GM Barcelona | viernes, 10 de enero de 2014 h |

La terapia de resincronización cardiaca no reduce la tasa de hospitalización ni de mortalidad en pacientes con insuficiencia cardiaca sistólica y un QRS inferior a 130 ms. De hecho, podría incluso aumentar los fallecimientos en estos casos, según concluye un estudio publicado en la revista New England Journal of Medicine, dirigido por la Clínica para la Cardiología del Hospital Universitario de Zurich (Suiza) y recogido por el Hospital Clínic en su blog. Josep Brugada, jefe del equipo Idibaps de Arritmias, Resincronización e Imagen Cardiaca, y director médico del Hospital Clínic de Barcelona, junto a Lluis Mont, del mismo equipo, son dos de los autores principales del estudio.

En ensayo aleatorizado participaron 115 centros para evaluar el efecto de la terapia de resincronización cardiaca en pacientes con la citada patología, un QRS inferior a los 130 ms y evidencia ecocardiográfica de asincronía ventricular izquierda.

Todos los pacientes se sometieron a la implantación de un dispositivo y fueron asignados al azar para recibir terapia de resincronización cardiaca activada o desactivada. Sin embargo, el estudio tuvo que ser interrumpido por recomendación del comité de seguimiento de datos y seguridad.

Al cierre del estudio, los 809 pacientes que se había sometido a la asignación al azar habían recibido un seguimiento medio de 19,4 meses. Y la conclusión según los resultados es que los beneficios de la terapia de resincronización cardiaca observados en pacientes con un QRS amplio no se pueden reproducir en aquellos con un QRS estrecho.

Aunque faltaba información sobre la eficacia y seguridad de la estrategia en éstos últimos pacientes, un 20 por ciento de los casos que reciben un resincronizador en Europa presentan un complejo QRS estrecho.

Ahora, este trabajo ha aportado más evidencia sobre su contraindicación y permitirá evitar que pacientes en los que no esté indicada se vean perjudicados por la técnica.