la última década un aumento medio global de tres kilos en la población puede haber repercutido en que se haya disminuido la tasa de fracturas. “Existe una relación positiva entre el peso corporal y la masa ósea, aunque también hay un debate sobre si la obesidad extrema es de forma enigmática contraproducente para la osteoporosis”, explicó a GM Rafael Sánchez Borrego, presidente de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), que asistió al evento.

Por otra parte, los especialistas también pusieron sobre la mesa la posible relación del tratamiento con bifosfonatos a largo plazo con el riesgo de fracturas atípicas. “Puede existir plausibilidad biológica en el hecho de que esta terapia a largo plazo, por su propio mecanismo de acción, pueda dar lugar a ese efecto secundario”, apuntó Sánchez Borrego, ahora bien, “aunque existiera esa relación —matizó— es tanto el beneficio obtenido y tan raro la frecuencia de la fractura atípica que no es nada alarmante”.

Reforzados de este congreso han salido las nuevas terapias biológicas para mujeres con osteoporosis posmenopáusica, como denosumab, el anticuerpo monoclonal humano que inhibe el RANK-L, que comercializarán en España Amgen y GlaxoSmithKline. Varios estudios, como los resultados del primer año de extensión del Freedom —cuatro años de tratamiento con denosumab en mujeres con osteoporosis posmenopáusica— han demostrado la buena tolerancia, el incremento de la densidad mineral ósea (DMO) y una baja incidencia de nuevas fracturas con denosumab, según expuso Socrates Papapoulus, del Leiden University Medical Centre, y constató Serge Ferrari, profesor de Osteoporosis Genética y Medicina en el Hospital Universitario de Ginebra.

Por su parte, Steven Cummings, del California Pacific Medical Centre, aseveró que el incremento de la DMO en cadera tras el tratamiento con denosumab estaba asociado con la reducción del riesgo de fracturas no vertebrales. Así, aseguró que la eficacia de denosumab es similar a pesar de los cambios en densidad ósea con el tratamiento. “Los pacientes que pierden densidad ósea de cadera tienen una reducción similar en el riesgo que el resto”, concluyó Cummings.