CAFÉ DE REDACCIÓN

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Persiste la desconfianza en la prescripción de genéricos en primaria, junto a la indignación por la falta de implicación de los hospitales

En CC.AA. como Cataluña prescriben por nombre de producto y no por principio activo, lo que entorpece la corresponsabilidad del paciente

| 2010-07-09T17:44:00+02:00 h |

Cecilia Ossorio

Barcelona

Desde su desarrollo, el peso prescriptor de medicamentos genéricos ha recaído fundamentalmente en la atención primaria, un nivel en el que aún falta convencimiento en torno a estos fármacos, y cuyos esfuerzos parecen haber sido insuficientes su desarrollo en España, que ha sido inferior que en otros países.

En los últimos meses se está revitalizando la demanda de los genéricos, pero dentro de un panorama de recesión en el que el Gobierno ha recortado hasta un 30 por ciento de sus precios.

La receta para afrontar esta compleja situación de los genéricos en España pasa necesariamente por la concienciación, la coordinación y la corresponsabilización no sólo de la AP, sino de todos los agentes implicados, según se desprende del Café de Redacción que Contenidos e Información de Salud celebró en Barcelona.

Según Antoni Gilabert, gerente de Atención Farmacéutica y Prestaciones Complementarias del Servicio Catalán de Salud (CatSalut), la política de genéricos en este país ha sido una de las estructurales en el ámbito del medicamento, y ha contribuido a “un desahogo en determinadas partidas para poder invertir en los nuevos tratamientos”.

Mercé Abizanda, presidenta de Semergen Cataluña, hizo hincapié en que se trata de una estrategia que tiene algunos déficits porque ha habido campañas de descrédito del genérico “que habría que afrontar”. “Hay información inexacta, como la creencia de que los genéricos llevan un 20 por ciento menos de principio activo o que las fichas técnicas no engloban todas las indicaciones”, señaló Abizanda, apelando a que se realice una política de generación de confianza.

Francesc Ferrer, miembro del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona (COMB), señaló que desde esta corporación piensan que “falta credibilidad”, pero no tanto por parte de los médicos como por parte del Sistema Nacional de Salud (SNS), en el que se financian medicamentos genéricos y no genéricos. “La propia Administración no apoya los genéricos”, apuntilló.

El director general de Actavis en España, Ángel Calvo, puso de ejemplo el principio activo omeprazol, “un magnífico campo de ensayo para testear que aquí el genérico se convierte en marca”. Sin embargo, alertó sobre las copias, “el mayor enemigo de los genéricos, pues son competitivas en precios pero su nivel de seguridad es muy inferior”.

Por otro lado, Calvo se escudó en que la pequeña empresa del genérico ha tenido difícil acceso al colegiado y a las sociedades científicas, ya que carecen de una figura de un departamento médico.

“Bondades” del genérico

En lo referente a las ventajas que ofrece el uso de genéricos, Gilabert puntualizó que no es “exclusivamente un tema de ahorro”. “Tenemos un aspecto importante que es la identificación del fármaco por principio activo, y esto genera corresponsabilización en el paciente, además de evitarle problemas de uso concomitante o duplicidades”. Además, incidió en que la política de genéricos ha sido tan estructurada que “hace diez años el precio de una caja de omeprazol era diez veces mayor que ahora”.

Ahora bien, como señaló Abizanda, “se está volviendo atrás”, ya que están empezando a surgir genéricos con nombre comercial. Y en algunas comunidades autónomas como Cataluña, se prescribe por nombre de producto. “Nos encontramos con un listado de 45 omeprazoles, que cuando el paciente va a la farmacia son 45 presentaciones distintas, con la cápsula también distinta, por lo que posiblemente haga falta una uniformidad”, declaró.

A este respecto, Calvo anunció que se estima que en cuatro o cinco años quedarán en torno a cinco o seis compañías de genéricos, y manifestó que el mayor obstáculo al que se enfrentan en la actualidad es al caos legislativo y regulatorio.

La Administración promueve en la actualidad sistemas de incentivos para premiar la prescripción de medicamentos genéricos, pero, ¿son efectivos? A juicio de Mercé Abizanda, “más que hablar de dirección por objetivos (DPO) y genéricos, hay que centrarse en el convencimiento”, una idea también defendida por Ferrer.

Por su parte, Toni Gilabert se mostró convencido de que un modelo sin incentivos no funciona, pero éstos tienen que ser “justos y consensuados”. No considera que haya “grandes problemas de convencimiento” con los genéricos, si bien alguna barrera que “hay que ir ajustando”. “Los incentivos están generando una actuación de calidad. Es mejor potenciar el genérico que el precio menor”, concretó.

Para Abizanda, el conocimiento sobre los medicamentos genéricos “no es tan boyante como se cree” y por ello hizo hincapié en la necesidad de formar a los profesionales y coordinar AP y especializada.

La receta electrónica, que empieza a implementarse en los hospitales, es para Toni Gilabert la clave de futuro, pues se alcanzará “un plan terapéutico único”. Una hipótesis que para la representante de los médicos de AP no es válida si ambos niveles no se rigen por los mismos objetivos.