Almudena Fernández Madrid | viernes, 08 de enero de 2016 h |

El Hospital General Universitario Gregorio Marañón recibió el premio Best in Class (BiC) en formación MIR en su primera edición, que contó con el patrocinio de Grupo CTO. Julián Millán Núñez-Cortés, responsable de esta formación en el centro, explica a GM el funcionamiento de la misma.

Pregunta. ¿Cómo valora este premio?

Respuesta. Lo tenemos como un motivo de satisfacción y orgullo en el hospital teniendo en cuenta que es la primera vez que se convoca y que hemos hecho esfuerzos en los últimos años para hacer las cosas de la mejor manera posible. Que luego se nos reconozca, a toda la Comisión de Docencia, y a mí personalmente, nos parece un motivo de satisfacción, pero lo es para todos.

P. El hecho de que sea la primera vez que se entrega y que haya ido a parar precisamente al Gregorio Marañón, ¿tiene un significado todavía más especial?

R. Nos hace una particular ilusión, creemos que tiene un valor añadido y nos anima a seguir trabajando en la mejor dirección que podamos.

P. ¿Cuál es la importancia de que todo el hospital se implique en la formación de los residentes?

R. Es fundamental, un motivo de satisfacción como integrante de un gran hospital porque la formación de los MIR no podría alcanzar una calidad como la que debe de tener sin una implicación de todas las estructuras hospitalarias. Desde la gerencia hasta la última persona que hace las camas de los que están de guardia, todo el mundo está implicado en que las cosas vayan bien. Hay algunos escalones intermedios que quiero destacar porque son los que en el día a día soportan fundamentalmente la responsabilidad de llevar a buen puerto la docencia: los tutores, las personas bajo cuya mano están el desarrollo de los programas formativos y las unidades docentes.

P. ¿Cuál es el papel del tutor? ¿Cree que está suficientemente reconocido?

R. Es trascendente, imprescindible, elogiable y reconocible desde el punto de vista humano y profesional. Derivado de esto, creo que deberíamos hacer un esfuerzo adicional para el reconocimiento de la labor de los tutores dentro de la organización. Su trabajo docente tanto para los alumnos de medicina como para los de la especialización, con frecuencia son adicionales a la primordial, que es la asistencia a los enfermos, cuando en realidad deberíamos de ponerla al mismo nivel, y eso se nota en el grado de reconocimiento que tienen los tutores. En la Comunidad de Madrid me consta que se ha hecho un esfuerzo, pero deberíamos de retomarlo para cristalizarlo en alguna norma que lo reconozca desde el punto de vista profesional, de los médicos, incluso económico y, desde luego, de reserva de horario para hacer la labor tutorial, ya que ahora mismo no hay un tiempo reservado a la formación, de manera que se hace cuando buenamente se puede. Es un trabajo encomiable, que requiere de un esfuerzo titánico, que se hace ‘por amor al arte’ la mayoría de las veces y yo creo que la administración debería promocionarlo más.

P. ¿De qué profesionales se compone el equipo que forma a los MIR en el Gregorio Marañón?

R. Básicamente, las estructuras que tienen algo que decir son, por una parte, el equipo directivo del que depende directamente la Comisión de Docencia, por otro lado, la comisión —formada por representantes de los tutores, de los residentes, de la comunidad autónoma, de atención primaria y de enfermería— y, además, están el jefe de estudios y el presidente de la Comisión de Docencia. En nuestro caso, nos reunimos mensualmente y tratamos los temas extraordinarios de gobierno de la formación de residentes. En nuestro hospital tenemos aproximadamente 500 residentes, que es más que la plantilla de algún hospital comarcal, por lo que requiere dedicación. Después, está el gran grupo de tutores, que está establecido que haya uno por cada cinco residentes y nosotros en este momento tenemos 135. Disponemos de 42 unidades docentes y los responsables de las mismas coinciden con los responsables asistenciales de los servicios o las unidades que prestan la asistencia sanitaria.

P. ¿Qué características cumple la formación de residentes en el hospital?

R. La fundamental es que está centrada en el que aprende y, en cierta medida, todo confluye en vigilar que el programa formativo se cumple a rajatabla. Los responsables de las unidades docentes y los tutores son los que tiene que hacer que los procedimiento de evaluación en la gestión de competencias y en la progresión de los programas formativos se siguen y garantizan los estándares de calidad adecuados. Nosotros hemos progresado en los últimos años considerablemente en el proceso de evaluación de los residentes y me parece un punto determinante porque conlleva el uso de distintos instrumentos de evaluación al margen de la labor propia de los tutores. Todo el sistema está apoyado en el compromiso de la dirección, buscando indicadores que nos ofrezcan una respuesta a si estamos mejor o peor, trabajando por la satisfacción y la calidad en los residentes. Tenemos algunas encuestas de los últimos años que nos muestran que están razonablemente satisfechos con la formación que reciben.

P. Tanto en 2013 como en 2015, el segundo mejor puesto del MIR eligió el Gregorio Marañón para formarse según datos del ministerio de Sanidad, ¿por qué cree que fue así?

R. Son muchos los factores, no se puede obviar que hay algunos puramente personales, pero desde el punto de vista de la organización creo que son dos los aspectos fundamentales por los que un residente toma una decisión. En primer lugar, que la especialidad que quiere hacer se lleve a cabo con garantías en función de cómo se desarrolla el programa formativo y, en segundo, que se haga en un entorno adecuado. No es igual un hospital como el nuestro que dispone de 42 unidades docentes, que uno que solo forma especialistas en dos o tres áreas, que no tiene alrededor todas las posibilidades y toda la maquinaria que enriquecen la propia formación de la especialidad. También funcionan extraordinariamente bien las opiniones que los residentes que ya han hecho la especialidad en un centro trasladan a los demás, el ‘boca a boca’ es importante.

El premio BiC es
un valor añadido y nos anima a seguir trabajando en la mejor dirección que podamos”

La formación en nuestro hospital está centrada en
el que aprende y en que se cumpla el programa”