Gaceta Médica Madrid | jueves, 16 de octubre de 2014 h |

El número de mujeres a las que Joaquim Muñoz, médico adjunto del Servicio de Cirugía Plástica del Hospital de Bellvitge, en Barcelona, ha practicado una reconstrucción mamaria integral (RMI) con éxito asciende ya a 43, desde que comenzara a realizar esta técnica en septiembre de 2012. Esta técnica pionera, publicada en su día en la revista Plastic and Reconstructive Surgery, tiene como principales factores diferenciales el hecho de integrar el uso de la endoscopia permitiendo dejar la mama reconstruida sin cicatrices y la reconstrucción mamaria con el complejo areola pezón en una única intervención. Se basa en la obtención endoscópica del músculo dorsal ancho, es decir, la obtención de músculo en la espalda con incisiones mínimas. El hecho de combinar cirugía oncológica y plástica en “unas únicas manos” ahorra tiempo de quirófano y facilita la recuperación permitiendo resultados estéticos y oncológicos óptimos, además permite a la paciente tener un único interlocutor ante el miedo a la cirugía del cáncer de mama.

Para Muñoz, las principales ventajas de la técnica son que “el resultado estético es inmediato, el complejo areola pezón se reconstruye in situ en la misma intervención, la cicatriz en la espalda es mínima y el músculo evita que la prótesis queden alojadas inmediatamente debajo de la piel. Requiere menos tiempo quirúrgico y menor hospitalización. Además presenta mejores resultados y mayor resistencia ante los efectos secundarios de la radioterapia, evitando segundas intervenciones o la perdida de la prótesis y la consecuente amputación a la que se ven abocadas muchas pacientes en la actualidad”. Precisamente, las pacientes que han participado han destacado que elegir esta técnica “les ha ahorrado tiempo de quirófano y los perjuicios psicológicos de verse sin pecho durante un tiempo o un pecho a medio reconstruir. Otro de los éxitos de esta técnica es que 20 pacientes recibieron radioterapia posterior al tratamiento sin necesidad de intervenir de nuevo para la reconstrucción, como suele suceder con otras técnicas. Este es uno de los valores más significativos frente a las técnicas reconstructivas existentes.

La RMI es la única técnica que se realiza a nivel internacional que consigue extirpar el cáncer y reconstruir la mama en su totalidad e inmediatamente después de la mastectomía en una única intervención. Presenta numerosas ventajas en relación a otras técnicas, ya que incorpora técnicas mínimamente invasivas que permiten reconstruir la mama sin cicatriz, a diferencia de la técnica Diep. Es una técnica pionera debido a que por primera vez las pacientes salen de quirófano con el complejo areola pezón reconstruido.