A. L. s. LMadrid | viernes, 19 de septiembre de 2014 h |

El futuro en los implantes cardiológicos es sin cables. Buena prueba de ello es la experiencia ya acumulada en la práctica clínica con el desfibrilador automático implantable subcutáneo (S-ICD), comercializado por Boston Scientific. Así se puso de manifiesto durante una jornada en la que se presentaron los resultados de este dispositivo que se diferencia de los habituales en que ninguno de los cables está dentro del corazón ni del sistema vascular, sino colocado en tejido subcutáneo.

Aunque en España su implantación va con retraso con respecto a Europa, según fuentes de la compañía, ya está utilizándose en prácticamente todas las comunidades autónomas. El centro que más experiencia acumula es el Hospital Virgen de la Salud de Toledo, que ya ha realizado cinco implantes. “Contamos ya con un paciente que lleva un año con el dispositivo y los resultados están siendo positivos. A medida que tengamos más experiencia tendremos más seguridad”, apuntó Miguel Ángel Arias, cardiólogo electrofisiólogo de la Unidad de Arritmias y Electrofisiología del hospital.

Así, la principal ventaja de este dispositivo es que se evitan las complicaciones asociadas a la disfunción (un dos por ciento al año disfuncionan) o rotura de los claves, además de las infecciones que se producen con los fibriladores convencionales, En concreto, Arias apunta a su utilidad en los pacientes jóvenes en prevención primaria (riesgo de muerte súbita pero sin arritmias). De este modo, se evitan muchas cirugías de intercambios de sistemas, ya que aunque el S-ICD tiene una batería con duración de 5 años, las intervenciones son mucho más sencillas.

Con todo, el primer grupo que se beneficia de este sistema son aquellos pacientes en los que no es posible implantar un intravenoso porque tienen problemas de accesos venosos o porque tienen un gran riesgo de infección, como sucede en las patologías intravasculares o las personas en diálisis.

Hacia el marcapasos sin cables

El S-ICD no es útil, sin embargo, cuando se requiere, además de la función del desfibrilador, la de marcapasos, ya que esta primera generación de dispositivos no cuenta con esa opción. “Se puede decir que el futuro ya está aquí porque también se está trabajando en marcapasos sin cables. Esto permitiría ampliar el abanico de pacientes que se beneficiarían”, concretó Arias. Por su parte, fuentes de Boston Scientific confirman que la compañía ya está trabajando en el desarrollo de estos dispositivos.