Alejandra L. Souza Madrid | viernes, 25 de septiembre de 2015 h |

La Sociedad Española de Cardiología (SEC) continua su cruzada por la calidad en el Sistema Nacional de Salud. Un artículo publicado en el último número de la Revista Española de Cardiología liderado por José López-Sendón, del Servicio de Cardiología del Hospital Universitario La Paz, establece un consenso entre la SEC y la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular donde se detallan los principales indicadores para medir la calidad de los resultados y parámetros de calidad relacionados con la práctica clínica en la especialidad. Se trata del proyecto Incardio, que pretende proporcionar uniformidad en los indicadores de calidad estandarizando los marcadores. El objetivo, según detalla a GM el presidente de la SEC, José Ramón González-Juanatey, es proteger y contribuir a mantener y mejorar la calidad asistencial del sistema.

Con este proyecto la SEC cierra el círculo de la calidad. Por un lado, el registro Recalcar detalla cada año los recursos que hay en cardiología y cirugía cardíaca y sus resultados tanto de forma global, como autonómica y de cada hospital. Esos resultados se hacen llegar a los centros comparados con los de otros hospitales de sus características. Incardio supone un paso más, estableciendo marcadores por debajo de los cuales no deberían darse los servicios. Con esto los hospitales pueden detectar sus puntos débiles. Para completar este ciclo, la sociedad podrá contar con un sistema que ayuda a los centros a identificar oportunidades de mejora y poner en marcha mecanismos para alcanzarlas.

Los indicadores

En el documento publicado se parte de la base de que en los últimos años han proliferado diferentes sistemas de medición que pueden ofrecer resultados diferentes en el mismo periodo en el mismo hospital, lo que puede suponer más confusión que ayuda. Se diferencia por tanto entre indicadores de resultados e indicadores de práctica asistencial. Como paso previo, el consenso recomienda tres pasos. El primero contempla la organización de las bases de datos, de forma que incluyan la información necesaria para las medidas de calidad. En la actualidad, los registros actuales tienen una “mínima” información básica de las datos de los informes de los hospitales obtenidos de los códigos ICD-9-CM (Clasificación Internacional de Enfermedades) si bien la calidad de estos datos pueden ser cuestionados en cuanto a que no hay controles de calidad establecidos (aquí se centra Recalcar). El segundo de los pasos que se plantea es el acceso controlado a los datos e informes de las comparativas de los resultados de los hospitales, una cuestión que es decisión y responsabilidad de las autoridades sanitarias. Por último, sugieren que se comience con la certificación o acreditación de acuerdo con los resultados. “Éste sería el paso último, una acreditación continua de los hospitales, que supondría la mayor defensa para los pacientes”, subraya el presidente de la SEC.

A la hora de establecer los indicadores, los autores del documento han tenido en cuenta las clases de recomendaciones y los niveles de evidencia, los tipos de los hospitales, tipos de centros, ítems para evaluar la calidad en la práctica clínica, los principales marcadores asociados a la evaluación de calidad de resultados en la práctica clínica y medidas de desempeño asociadas con mejores resultados, no así los criterios de coste ni coste-efectividad.

Por resultados

Respecto a los indicadores de resultados, el documento de posicionamiento refiere los principales marcadores reflejados en los ensayos (mortalidad, hospitalización, infarto de miocardio/reinfarto y accidente cerebrovascular) y señala que deberían estar incluidos en las bases de datos orientadas a explorar la calidad de la atención y ser accesibles para las auditorías, además de ser tenidos en cuenta en la medición de calidad y comparación de estándares. De este modo, se analizan estos parámetros y se hacen determinadas puntualizaciones como, por ejemplo, que la estancia media en el hospital y readmisiones sólo sea una medida a tener en cuenta cuando los hospitales participen en un registro prospectivo donde los criterios de admisión y alta estén predefinidos. Algo similar sucede en el caso de los datos de infarto de miocardio, accidente cerebrovascular o seguridad.

Práctica asistencial

Mientras, en referencia a los indicadores de práctica asistencial se han identificado ocho secciones diferentes: cardiología clínica e indicadores hospitalarios, imagen cardiaca, cuidados a pacientes cardiacos agudos, cardiología intervencionista, electrofisiología y arritmia compleja, insuficiencia cardiaca, rehabilitación cardiaca, cirugía cardiaca. No obstante, se detectan dos limitaciones a la hora de recoger estos datos, por un lado la dificultad a la hora de capturar la información y por otro, la codificación del diagnóstico clínico y los eventos.

En definitiva, se insiste en que los indicadores de calidad deberían ser transparentes y estar estandarizados universalmente para evitar errores en las comparaciones (tanto en su recogida como en su análisis). Esto requerirá la colaboración y el acuerdo entre sociedades científicas, organizaciones médicas y autoridades sanitarias, un apoyo que ya ha buscado la SEC. El documento concluye que se necesita la participación de todos los hospitales regulados por el sistema sanitario, la identificación y definición de los indicadores de calidad en pacientes externos y su seguimiento a largo plazo, así como de calidad percibida y de indicadores de coste-efectividad. El consenso ya cuenta con el apoyo tanto de la sociedad americana como la europea, que pretende extenderlo a otros países del entorno.