JORNADA/ LA REAP SOLICITA MÁS RIGUROSIDAD EN LAS PRESCRIPCIONES

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Un 25% de los pacientes está polimedicado, una cifra que se dispara en ancianos

Omeprazol, vasodilatadores o benzodiazepinas figuran entre los peor utilizados

| 2010-06-04T16:53:00+02:00 h |

Cecilia Ossorio

Barcelona

Alrededor del 25 por ciento de los pacientes adultos son polimedicados, es decir, consumen cinco o más fármacos de forma simultánea durante al menos seis meses. Acotando el margen a mayores de 65 años, esa cifra aumenta a un 40 por ciento, según explicó a GM Juan Antonio Tarrazo, médico de familia del Centro de Salud Siero-Sariego de Asturias y miembro del Comité Científico y Organizador de las 15as Jornadas de la Red Española de Atención Primaria (REAP).

Bajo el título “Polimedicación: solución o problema”, durante este encuentro se puso de manifiesto que este fenómeno no sólo no disminuye, sino que es creciente. “Hace diez años la media de consumo de fármacos de los pacientes estaba entre tres y cuatro, y ahora está entre cuatro y seis”, señaló Tarrazo.

Si se analizan las razones de la polimedicación en los ancianos, surge un perfil de paciente “con muchos diagnósticos médicos, muchos de ellos propios del envejecimiento, lo que conduce a numerosas prescripciones, algunas de ellas no justificadas”. El resultado es que son personas polimedicadas, con mucha predisposición a sufrir reacciones adversas a medicamentos y con riesgo de sufrir el efecto de cascada terapéutica. “Se trata con un nuevo fármaco el efecto secundario de otro”, subrayó el experto.

Según datos de la REAP, entre el 5 y el 17 por ciento de los ingresos hospitalarios de personas mayores tiene relación con un efecto adverso por desajustes en la medicación.

Sin indicación clara

En este escenario, uno de los objetivos que se plantean desde la consulta médica es abordar el tema de la prescripción injustificada, pues entre el 10 y el 20 por ciento de las prescripciones que existen en los pacientes polimedicados no tienen una indicación médica clara, y entre ellos el más destacable es, según destacó Tarrazo, el inhibidor de la bomba de protones, omeoprazol.

Por otro lado, se encuentran las prescripciones de “utilidad terapéutica baja”, como los vasodilatadores cerebrales, “que también se podrían retirar del arsenal”.

Prescripción inadecuada

Y no menos importante es la llamada prescripción inadecuada, un grupo de fármacos que están desaconsejados en el anciano, dado los cambios que produce el envejecimiento sobre el metabolismo. “Sin embargo, cuando se hacen estudios y se comprueban las prescripciones en el anciano, se ve que ese tipo de fármacos es muy frecuente. Ahí están las benzodiazepinas de vida media larga, algún tipo de antidepresivo, los hipnóticos o los antiinflamatorios, con los que se debe tener mucha precaución”, declaró Tarrazo.

Desde REAP, consideran que el papel de los médicos de primaria es el de retirar toda la medicación injustificada, en cualquiera de sus vertientes. Además, debe ser “integrador de todas las prescripciones y recomendaciones de todos los especialistas que atienden al paciente”.

Otra cuestión que destacaron fue la importancia de “ser rigurosos” en el registro de los fármacos. Así, en la historia clínica deberían figurar bien registrados los fármacos prescritos, algo que no siempre es así.

El proceso de envejecer

Según los expertos, ha llegado el momento de tener en mente que, como primera posibilidad, que el síntoma de un paciente que acude a consulta puede ser una reacción adversa a un medicamento y “no un síntoma de una nueva enfermedad”. Porque el hecho de obviar esto puede conducir a prescribir otra medicación cuando el problema era otro fármaco ya prescrito.

Si bien el envejecimiento de la población es un factor de peso para el repunte de la polimedicación, Tarrazo se muestra reticente a escudarse sólo en ello. “En el año 90 el porcentaje que ocupaba el gasto farmacéutico en el total del gasto sanitario era del 20 por ciento; diez años más tarde, el porcentaje es del 30 por ciento, cuando no se justifica porque haya aumentado la patología. Realmente es que se está prescribiendo mucho”, comentó el doctor, insistiendo en el paciente no siempre requiere salir de la consulta con una receta.

A su juicio, muchas veces son tratamientos sintomáticos o como “medio placebo” para tratar molestias “típicas del envejecimiento”, que no aportan al paciente nada más que “otro fármaco con la posibilidad de nuevos efectos adversos”.