Carmen M. López Madrid | miércoles, 23 de diciembre de 2015 h |

Ahora que el Gobierno en funciones ha publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el decreto de prescripción enfermera, el colectivo de enfermería ya cuenta con el arsenal suficiente para iniciar su huelga de celo, una estrategia que se prolongará hasta que el nuevo Gobierno decida derogar la normativa.

No sólo la Mesa Estatal de Enfermería (MEE), sino también El Foro de la Profesión Médica han tenido un protagonismo absoluto en los dos últimos años de legislatura. Los pactos que firmaron en Moncloa supusieron un antes y un después en su relación con el Gobierno, sin embargo, más que buenos momentos estos meses ha traído algún quebradero de cabeza que otro, sobre todo por los dos bastiones que abanderaban las decisiones normativas frutos del consenso: el decreto de gestión clínica y el de prescripción enfermera.

El decreto de gestión clínica ya no será el último broche de Alonso pues tendrá que esperar al nuevo gobierno para ver la luz. Si todo sigue su rumbo podría hacerlo en unas semanas, eso sí, lo haría con casi un año y medio de retraso. No obstante, la causa de la demora no está clara, ya que según el ex secretario general de Sanidad, Rubén Moreno, lo debería haber hecho ya, porque antes de dejar su silla en el ministerio, el decreto ya había pasado por todos los trámites y había recibido el beneplácito hasta del Ministerio de Hacienda. Sea de un modo u otro, lo cierto es que la normativa sigue dando tumbos por los pasillos ministeriales, mientras los profesionales siguen marcando en números rojos los días de retraso, de un decreto que tampoco les convence.

En cuanto a las peticiones al nuevo líder sanitario, los médicos consideran que lo más urgente es alcanzar un Pacto de Estado por la Sanidad; mejorar las listas de espera; acabar con las inequidades en el acceso a los tratamientos; impulsar la investigación; desarrollar la interoperabilidad y la eSalud; mejorar las condiciones laborales de los profesionales y reducir la precariedad laboral; y asegurar un modelo de financiación sustentado gracias a los impuestos.

Enfermería

Aunque el presidente del Consejo General de Enfermería, Máximo González Jurado, considera que no es tiempo de hacer reivindicaciones laborales tras los comicios del 20D, el colectivo tiene frentes abiertos con el Gobierno en transición. El decreto “envenado” de prescripción enfermera que el ministerio sacó adelante hace dos meses, y que por cierto todavía no ha visto la luz en el BOE, ha conseguido romper toda relación entre los portavoces enfermeros y Gobierno. La contra campaña electoral que el colectivo ha liderado contra el PP dio sus frutos al conseguir el apoyo de las fuerzas políticas de la oposición para derogar, en caso de formar gobierno, el decreto de enfermería.

Por otra parte, desde el sindicato Satse recuerdan las palabras que ya adelantó González Jurado, de dar un plazo de 100 días al nuevo ministro de Sanidad, sea del signo político que sea, para que haya avances “reales” en las cuatro principales reivindicaciones: más empleo, un nuevo RD de prescripción enfermera, el desarrollo de las especialidades de enfermería, y la clasificación de la enfermería en el grupo A-1. “Satse no va a permitir que el colectivo siga deteriorándose profesional y laboralmente y protagonizará un conflicto permanente con la administración en los próximos cuatro años si el nuevo Gobierno no atiende unas justas reivindicaciones que conllevarán, por supuesto, una mejora de la atención que se presta al ciudadano”, explican.

Asimismo, las especialidades enfermeras es otra de las antiguas peticiones del colectivo, promoviendo la creación de la categoría de enfermero especialista, vinculando la especialidad con los puestos asistenciales, creando plazas de especialistas, con pruebas de evaluación de competencias, etc. Además exigen la realización de un estudio sobre necesidades de enfermeros en el SNS y el desarrollo de nuevos roles.

Asimismo, González Jurado se hace eco del discurso electoral de estas semanas en materia sanitaria, como el blindaje de la sanidad a través de la Constitución; establecer presupuestos sanitarios finalistas que impidan que las CC.AA. se gasten el dinero destinado a la sanidad en temas no sanitarios; o la apuesta por una gestión sanitaria 100 por cien profesionalizada en todos los cargos directivos —blindando el profesionalismo frente a la politización—.

Las OPES, el escollo profesional

En cuanto a las Ofertas de Empleo Público (OPEs) que se han visto frustradas en el último momento, como en Castilla y León y los rumores sobre Canarias, los profesionales advierten a las comunidades autónomas que pongan todas las medidas posibles para evitar que vuelva a suceder y piden al nuevo ministro más competencia en este sentido.

Por su parte, el presidente de la Alianza General de Pacientes (AGP), Antonio Bernal, sigue insistiendo en que el nuevo Gobierno tiene que fijar entre sus prioridades sanitarias poner a los pacientes como centro del sistema.Solicita un mayor protagonismo de los enfermos en la toma de decisiones y aumentar la inversión en materia de sanidad.