Carmen m. lópez Madrid | viernes, 03 de octubre de 2014 h |

Tras el anuncio de que la mutualidad de funcionarios del Estado Muface contará con un presupuesto de 1.613,17 millones de euros para el próximo año, lo que supone un incremento del 1,58 por ciento (25 millones de euros) respecto a las cifras de 2014, según consta en el Proyecto de Ley presentado en el Congreso de los Diputados y al Consejo General de esta entidad, las aseguradoras han dado la voz de alarma. Aunque coinciden en que este escaso aumento es positivo, todavía resulta insuficiente. Además, advierten de que con la subida del IVA sanitario las mutualidades facturarán un 1 por ciento menos, por lo que vaticinan un escenario nada prometedor. Ya el año pasado Sanitas decidió no renovar el acuerdo ante la congelación de primas, mientras que Asisa, Adeslas, DKV e Igualatorio de Cantabria advirtieron de la insostenibilidad del modelo.

Desde Asisa aclaran que la compañía ha estado siempre comprometida con el mutualismo administrativo y están convencidos de que es un modelo bien configurado desde el punto de vista jurídico y con un encaje perfecto en el sistema sanitario, al que permite un ahorro considerable de recursos. Además, al igual que DKV consideran que es el único modelo que garantiza la libertad de elección por parte de los ciudadanos. De este modo, confirman que seguirán comprometidos con el desarrollo del mutualismo administrativo, a pesar de que entienden que “es necesario mejorar su configuración para garantizar su viabilidad futura”. Eso sí, son conscientes de las dificultades que han tenido las administraciones públicas en los últimos años para incrementar la financiación de Muface y por ello asumen que “desde hace tiempo se hace un esfuerzo para seguir garantizando su viabilidad”.

Insuficiente

Para Asisa la subida de casi el 1 por ciento en los presupuestos de 2015 es positiva y, junto a unas tasas de reposición de funcionarios más altas en algunos ámbitos, como las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, confían en que permitirán hacer una mejor gestión. Sin embargo, aunque son positivas, coinciden en que son insuficientes por si solas para garantizar la supervivencia del mutualismo administrativo a medio y largo plazo, “porque el modelo sigue estando mal financiado”.

Asisa indica que es muy complicado seguir dando más prestaciones que el sistema público con un coste inferior al 40 por ciento. A la vez, la disminución durante los últimos años del número de beneficiarios por la congelación de las ofertas públicas de empleo ha provocado un incremento de la edad media de los mutualistas y, por lo tanto, un incremento de la siniestralidad. Para hacer frente a este escenario, declaran que sería positivo contar con un plan que diera estabilidad al modelo y permitiera a las compañías valorar con mayor precisión la rentabilidad de permanecer en él.

En esta senda anda el Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), que muestra su preocupación por el déficit financiero de una fórmula sanitaria “cuyos buenos resultados para el conjunto de la sanidad española están sobradamente acreditados”. Además, subrayan que unos dos millones de personas, que suponen alrededor del 84 por ciento del colectivo, mantienen su opción por la cobertura sanitaria de alguna de las aseguradoras de las que tiene concertadas su Mutualidad. También advierten de que la insuficiencia de las primas ha llevado a varias compañías relevantes a dejar este modelo de colaboración con el Estado, “tendencia que difícilmente va a cambiar”.

Por su parte, en DKV son conscientes de que es un modelo que hay que mantener, ya que dota de solvencia y sostenibilidad a un sistema sanitario público sobrecargado. “El mutualismo administrativo genera un enorme valor añadido al sistema, tanto en eficiencia financiera —el gasto per cápita de la población cubierta es sustancialmente inferior al gasto sanitario público per cápita— como en reducción en la presión asistencial (contribuyen a aliviar las congestionadas listas de espera)”, confirman fuentes de DKV, al tiempo que recuerdan que más del 85 por ciento de los funcionarios eligen voluntariamente la sanidad privada año tras año. En este sentido, coinciden en que las primas no se ajustan a la realidad del mercado y por ello, “pese a la voluntad de participar en un sistema que se considera beneficioso, nos planteamos cada año si debemos continuar o no”.

Desde hace tiempo, Igualatorio Cantabria viene denunciando, la existencia de una clara insuficiencia de primas en relación a las coberturas del sistema Muface, esto junto con el cese de la incorporación de nuevos asegurados al sistema ocasiona un envejecimiento progresivo del colectivo que no hace otra cosa que empeorar aún más la situación. “Hace falta una revisión valiente y profunda del estado actual para poder mirar con ciertas garantías el futuro del modelo Muface”, comentan en la aseguradora. Del mismo modo, reconocen que el aumento de la prima puede ser una de las soluciones a la insuficiencia actual pero, dados los tiempos que corren, “sería complicado ofrecer una justificación de dicha acción”. En este sentido, la compañía defiende la búsqueda de otras fórmulas para asegurar cierta estabilidad al modelo como pueden ser la revisión de las prestaciones sanitarias, participación del mutualista en el coste de los servicios o la generalización del modelo a otros colectivos, entre otras.

Con todo, fuentes de la aseguradora señalan que el aumento de la asignación a la cobertura de Muface en los PGE puede ser considerado escaso aunque, puntualizan que las declaraciones de diferentes colectivos, como CSI-F que aseguran que se trata de una congelación encubierta “vienen a ratificar que, de seguir así, se pondrá en claro peligro la continuidad del modelo”.

Aunque finalmente los PGE no ha contemplado, tal como se preveía, la congelación del presupuesto para Muface, el aumento quedará anulado por el efecto de la entrada en vigor del IVA sanitario a partir del próximo 1 de enero. Así lo han señalado desde CSI-F. Además, defienden que este presupuesto sigue comprometiendo la estabilidad económica de la entidad, teniendo en cuenta que las cuentas de Muface se han visto mermadas en 123 millones de euros respecto a 2010 (cuando se produjo la máxima aportación del Estado) y el progresivo envejecimiento de los mutualistas.

Por su parte, para IDIS, la insuficiente financiación de los conciertos de las Mutualidades con entidades de seguro es un problema agudizado en los últimos años por las políticas en materia de gasto público, que han llegado a la congelación para 2014 de las primas por persona aplicadas durante el año anterior. De este modo, consideran que el inevitable crecimiento de los costes sanitarios en cualquier colectivo se agrava en el de las mutualidades por el aumento “casi inexistente de empleo público en estos años, que incrementa la edad media de la cartera asegurada”. De este modo, coinciden en que la subida del IVA en la actividad sanitaria, anunciada para 2015, será otro factor de crecimiento del gasto que las primas de los conciertos deben financiar. Por tanto, vaticinan que los operadores tienen ante sí un escenario peor que el actual.