| martes, 30 de julio de 2013 h |

Un equipo multidisciplinar del Hospital Universitario La Paz de Madrid, formado por especialistas en Obstetricia, Cardiología, Neonatología, Anestesiología, matronas y personal de Enfermería, ha participado recientemente en una doble intervención a una madre y su bebé en la sala de Hemodinámica del Servicio de Cardiología Pediátrica, una moderna sala híbrida que permite realizar dos procedimientos simultáneos, incluido cirugías. La organización de esta intervención, que se realizó el 5 de junio,

permitió que el bebé pasara, directamente y sin esperas, del vientre materno a la mesa de cateterismos.

Así, mientras en una parte de la sala se estaba realizando la cesárea a la madre, los equipos de Pediatría, Neonatología y Cardiología estaban preparados para colocar un marcapasos a la niña, que nació en la semana 34 de gestación con un peso de1.600 gramos. Después de estar ingresada en el Servicio de Neonatología y superar

satisfactoriamente una segunda intervención para la colocación del marcapasos definitivo, la niña recibió el alta el pasado 17 de julio y se encuentra ya en su domicilio.

La madre de la niña tuvo un exhaustivo seguimiento del embarazo desde que en la semana 20 de gestación se descubrió un bloqueo cardiaco del corazón del feto. Esto significa que las aurículas y los ventrículos están descoordinados, lo que origina que la frecuencia efectiva del corazón esté por debajo de los 50 latidos por minuto, cuando la frecuencia normal oscila entre los 120 y los 180 latidos por minuto. Los resultados de la analítica que se le hizo a la madre confirmaron la presencia en su sangre de un anticuerpo específico de ciertas enfermedades inmunológicas, que pasó a la circulación placentaria y produjo una reacción inflamatoria en el feto y una fibrosis en el sistema de conducción cardíaco que se estaba formando en ese momento. Fue esta interrupción del desarrollo normal del corazón lo que produjo

el bloqueo cardíaco.

Durante las siguientes semanas del embarazo se siguieron los parámetros de bienestar fetal y la función cardiaca mediante sofisticadas pruebas de ecocardiograma. En este caso, se intentaron tratamientos intrauterinos farmacológicos que no consiguieron desbloquear la situación del feto. Además, los médicos comprobaron que se iba produciendo una progresiva disminución de la frecuencia cardiaca del feto, lo cual obligó a los médicos a madurar farmacológicamente los pulmones del bebé y a proceder a una cesárea en la semana 34 de gestación, cuando la frecuencia cardíaca se encontraba constantemente por debajo de los 34 latidos por minuto, casi incompatible con la vida. Tras el nacimiento, a la niña se le colocó un marcapasos transitorio.En estos casos, y aunque es muy infrecuente colocar un marcapasos a un prematuro, el primer marcapasos se coloca de manera temporal, ya que las otras formas de intentar controlar la frecuencia cardiaca no son efectivas. “Este paso intermedio -explica el doctor Federico Gutiérrez-Larraya, jefe de Cardiología Pediátrica-, permite colocar el implante definitivo pasada una semana, ya que los beneficios son mayores”.

Ahora, el Área de Medicina Fetal ensaya nuevos tratamientos para evitar que el feto se bloquee por completo y conseguir que no sea necesaria la implantación del marcapasos neonatal.