José A. Rodríguez Barcelona | viernes, 13 de marzo de 2015 h |

Un aliado para avanzar en la detección precoz del cáncer de colon (CC) podría ser la microbiota fecal (MF). Así lo aseguró Peer Bork, bioinformático de la Universidad de Heidelberg, durante la 4a Cumbre Mundial de Microbiota Intestinal para la Salud. Esta detección temprana es fundamental, ya que se calcula que se podrían curar la mayoría de estos tumores si se diagnosticaran en estadíos tempranos de la enfermedad.

Bork es el autor principal de un estudio publicado el pasado mes de noviembre en Molecular Systems Biology y titulado ‘Potencial de la microbiota fecal para la detección precoz del cáncer de colon’. Como señaló este experto, desde hace años se sospecha que existe una relación entre la microbiota intestinal y este tipo de cáncer. En el citado artículo, los autores concluían que habían observado una fuerte asociación entre 22 especies de bacterias presentes en la microbiota fecal y estos tumores. Según Bork, en un futuro, el análisis de la microbiota fecal, sumado a los métodos de detección que se utilizan actualmente, podrían permitir detectar al 50 por ciento de los pacientes en estadíos tempranos de la enfermedad. Asimismo, especuló que se podrían diseñar fármacos para influir en la microbiota intestinal de los pacientes con cáncer de colon para combatir esta patología.

De todos modos, aún queda mucho camino por recorrer para esclarecer la relación entre microbiota intestinal y cáncer de colon. Por ejemplo, no se sabe si las alteraciones presentes en la microbiota son causa o efecto de esta enfermedad. Bork comentó que esta relación podría estar relacionada con mecanismos inflamatorios. En todo caso, señaló que es fundamental seguir investigando en esta relación, aunque estos estudios son complicados ya que las poblaciones bacterianas que se encuentran en el intestino codifican muchos más genes que el genoma humano.

Microbiota y diabetes

Por otra parte, Bork también comentó los resultados de un estudio con pacientes diabéticos y su relación con la microbiota. La mitad de ellos tomaban metformina y la mitad de ellos no. “Los pacientes que tomaban este fármaco presentaban una microbiota intestinal alterada”, comentó este experto. En los últimos años, otros estudios han explorado la relación entre diabetes y microbiota intestinal. En 2013, expertos del CIBERobn publicaban que niños con diabetes tipo 1 tienen una composición de la microbiota diferente a la de los niños sanos de su misma edad.

Patrón específico en SCI

En el campo del síndrome del colon irritable, los expertos trabajan en la búsqueda de un patrón específico de las alteraciones de la microbiota intestinal en pacientes con esta patología. Como comentó Magnus Simren, de la Universidad de Goteborg, en Suecia, “la singularidades de la microbiota en estos casos tienen que ver con el balance de las bacterias, no con una bacteria en concreto”.

En cuanto a la posibilidad de realizar trasplantes fecales de personas que no tienen la microbiota alterada, Simren dijo que “se han publicado algunos casos en los que parece que esta intervención puede ayudar, pero es necesario realizar más estudios sobre su eficacia y seguridad”. Y apuntó que, en el futuro, “modificar la microbiota intestinal podría ser una de las principales estrategias para combatir esta enfermedad”.

La dieta de los Hadza

El daño que los antibióticos pueden causar en las bacterias que habitan el intestino también protagonizó buena parte del congreso. Fernando Azpiroz, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, puso el énfasis en que, a pesar de que cada vez se tiene más conciencia del daño que pueden causar los antibióticos orales, “hay que tener en cuenta que parte de ese daño no es reversible”.

A juicio de este experto, otro de los temas destacables del congreso fueron los resultados de un estudio publicado en 2014 sobre la microbiota de la tribu africana de los Hadza. La dieta de esta tribu está basada en raíces, bayas y algunos animales silvestres. Este estudio muestra que la flora intestinal de estos cazadores es diferente a la de las personas que siguen una dieta occidental. No cuentan con muchas de las bacterias saludables que sí tienen las personas que siguen una dieta típicamente occidental, pero no presentan las patologías que se podrían esperar. Como apuntó Azpiroz, “este trabajo da pistas sobre cómo era la microbiota intestinal de los seres humanos de hace miles de años”.

No se sabe si las alteraciones en la microbiota de los pacientes con CC son causa
o efecto de esta enfermedad

Buscan de un patrón específico de las alteraciones de la flora en pacientes
con SCI