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Café de redacción

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cecilia Ossorio Barcelona En la actualidad, no cabe duda de que la telemedicina empieza a suponer un cambio de paradigma en la atención sanitaria a pacientes crónicos, pues permite un contacto continuado con sus equipos médicos de referencia, optimizando el control de su enfermedad. Los expertos coinciden en que la tecnología sólo ha dado los primeros pasos en relación a todo lo que podrá aportar en salud, para prestar los servicios gestionando tiempo y espacio de forma más eficiente. De la situación actual del concepto de E-Salud y de los retos de un futuro próximo se trató durante el Café de Redacción organizado por el Grupo Contenidos en la sede del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Barcelona. Una de las ramas de la telemedicina es la tele-rehabilitación (tele-RHB), aún poco extendida, si bien en España están surgiendo iniciativas pioneras, como el proyecto eSpasti, liderado por el Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona y la compañía Ipsen, y diseñada por Onsanity, una startup creada por ingenieros formados en la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC). Este proyecto, destinado a optimizar la rehabilitación de los pacientes con espasticidad, nació con la intención de solventar una serie de necesidades. “La situación actual impide que podamos hacer una evaluación del paciente correcta y homogénea. Y también se debe mejorar la motivación y la adherencia del paciente a los ejercicios asociados al tratamiento”, explicó Ana Cerezuela, del Servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital de Sant Pau, recalcando que este proyecto no pretende sustituir al tratamiento ni la relación con el paciente, sino que evalúa y refuerza las terapias asociadas al tratamiento con toxina botulínica para espasticidad. Gracias a la informatización de las numerosas escalas de evaluación, que no se pueden llevar a cabo en la atención directa en la consulta debido al limitante del tiempo, “ahora contamos con un histórico de datos del que no disponíamos”, puntualizó Helena Bascuñana, directora del citado servicio. Además, aunque cambie el profesional que atiende al paciente, las evaluaciones serán “muy objetivas”, añadió Cerezuela. Ventajas e inconvenientes Una de las principales trabas que la teleasistencia encuentra en la actualidad es el uso de Internet por parte del paciente. “Si el paciente no tiene ADSL en casa y no utiliza el correo electrónico, de entrada no es un buen usuario de ningún sistema de telemedicina que no sea el teléfono”, señaló Bascuñana. Hoy en día, el consumo de Internet en España es, en franjas desde los 25 a los 54 años, de alrededor del 70 por ciento; y del 98 por ciento por debajo de los 24 años. Sin embargo, la experta hizo alusión al concepto de “hija alfa”, el término que han adoptado, debido a la mayoría femenina en este ámbito, para designar al familiar que suple las funciones que el paciente no puede hacer, siempre con el objetivo de no tener que desplazarse. Otro limitante pasa por los médicos, pues “nadie les enseñó telemedicina”, y a pesar de ser usuarios de Internet, en muchas ocasiones los profesionales no son proactivos para ayudar a sus pacientes realizando más funciones además de contestar correos electrónicos. Por otro lado, no existe buen control legal ni protección de datos en ese sentido, pues “la tecnología avanza mucho más deprisa de lo que avanza la justicia”, aseveró Bascuñana. Sin embargo, las ventajas de este sistema no quedan enmascaradas por los inconvenientes, como la medición más objetiva de los resultados de los pacientes y la posibilidad de desarrollar medicina predictiva basada en la tecnología. “Tenemos a los pacientes mucho mejor controlados. En la consulta no hay tiempo físico para facilitar al paciente todas las escalas necesarias para una medición óptima de parámetros. La ventaja es una medición mucho más objetiva que nos permitirá generar modelos matemáticos predictivos, de los que ahora no disponemos”, afirmó Bascuñana, Para José Escribano, médico rehabilitador del Hospital Verge de la Cinta de Tortosa (Tarragona) y participante en la investigación, la valoración correcta del paciente que recibe toxina botulínica para tratar su espasticidad es lo más complicado, y por eso considera importante esta herramienta, que además “centra al paciente como eje del sistema, a la vez que lo extrae del contexto del hospital”. A su juicio, si bien hasta ahora ha existido una marcada cultura de atención sanitaria presencial, en la que se toca y se palpa al paciente, con la telemedicina se realiza un seguimiento mucho más continuo del paciente. “Creo que el paciente se siente más atendido, hay una relación mucho más directa”, apuntó. Josep Maria Monguet, Dr. ingeniero industrial y profesor de la UPC, impulsor de este programa de rehabilitación junto con el equipo del Sant Pau, celebró la “relación productiva” entre médicos e ingenieros, a la hora de racionalizar mucho más, y hacer el sistema sanitario más operativo y eficiente. “Las tecnologías ayudan porque registran todo lo que sucede. Esto provocará la entrada a otro paradigma, pero será lento debido a las inercias del sistema”, declaró. A su juicio, la inercia del sistema sanitario es un limitador genérico, y ejemplificó que el coste del transporte y los traslados es varias veces superior al de la atención sanitaria, y es algo que no se plantea seriamente. En su opinión, en el sistema de salud falta mucha colaboración abierta. “El sistema de salud y la industria farmacéutica tienen que engranar mucho más para aumentar la eficiencia”, subrayó. Gloria Tapias, directora de Relaciones Institucionales de Ipsen, destacó que “se pueden lograr muchas cosas cuando se aúnan objetivos comunes con los pacientes y los sanitarios, incluso con la Administración”. Si bien están abiertos a cualquier proyecto de E-Salud, matizó que éste les encaja especialmente porque la suma de la toxina utilizada y el proceso teleasistido contribuyen en la misma dirección a la minimización de costes del proceso rehabilitador y, por tanto, aportan eficiencia al sistema a la vez que una buena atención al paciente desde su domicilio. Concepto living-lab El diseño de eSpasti se ha realizado bajo el paraguas del living-lab, un concepto “basado en el diseño incremental, implicando a todos los usuarios”, según explicó Monguet. Como detalló Bascuñana, han invitado a los hospitales españoles, a médicos y a pacientes a participar en el diseño del proyecto, ofreciéndoles la opción de probarlo y evaluarlo. Así, la primera parte del ensayo es un estudio de casos múltiples para una valoración. “En ese proceso hay una espiral de mejora continua, donde los pacientes y los médicos nos ayudan y realizan críticas constructivas”. En esta primera fase están involucrados 7 hospitales y 13 pacientes, aunque acabarán reclutando a 17 pacientes. A continuación, llevarán a cabo un ensayo clínico cruzado desde el Hospital Sant Pau comparando la telemedicina con la terapia habitual en el hospital, “que la mayoría de las veces es ninguna, porque no se puede”, apostilló Bascuñana. Y, por último, se realizaría un ensayo clínico cruzado en un estudio multicéntrico nacional. El fin último del proyecto es realizar un organigrama de medición del progreso del paciente en cuanto a la espasticidad del miembro inferior tratado con toxina botulínica tipo A (BoNT-A), en términos de autonomía, marcha y ejercicios en casa. Las hipótesis de las que parten pasan por avalar la utilidad de las medidas de resultado planteadas (escalas), mostrar al paciente la adherencia real a las terapias, y demostrar que el abordaje de la espasticidad mediante telemedicina en la valoración del efecto de la toxina es, al menos, equiparable en resultados con la valoración directa en la consulta. Como prosiguió Bascuñana, “el paciente con voluntad para hacer la rehabilitación en su domicilio, lo hará igualmente, pero de forma más cómoda, porque tendrá un modelo. Y el que no tiene intención de realizarlos, puede verse incentivado por el programa”. Así, se han realizado numerosos estudios en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y se ha visto que el seguimiento, incluso telefónico, mejora la adherencia a los tratamientos. “Entonces, hemos generado una herramienta que, además de servirnos para evaluar, nos sirve para asegurar la adherencia”, reclama. Santiago Alcobé, afectado por ictus, es un paciente activo que, como destacaron los expertos, está ayudando al desarrollo del proyecto. Alcobé, astrofísico que ejerció como profesor de cálculo en la UPC, cree en las nuevas tecnologías y, además de valorar muy positivamente la posibilidad de rehabilitarse sin tener que desplazarse, escribe el blog “Diario de un afectado por ictus”. “Yo me siento muy atendido, y soy consciente de que algún profesional lee y controla la información que se pone al servicio del paciente”, declaró. Como añadió Cerezuela, “el desarrollo de esta herramienta pretende orientar a los pacientes con documentación e información de calidad. Y además, convertirse en una herramienta de transparencia, porque el médico necesita saber el evolutivo y para el paciente es fundamental, pues se logra un feedback impresionante” . Telemedicina en España A la hora de estudiar las posibilidades de implantación de este tipo de tecnología en España, Monguet hizo alusión a que el sistema de salud tiene una demanda atomizada, incluso por hospitales. “Eso tiene un coste tremendo, porque se van repitiendo estructuras de compras. No podemos pensar en clave de mercado español, sino que hay que apuntar a todo el mundo. El sistema de salud español es muy bueno desde el punto de vista profesional, que permite ensayar y desarrollar los sistemas, pero también hay que pensar en expandirse”, indicó Monguet. Bascuñana recordó que, en Estados Unidos, el presidente Barack Obama potencia los servicios de teleasistencia con un crecimiento anual de al menos un 25 por ciento, y existe incluso ley para la facturación, algo que en nuestro país no ocurre. “En proyectos como este no hay punto negativo. Que las administraciones o los agentes involucrados no se sumen a estas iniciativas supondría perder la oportunidad de participar en proyectos que hacen la sanidad más sostenible, y mejoran la calidad de vida de nuestros pacientes”, valoró Gloria Tapias, advirtiendo de que en España uno de los principales problemas en este sentido es que la mayoría de los hospitales no tienen implementada la historia clínica electrónica. En términos de recursos, en el proyecto eSpasti trabajan con la tecnología disponible en la actualidad, es decir, el móvil y el ordenador personal. Hizo hincapié en que la tecnología que están empleando está disponible en el mercado desde hace 20 años. “Por tanto, la barrera no es la tecnología, sino nuestra capacidad para implementarla y usarla”, aclaró. Sin embargo, añadió que “el tiempo corre a nuestro favor”, pues la tecnología disponible es cada día un poco más amplia. De hecho, Monguet afirmó que, para el año 2020, la media de líneas de conexión por persona podría ser de 10. Por tanto, no se trata tanto de un problema de hardware, sino “de expansión de redes para dar cabida a los flujos informativos”. | viernes, 05 de octubre de 2012 h |

Falta más colaboración abierta entre el sistema de salud y la industria farmacéutica

La teleasistencia ha provocado la aparición del concepto “hija alfa”, apoyo clave del paciente

Josep Maria Monguet

Profesor de la UPC

“Mi percepción es que el sistema sanitario y la industria farmacéutica tienen que engranar mucho más para aumentar la eficiencia. Sería necesaria más colaboración abierta. La industria necesita de la investigación del sistema de salud”

Helena
Bascuñana

Jefa Rehabilitación Sant Pau

“Con los programas de telemedicina tenemos a los pacientes muy bien controlados. La gran ventaja es una medición mucho más objetiva. Eso favorecerá la generación de modelos matemáticos que nos permitan predecir”

Ana Cerezuela
Rehabilitadora del Hospital Sant Pau

“El desarrollo de este proyecto pretende orientar a los pacientes con documentación de calidad. Y además, convertirse en una herramienta de transparencia, que brinda un claro feedback entre médico y paciente”

José Escribano
Rehabilitador Hª Verge de la Cinta de Tortosa

“Esta herramienta logra efectuar una correcta y objetiva valoración del paciente que recibe toxina botulínica para tratar su espasticidad. El paciente se siente cómodo y mejor atendido, y lo hace fuera del contexto del hospital”

Santiago Alcobé Paciente del Hospital Sant Pau de Barcelona

“Las personas con movilidad reducida tenemos problemas para desplazarnos. Así que todo lo que sea poder hacer rehabilitación o terapia sin movernos de nuestro hogar es más cómodo y positivo. Yo me siento muy atendido”

Gloria Tapias
Directora de Relaciones Institucionales de Ipsen

“En proyectos de E-Salud tan claros como éste, en el que no existe ningún punto negativo, el hecho de que las administraciones y todos los agentes involucrados no se sumen supondría una pérdida de oportunidad”

Marina Tirado

Jefa del Servicio de MFRHB (Medicina Física y Rehabilitación) del Hospital Carlos Haya de Málaga

“La tele-rehabilitación es una herramienta de un enorme potencial. La demanda creciente de servicios de rehabilitación (por prevalencia de secuelas de todo tipo, envejecimiento y procesos crónicos), de restricción económica y, por tanto, la necesidad de eficiencia, orienta al desarrollo de estos proyectos como forma de garantizar la accesibilidad y la adherencia a nuestros programas, a coste razonable, en un marco de I+D”.

Inmaculada García

Jefa de servicio de Medicina Física y Rehabilitación del Hospital Virgen de las Nieves de Granada.

“La tele-rehabilitación (en la espasticidad en particular) es uno de los campos futuros de desarrollo de nuestra especialidad. La dinámica social, el avance científico en el mundo de las comunicaciones y la evolución de la sanidad confluyen haciendo que el desarrollo de estos programas sea una realidad que facilita el tratamiento de nuestros pacientes, en especial de los que sufren patologías crónicas”.

Lourdes López

Servicio de Rehabilitación del

Hospital Universitario Marqués de Valdecilla de Santander, Cantabria.

“Este nuevo modus operandi supone una oportunidad para mejorar la comodidad del paciente y terapeuta, reducir costes y mejorar la calidad de la asistencia. La plataforma TRHLAB nos ayuda a disminuir la variabilidad clínica, facilita el seguimiento y la evaluación, además de promover la colaboración del paciente y la implicación del cuidador. Además, compartir online nuestra experiencia con otros especialistas resulta muy interesante”.