Gaceta Médica Barcelona | miércoles, 13 de enero de 2016 h |

Los pacientes con párkinson que reciben el fármaco oral rivastigmina son un 45 por ciento menos propensos a las caídas y caminan de manera más firme en comparación con los del placebo, según un trabajo que se publica en The Lancet Neurology. Emily Henderson, del Parkinson’s UK Research y su equipo de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, estudiaron a 130 personas con párkinson que habían sufrido caídas en el último año. Les dieron a la mitad del grupo pastillas de rivastigmina y a la otra mitad, un placebo durante un periodo de ocho meses.

“Con la degeneración de las células nerviosas productoras de dopamina, las personas con párkinson a menudo tienen problemas con la inestabilidad al caminar. Como parte del trastorno, también presentan niveles más bajos de acetilcolina, una sustancia química que nos ayuda a concentrarnos”, explica Henderson, del Parkinson’s UK Research. “Ya sabemos que la rivastigmina funciona para tratar la demencia mediante la prevención de la degradación de la acetilcolina, sin embargo, nuestro estudio muestra por primera vez que también puede mejorar la regularidad de la marcha, la velocidad y el equilibrio”.