RSC/ Organizaciones

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Se trata de un sector con una fuerte conciencia social intrínseca a la labor que realizan y su voluntad de ofrecer un servicio de calidad. Aunque todavía queda mucho camino por recorrer, han sido y siguen siendo los primeros en desarrollar una vocación social por antonomasia.
| 2011-01-21T16:17:00+01:00 h |

Almudena Fernández

RSC

La RSC ha llegado a los hospitales para quedarse, y es que no puede haber un mejor caldo de cultivo, debido a su vocación social. De esta opinión es el Dr. Juan Abarca Cidón, secretario general del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (IDIS), que en declaraciones a este suplemento, explicó que los hospitales, como organizaciones, están “impregnados de la cultura de la responsabilidad social” que emana del Libro Verde de la Unión Europea. “Se concibe la RSC como un todo, no solamente queda enfocada hacia la propia atención del paciente de forma individual, o en su carácter asociativo mediante la atención especial a las asociaciones de pacientes”, señaló.

El Dr. Abarca recalcó que desde los hospitales de beneficencia en el pasado hasta la actual red hospitalaria, la cultura social se ha manifestado y se viene expresando con toda rotundidad.

Asimismo, aseguró que “la RSC ha venido para quedarse, no es un fenómeno pasajero, no es una moda aunque sea un proceso novedoso en su esencia, es un elemento fundamental de competitividad en todos los ámbitos, y el sanitario no es una excepción”.

En cuanto al desarrollo de la RSC en hospitales en comparación con su aplicación en la industria farmacéutica, cree que “ambos entornos tienen un denominador común: la salud, y como eje pivotal, al paciente y al profesional sanitario”, por lo que, a su juicio, “existen matices en cuanto a la forma de desarrollar sus políticas de RSC”, si bien los hospitales “con toda seguridad” han sido y siguen siendo los primeros en desarrollar una vocación social por antonomasia. La relación médico-paciente y médico-sociedad se desarrolla en los centros asistenciales y es por eso que la medicina y el profesional sanitario, dentro de sus diferentes responsabilidades, cumplen con un cometido encomiable y esencial. Otro aspecto diferente es que, como organizaciones, los unos aprendan de los otros en materia de RSC y compartan experiencias, que es lo que propugna la Unión Europea, su Foro de Expertos y las diferentes iniciativas gubernamentales y parlamentarias llevadas a cabo y desarrolladas actualmente con éxito en España en materia de RSC. Esta puesta en común de voluntades y experiencias es precisamente uno de los aspectos clave que han inspirado a la hora de la creación de un foro multistakeholder como es el IDIS, según comentó su secretario general.

Parte nuclear y consustancial

De este modo, en palabras del Dr. Abarca, la RSC “es una parte nuclear y consustancial del sector hospitalario y de la medicina en general, es la especialidad humanística por antonomasia en la que el cuidar y el curar conforman su clave de bóveda, es la piedra angular”. En cuanto a la responsabilidad social, no ha aparecido recientemente en el sector de la atención sanitaria, no es un fenómeno novedoso como ocurre en otros contextos, sino que es un aspecto que discurre de forma paralela al nacimiento y al posterior desarrollo de la función asistencial, cuyo campo de acción es la sociedad en su conjunto. “Es imposible concebir la medicina sin esa vocación social”, remachó el doctor Abarca.

En lo que se refiere al camino que queda por delante, para el también director general del Grupo Hospital de Madrid, lo que falta por avanzar está fundamentalmente relacionado con la justicia social dentro de un mundo globalizado. Los tiempos han cambiado mucho en las últimas décadas, la esperanza de vida es incomparable hoy con respecto a hace tan solo un siglo y todo ello debido a los múltiples avances e hitos conseguidos en el ámbito de la prevención, el diagnóstico y la terapéutica. Pero todos estos avances necesarios, en constante evolución e imparables, “necesitan ser abordados por una sociedad que vive hoy en día una crisis del llamado estado del bienestar de las sociedades occidentales, fundamentalmente”. Es por ello que con mayor urgencia se requiere que haya una planificación estratégica conjunta de todos los grupos de interés implicados en este entorno de la sanidad, apunta el Dr. Abarca, al tiempo que señala que es necesaria la integración y uso eficiente de todos los recursos disponibles por los sistemas sanitarios de cara a preservar todos los valores de nuestros sistemas sanitarios para garantizar la sostenibilidad

Preguntado por las posibles diferencias entre hospitales públicos y privados en lo que a RSC se refiere, el doctor consideró que no existen “en lo esencial, que es lo importante para el paciente, si acaso puede haberlas en la forma de gestión organizativa al corresponder estos dos entornos a dos modus operandi diferenciales”. Asimismo, garantiza que en ambos ámbitos se están realizando “los máximos esfuerzos y poniendo el mejor de los empeños en implantar políticas de mejora continuada en los entornos laboral, social, medioambiental y económico que conforman el espíritu de la RSC en nuestros días”.

Base ética muy sólida

Menos optimista al respecto se muestra un estudio del Centro de Investigación de Economía y Sociedad (CIES), de la Universidad Autónoma de Barcelona, que incide en que los hospitales son empresas con “una base ética muy sólida”, que fundamenta su actividad económica y social. A pesar de ello, como norma general todavía no han estructurado políticas activas de RSC.

Se trata también de un sector altamente regularizado por normativas legales, pero con una fuerte conciencia de hacer una tarea social con la actividad que realizan y una voluntad de hacer las cosas bien, trabajando en la calidad de los servicios que ofrecen y con un claro compromiso con la gestión responsable y eficaz. Sin embargo, a pesar de tener conciencia de hacer una tarea social, falta conciencia de ser actor social, de ser agente activo de acción y cambio en la modificación socioeconómico en la que se opera. Sin esta autoconciencia a nivel empresarial y a nivel sectorial de ser actor social activo, difícilmente se irá más allá en el desarrollo actual de las políticas parciales de filantropía, de acción medioambiental o de gestión de recursos humanos que se está llevando a cabo en los centros.

Crear valor

Ahondando en este aspecto, el Hospital Galdakao-Usansolo de Vizcaya celebró una jornada sobre RSC durante la que, según explicó su director gerente, el Dr. Santiago Rabanal, el objetivo fue exponer el concepto de RSC en una organización, sobre todo en una organización sanitaria “que no posee un largo recorrido” por lo que se expusieron experiencias sobre la gestión de RSC.

De este modo, por RSC quedó claro durante la jornada que se entiende la contribución activa y voluntaria de una organización en las áreas social, económica y ambiental con el objetivo de mejorar su situación de competencia y su valor añadido.

La diferencia con respecto a la gestión tradicional es la pretensión de crear un valor para el conjunto de la sociedad. “Nuestras organizaciones, por su condición de públicas, no deben gestionar para añadir valor a los accionistas, sino que hay que impulsar la labor de RSC”, señaló.

En esta línea, el Hospital Galdakao-Usansolo fue el primero a nivel estatal en conseguir la valoración A+. “Aunque seamos un sector público que parece que todo lo resiste, no es así, por eso trabajamos en organizaciones eficientes y sostenibles económicamente, porque tenemos un gran compromiso con la sociedad. Debemos buscar una nueva manera de hacer las cosas: vivimos en un mundo prestado por nuestros hijos”, concluyó.

Por su parte, José Manuel Cabasés Hita, catedrático de Economía aplicada de la Universidad Pública de Navarra, abordó el tema del buen gobierno de la sanidad y la sostenibilidad de los sistemas sanitarios actuales.

Para el experto, el sector sanitario tiene un gran impacto y es también un enorme generador de empleo. Ahora que el dinero escasea, antes de recortar el gasto en sanidad, debe buscarse la eficiencia. En este sentido, hizo referencia a un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que afirma que entre un 20 y un 40 por ciento del gasto se pierde debido a la ineficiencia. “En los sistemas universales como el nuestro, en el que todo es gratuito, un usuario consumirá más allá de lo que lo haría si el servicio tuviese un coste. No tenemos resuelto el problema del consumo excesivo”, remachó.

Asimismo, subrayó que los profesionales sanitarios tampoco se enfrentan a los costes de sus decisiones. Por ambas razones, el resultado de ineficiencia en sanidad repercute de forma evidente en la salud.

Buen gobierno

Además, están trabajando en las ideas de “buen gobierno”, para las que les sirven como guía las actuaciones del Consejo de Europa, algo que, básicamente, se parece a RSC porque son términos que se solapan. “La idea que estamos gestionando en un marco de valores. Y de esos valores se desprenden unos principios comunes al sistema sanitario y luego debemos buscar resultados medibles. Los grandes valores que sustentan nuestro sistema son los derechos humanos en cuanto que hay que intentar lograr el mayor nivel de salud y de calidad; y los derechos de dignidad, respeto e información”.

En esta línea, los sistemas sanitarios deben seguir una serie de principios: universalidad a través de un mayor número de prestaciones; cobertura, con el acceso de los ciudadanos al sistema; solidaridad, organizando un sistema sanitario accesible en el que al pago se aplique en función de la capacidad; equidad en el acceso físico, legal, financiero, cultural y de calidad; atributos medibles como la transparencia, saber cómo garantizarla haciendo explícita la información relevante; la participación tanto de profesionales como de ciudadanos; la redención de cuentas; la efectividad; la eficiencia; y la calidad.

También son aspectos importantes los éticos, que requieren un cambio cultural. Una cultura de integridad con un código de conducta, atención a los conflictos de interés y a la prevención del fraude y la corrupción.

El tema de la ética y la RSC en la industria farmacéutica fue abordado por Ana Cristina Navarro Ros, encargada de implementar en Amgen S.A. el código ético de Farmaindustria. Destacó que existe el departamento de compliance en todas las áreas como I+D, finanzas o RR.HH., ya que es lo que tiene que ver con las interrelaciones con los profesionales de la salud. Algo que se pretende conseguir a través de valores corporativos orientados a seguir unas pautas éticas dentro del negocio. Este departamento se basa en dos pilares: el de la industria farmacéutica, regida por la legislación y códigos locales, y el nivel corporativo, regidos por códigos de conducta.

En cuanto a la RSC tiene que ser de calidad, viable, sostenible y transparente. En el caso de la farmacéutica, se basa en cinco pilares: la Fundación Amgen, empresa no lucrativa que otorga becas y ayuda a proyectos innovadores; Amgen Scholar Programs, que es un programa de becas; RSC Local en el área medioambiental, que tiene una oficina verde y el día del voluntariado, que consiste en que un día al año, la empresa cierra sus puertas y quienes lo deseen pueden participar en una actividad voluntaria que les guste; RSC Local en la sociedad, que recoge juguetes y material escolar o propone actividades como pintar una sala de espera para niños tratados por la especialidad de oncología o actividades con personas mayores; y Best Work Places, que realiza actividades en beneficio de los trabajadores, tales como desayunos con Gerencia, horarios flexibles para facilitar la conciliación de la vida laboral y profesional, o trabajar desde casa, job sharing (se reparten el horario entre dos personas).

En muchos hospitales españoles se están llevando a cabo acciones de RSC desde hace tiempo. Por ejemplo, recientemente el Banco de leche humana del Hospital 12 de Octubre, en Madrid, que está destinado a bebés enfermos o prematuros consiguió el certificado ISO 9001, que reconoce la eficiencia y eficacia del trabajo desarrollado por los profesionales.

El Servicio de Neonatología del Hospital puso en marcha hace tres años el primer banco de leche en un hospital público español. En sus dependencias se hace la recolección, procesamiento, control de calidad y dispensación de la leche de madre donada, cuyos destinatarios son los niños ingresados en el centro sanitario, básicamente bebés muy prematuros enfermos o sanos, recién nacidos sometidos a operaciones quirúrgicas y cualquier bebé enfermo que no disponga de leche de su propia madre.

Por su parte, el Hospital San Juan de Dios de Santurtzi donó 45.000 euros al finalizar 2010 para un proyecto de cooperación internacional de la ONG para el desarrollo Juan Ciudad para el funcionamiento del centro de salud de New Kru Town (Monrovia, capital de Liberia). Parte de la donación procede de un mercadillo solidario que organizaron en marzo los trabajadores del centro y de las donaciones de los integrantes de Amigos del Hospital San Juan de Dios. Finalmente, el hospital aportó 30.000 euros.

Asimismo, el Hospital Galdakao-Usansolo ganó el Premio Iberoamericano de la Calidad 2010, cuya función es reconocer la calidad de las organizaciones en un contexto internacional. Entre los objetivos que se persiguen con este galardón están estimular el desarrollo de las organizaciones iberoamericanas, promover la autoevaluación y la focalización hacia la satisfacción de las necesidades y expectativas del cliente y de las partes interesadas, además de difundir las mejores prácticas de las organizaciones ganadoras.