ENTREVISTA/ Ha impulsado la ‘Alianza para el desarrollo de la Gestión Clínica en el SNS’

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Carmen M. lópez Madrid | jueves, 05 de diciembre de 2013 h |

Con un modelo de gestión clínica definido, Carlos Macaya abanderará la Federación de Asociaciones Científico Médicas (Facme) en los próximos tres años. Como ya lo hiciera su antecesor, José Bajo Arenas, Macaya se abre paso con las ideas claras sobre liderazgo en gestión, modelo asistencial y el papel que juega cada profesional como eje del SNS.

Pregunta. ¿Cuáles serán los principios fundamentales de su gestión al frente de Facme?

Respuesta. Potenciar la gestión clínica, teniendo bien presente cuál es su definición, es decir, la transferencia de la capacidad de tomar decisiones de los profesionales para buscar una mayor eficiencia con el costo más producido. Potenciar la gestión clínica significa impulsarla desde un grupo que hay dentro de Facme que es la Alianza.

P. ¿Qué supone la Alianza para el desarrollo de la gestión clínica en el SNS?

R. En su origen se inició con comunidades clínicas de cinco especialidades ( Cardiología, Respiratorio, Interna, Digestivo y Radiología), ahora se ha extendido a todas las especialidades médicas. A continuación lo impulsaremos en las comunidades autónomas para adecuar los diferentes modelos en función de las especialidades, del tamaño de las unidades y lo que crean los diferentes servicios de salud autonómicos. En definitiva, la gestión supone hacer trajes a medida para que el resultado final sea la mejora de la eficiencia. Todo ello es fundamental y lo hacemos porque creemos que el SNS será más eficiente.

P. ¿Qué desafíos tiene Facme por delante?

R. Básicamente la implementación de la gestión clínica; diseñar el modelo asistencial; llevar a cabo la recertificación profesional y conquistar de nuevo la acreditación. En este último, seguiremos con la misión de certificar las destrezas profesionales y evaluar los conocimientos y las habilidades profesionales en la Formación Continuada, a través de la Sociedad Española de Acreditación de la Formación Médica Continuada (Seaformec).

P. Precisamente, lideran la gestión clínica dentro del Foro, ¿qué papel juega este organismo dentro del sistema sanitario?

R. Es el interlocutor del profesionalismo, a través de las diferentes vertientes e instituciones que lo conforman. Nuestros objetivos son diferentes y complementarios a la vez; no es el igual el objetivo de CESM que el de los decanos de las facultades de medicina. En nuestro caso, los más próximos a nosotros son la OMC ya que ambos defendemos aspectos del profesionalismo, y sin embargo, los sindicatos son más corporativistas en este sentido, y van más al desarrollo de la carrera profesional o el modelo retributivo, aspectos laborales. Los colegios de médicos se encargan de los aspectos de la ética profesional y las sociedades científicas velan por el desarrollo correcto de la actividad profesional y de los procesos diagnósticos de las distintas especialidades. Aunque tengamos diferentes objetivos, todos tenemos la finalidad de buscar la sostenibilidad del SNS.

P. Otro de los impulsos que pretende dar a Facme es potenciar el papel de Primaria, ¿en qué sentido?

R. El acto médico no se debe ver como algo individual. El protagonismo se lo lleva el enfermo y es el que marca la ruta. Este paciente, además, necesita un hilo conductor que tendrá que ser su médico de Primaria. Los especialistas estaremos en momentos determinados del proceso del enfermo. Por tanto, su labor es clave y fundamental y por ello, AP se debe involucrar, también, en el proceso de la gestión clínica.

P. Una de las funciones de la federación es analizar el papel de las sociedades científicas en los cambios de los modelos asistenciales del SNS, ¿cómo es este análisis?

R. El SNS tiene grandes retos, como la incorporación de nuevos tratamientos y nuevas tecnologías, la longevidad de las personas mayores y la cronicidad de los pacientes. Si no cambiamos la estrategia a modelos asistenciales más eficientes, el sistema de salud no será sostenible. Desde el punto de vista de las sociedades científicas, como depositarias del conocimiento, creemos que es fundamental el diseño de estos modelos.

P. ¿Cómo ve el futuro del sistema sanitario?

R. Lo veo con cierta incertidumbre, creo que puede haber divergencias en lugar de cohesión, algo que choca con lo que dice la Ley General de Sanidad, que se caracteriza por ser universal, gratuíta, accesible, de calidad, equitativa para todos los ciudadanos y que cohesionada. El problema es que una vez transferidas las competencias a las CC.AA. éstas deberían ejercer un modelo parecido entre ellas, sin embargo, no ha sido así. La Sanidad ha sido y puede seguir siendo utilizada como un arma política y electoralista y es lo peor que puede ocurrirles. Se pueden tomar decisiones irreparables y en lugar de cohesión creará divergencias en los sistemas sanitarios de las diferentes comunidades autónomas. Deberían saltar todas las alarmas antes de que esto se produzca, no cuando sea demasiado tarde y no se pueda volver hacia atrás. Espero que el sentido común prevalezca y todo los errores se puedan corregir.

Pregunta. Un tema en auge es el de la troncalidad. ¿Qué opina Facme al respecto?

Respuesta. La Federación ha apoyado desde el inicio la troncalidad. Es un concepto muy oportuno y tiene una serie de ventajas tanto para los mismos profesionales como para la mismo sistema sanitario. De este modo, el médico se hace más médico en el periodo común de formación, abre más sus campos y expectativas para convertirse en un especialista e incluso para moverse transversalmente dentro del mismo tronco. Por tanto, vemos la troncalidad con buenos ojos. Sin embargo, hay especialidades que se deben analizar en profundidad. Tenemos constancia de que el ministerio es sensible a ello y en algunas especialidades se prolongará el proceso de formación específica.

P. La apertura de nuevas facultades ha movilizado al sector médico con un posicionamiento en contra, ¿en qué punto se encuentra Facme?

R.Nos parece una irresponsabilidad política la apertura de nuevas facultades. España está sobrada de facultades de medicina, de hecho, lo apropiado y deseable sería que se cerrasen facultades. El problema es que no encontramos quién tiene el poder y control y a quién corresponde esta tarea, ya sea Educación, Sanidad o comunidades autónomas. Nos parece que es un daño irreperable para la Sanidad y la profesión. Es condenar al paro a miles de profesionales con grandes ilusiones.

“Las sociedades nunca han tenido componente político ni han sido corporativistas”

El papel del médico de Atención Primaria es clave dentro de la gestión clínica