Juan Pablo Ramírez Madrid | viernes, 22 de enero de 2016 h |

A poco menos de un mes para las elecciones del Colegio de Médicos de Madrid (Icomem), GACETA MÉDICA organizó la semana pasada el primer debate entre los candidatos. Los cuatro parten con el objetivo de dejar atrás una de las etapas más controvertidas de la historia de la institución.

Un primer obstáculo encontrarán los contendientes: la poca ilusión que despierta en la actualidad el Icomem entre sus más de 40.000 colegiados. La prueba más evidente se vio en los pasados comicios, cuando sólo acudió a las urnas el 13,2 por ciento de la colegiación. Para este problema, los candidatos Juan Abarca, Miguel Ángel Sánchez Chillón, Guillermo Sierra y Juan José Díaz Franco, vicepresidente de la candidatura de Ana Sánchez Franco, aportaron durante el debate diferentes propuestas encaminadas a la necesidad de recuperar la “ilusión de los colegiados”, así como “el respeto y la credibilidad” de la institución.

Una de las primeras tareas que acometerá la nueva Junta Directiva será la reforma y modernización de los actuales estatutos. Todos los candidatos se han impuesto este objetivo con el fin de democratizar el colegio. Manejan tres posibilidades. Abarca, Sierra y Díaz Franco proponen que todas aquellas candidaturas que cuenten con más del 15 por ciento de los votos queden integrados en la Junta Directiva. Precisamente, esta medida ya estaba contemplada en el borrador que elaboró la comisión de estatutos y que finalmente no recibió el visto bueno de los compromisarios.

Como candidatos en las pasadas elecciones, tanto el ex presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), Sierra, como Díaz Franco participaron en aquel grupo, que coordinaba la vicepresidenta del colegio, Ana Sánchez Franco, hoy en funciones. “No se entiende que una candidatura que haya quedado a un número reducido de votos de la primera fuerza, no tenga ningún papel en la Junta y en los órganos de decisión”, destaca Sierra. En cuanto al papel que deben jugar estos miembros, Abarca subraya que no desempeñarán una función de “asesoría”, sino que se “integrarán siempre que obtengan más del 15 por ciento de los votos”.

La propuesta de Sánchez Chillón se dirige, en cambio, a reforzar la Asamblea de Compromisarios, “que es el órgano máximo de gobierno”. El candidato de Médicos de Madrid insiste en que es éste órgano el que “va a dirigir el colegio, mientras que la Junta Directiva desempeñará un papel más ejecutivo”.

Existe una tercera opción, que también aparece ya en el borrador de los estatutos. La sustitución de la Asamblea de Compromisarios por una Asamblea General. “La participación universal es importante, por lo que arbitraríamos medios para que toda la colegiación, sin ningún tipo de cortapisas, estuviera presente y tomaran las decisiones que consideraranoportunas”, señala Díaz Franco.

Necesidad urgente

Los cuatro candidatos perciben la reforma de los estatutos como una necesidad. Ninguno contempla la posibilidad de esperar a la aprobación de la Ley de Colegios Profesionales, una exigencia de la Unión Europea que el Gobierno no ha cumplido. Después de cuatro borradores diferentes, la norma ha quedado guardada en un cajón. Será obligación del nuevo Ejecutivo reactivar el proceso, pero, mientras tanto, los contendientes entienden que el colegio no puede quedarse parado.

“Se puede establecer en una transitoria que en el momento en que haya una aprobación de la ley de Colegios Profesionales se adecuará a dicha norma”, destaca Sierra. Sánchez Chillón coincide con esta visión. “Hay que adaptar el colegio al siglo XXI y si luego hay que hacer algún retoque se hará”, añade. “La directiva europea y los diferentes borradores de la ley” que ha venido filtrando el Ministerio de Economía y Competitividad servirán de guía para la elaboración del nuevo texto, según pone de manifiesto Abarca.

Contratos

Una de las cuestiones que más revuelo ha generado en las dos intentonas de reforma estatutaria que ha acometido la Junta Directiva en los últimos años ha sido la gestión de los contratos con empresas externas.

Los candidatos coinciden en que debe primar la transparencia en este tipo de procesos. “Todo contrato que haga el colegio debe ser por concurso público y conocido por la Asamblea de Compromisarios, con luz y taquígrafos”, afirma Sierra. Tres cuestiones deben primar en este tipo de procedimientos a ojos de Abarca: “Transparencia, publicidad y competitividad”. No obstante, aclara que los reducirá al mínimo. “Cuanto más gestione el propio colegio directamente, sin tener que subcontratar, mejor, pero en cualquier caso, habrá que informar a los compromisarios de todo contrato”, destaca.

Sánchez Chillón lamenta que haya “partidas presupuestarias que no reviertan directamente en el colegiado” y apunta a la Asesoría Jurídica, que cuenta con 570.000 euros al año. “Hay empresas ajenas que están utilizando el colegio para su negocio particular”, denuncia.

El vicepresidente de Sánchez Atrio coincide con esta visión del resto de los sandidatos. “El colegio debe tener las manos libres de todo, sin hipotecas de ningún tipo y que no haya empresas que estén fagocitando los beneficios”, añade. La visión de los cuatro candidatos concuerda, aunque Sierra sentencia: “No es cuestión de quitar a una empresa para poner a otra que cumple las mismas funciones”.

Defensa del profesional

Uno de los problemas que más preocupan a los candidatos es la precariedad que sufre el médico madrileño en la actualidad. “Tenemos que ser una piedra en el zapato de la Administración y del contratador privado”, defiende Sánchez Chillón, quien insiste en que “el médico necesita dignidad y unas condiciones de trabajo óptimas; el principal beneficiado sería el ciudadano”.

Estos requisitos son obligatorios para que el colegio pueda garantizar una de sus principales funciones, la calidad asistencial. “No podemos defenderla con un médico mal pagado e insatisfecho”, advierte Sierra.

Ante esta situación, Díaz Franco propone la puesta en marcha de un instituto, que controle la calidad, en cuanto a “todas las necesidades que tienen los médicos, desde las salariales hasta la seguridad en el trabajo, al confort necesario para la buena realización de la práctica clínica, la carrera profesional, facilidades para la formación, la investigación…”

El colegio deberá trabajar de manera estrecha con las organizaciones sindicales para comenzar a encauzar estos problemas. “El hecho de que los médicos estén mal remunerados viene de lejísimos, por lo que cualquier iniciativa que venga de los sindicatos y que permita mejorar las condiciones laborales de los profesionales, la apoyaremos”, subraya Abarca, quien propone también que se forme a los médicos en gestión clínica, una iniciativa que ha dado buen resultado en el grupo del que es director general, HM Hospitales. “Habrá que establecer sistema de control de resultados que hagan que el médico se implique más y se beneficie”, añade.

“No estamos en ninguna mesa de negociación, pero sí podemos denunciar y ponernos de acuerdo con los agentes sociales y sindicales para que estos temas se solucionen”, argumenta el ex presidente de la OMC.

El problema, a ojos de Abarca, pasa por que el profesional “tiene un contrato laboral, sin ningún tipo de desarrollo ni de estímulo para ganar más dinero”. En esta línea, Sánchez Chillón aboga por cambiar una carrera profesional, “mal instrumentalizada y mal implementada, que ha generado más desigualdades e inequidades entre los profesionales sanitarios”.

Pero esta preocupación se extiende también a los profesionales del sector privado. “Se encuentran mal pagados y maltratados por muchas de las entidades del seguro libre”, afirma Sierra.

Tribunales de justicia

Este respaldo del colegio al profesional debe manifiestarse también en otras áreas. Díaz Franco defiende la gestión de la anterior Junta Directiva, que a pesar de su enfrentamiento con la presidenta, Sonia López Arribas, firmó un convenio de mediación con el Colegio de Abogados de Madrid, que evitará “procedimientos jurídicos costosos”. Otra de las iniciativas puestas en marcha es el teléfono de 24 horas puesto a disposición del colegiado ante cualquier agresión que pueda sufrir durante el desempeño de su labor. “El colegio está comprometido en actuar en todas las acciones jurídicas que pueden afectar a los colegiados”, añade.

Tanto Sierra como Sánchez Chillón ponen en duda que se hayan producido avances con estas medidas. El primero es partidario de articular una oficina en lugar de la figura del defensor de médico, que ha puesto en marcha esta Junta, aún en funciones. El segundo insiste en que el colegio cuenta con herramientas suficientes. “Hay tres letrados y dos secretarias y a pesar de eso se han subcontratado empresas para mediar”, considera Sánchez Chillón, que denuncia la contratación de una compañía para este servicio de 24 horas sin el visto bueno de la Asamblea.

Abarca, por su parte, lamenta la judicialización de la sanidad que “aniquila al profesional sanitario”. En este contexto, propone que “el colegio haga autogestión de los siniestros de los profesionales, intentando llegar a un pacto con la Comunidad de Madrid para quitar al médico del proceso y que se llegue en la medida de lo posible a un acuerdo para que no haya que acudir a los tribunales”.

Los candidatos se enfrentan a la baja participación de las últimas elecciones al colegio, un 13,2 por ciento

Medidas para democratizar
el colegio: presencia de la oposición en la Junta y mayor poder de la Asamblea

El colegio trabajará de manera estrecha con sindicatos
para mejorar las condiciones laborales de los profesionales

Los candidatos insisten
en que el colegio se debe involucrar en la defensa
del médico en los tribunales

Juan Abarca Cidón,
candidato a presidente del Icomem

Cuanto más gestione el propio colegio directamente, sin tener que subcontratar, mejor”

Miguel Ángel Sánchez Chillón, candidato a presidente del Icomem

El colegio no puede permitirse partidas presupuestarias que no reviertan directamente en el colegiado”

Guillermo Sierra,
candidato a presidente del Icomem

No se entiende que una candidatura con un apoyo importante no tenga ningún papel en la Junta Directiva”

Juan José Díaz Franco, vicepresidente de A. Sánchez Atrio

El colegio debe tener las manos libres de todo, sin que haya hipotecas de ningún tipo”