gACETA mÉDICA Madrid | viernes, 09 de enero de 2015 h |

El brote del ébola en África Occidental y las crisis humanitarias acapararon buena parte del trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante 2014. A pesar de su impacto mediático, la organización no quiere pasar por alto otros importantes avances en salud pública que destacan en su balance del año pasado.

En el primer trimestre de 2014 la OMS lanzó una consulta pública acerca de su proyecto de directrices sobre la ingesta de azúcares. Cuando esté finalizado, se marcarán las pautas para que los países puedan adoptar recomendaciones sobre la limitación del consumo de esta sustancia, por su impacto en la obesidad o la caries dental.

La organización también lanzó nuevas estimaciones sobre el impacto de la contaminación en la salud. Según sus cálculos, siete millones de personas perdieron la vida en 2012 como consecuencia de la exposición a la contaminación atmosférica.

Por otra parte, en el mes de abril vio la luz el primer informe mundial de la OMS sobre la resistencia a los antibióticos, que evidenciaba la grave amenaza que supone para la salud pública a nivel mundial. El trabajo se centró en la resistencia a los antibióticos en siete bacterias responsables de infecciones comunes graves, como la septicemia, la diarrea, la neumonía, las infecciones urinarias o la gonorrea.

Hacia el ecuador del año, la directorageneral de la OMS, Margaret Chan, anunció una iniciativa a nivel mundial para combatir la obesidad infantil en el transcurso de su 67 Asamblea Mundial.

Ya en el último trimestre, la organización hizo un llamamiento para redoblar esfuerzos para eliminar los criaderos del mosquito que transmite la dengue y el chikungunya en los países americanos afectados por estas enfermedades. La OMS también destacó la aprobación en esta zona por parte de los ministros de salud de una estrategia regional para avanzar hacia la cobertura universal de salud que impida que el 30 por ciento de la población no tenga acceso a la atención sanitaria.

Por otra parte, la organización celebró que entre 2000 y 2013 las tasas de mortalidad por malaria hayan descendido en un 47 por ciento a nivel mundial, por la expansión de medidas de control.