C.M.L. Madrid | viernes, 25 de septiembre de 2015 h |

Las normas mundiales de la práctica desarrollada por los farmacéuticos hospitalarios de todo el mundo se han revisado y se han dado a conocer por la Sección de Farmacia Hospitalaria (HPS) de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP).

Unas recomendaciones que, en algunos casos, no son nuevas y son conocidas como los ‘Estándares de Basilea’, que se publicaron en 2009 por la HPS. Así, la contratación, las influencias del farmacéutico hospitalario sobre la prescripción, la elaboración y entrega de medicamentos, la administración de medicamentos, la monitorización, la formación y los recursos humanos y capacitación son las áreas que cubre este manifiesto.

“Hay varias recomendaciones totalmente nuevas, muchas de ellas han surgido gracias a los avances de la tecnología de la información y la involucración de los farmacéuticos utilizando registros electrónicos de salud para mejorar la calidad de los medicamentos”, explica el secretario de HPS Lee Vermeulen, al tiempo que adelanta que se han hecho cambios significativos para reflejar la definición de la FIP, en cuanto al uso responsable de los medicamentos.

Del mismo modo, el texto se ha simplificado para que las normativas sean más claras y fácilmente aplicables en cada país. “Hablan de avances en las tecnologías de la información y la importancia para los farmacéuticos de usar registros de salud electrónicos para mejorar la calidad y seguridad del paciente”.

El responsable de la federación comenta que el proceso de revisión implicó un ejercicio de consenso en el que se recopilaron las opiniones y la experiencia de cientos de farmacéuticos de hospital de decenas de países. El resultado es un protocolo que refleja las prácticas ideales para la farmacia hospitalaria en todo el mundo, que se están llevando a cabo en los servicios.

“Creemos que los estados proporcionan una hoja de ruta clave para la práctica de la farmacia del hospital”. Para Vermeulen uno de los puntos fuertes de este documento es que las recomendaciones se pueden adoptar de forma global.

En un principio esta declaración se adoptó en unos pocos países, y gracias a que esto ha servido para mejorar la asistencia y la seguridad del paciente, el resto de regiones se han animado a completarla e introducir mejoras.

“Al igual que con las declaraciones originales, el objetivo general es maximizar el valor que los farmacéuticos de hospital aportab al bienestar de los pacientes”, dijo Vermeulen.

Todo surgió en 2014, los farmacéuticos de hospital se reunieron en Bangkok para llevar a cabo esta actualización. En la actualidad son 65 los estados que han acordado agrupar los procolos.

Ejes

Entrando en la materia, las declaraciones cubren todas las áreas del proceso de uso de medicamentos en los hospitales, desde la adquisición hasta la supervisión.

De este modo, a través de 65 puntos, los servicios de farmacia hospitalaria han acordado que el protocolo siente sus bases en seis ejes.

El documento propone unificar cuestiones relativas al uso responsable de los fármacos, el acceso a la historia clínica desde el ámbito de la farmacia, la incorporación de nuevas tecnologías, y potenciar el papel del farmacéutico en la educación de los prescriptores en todos los niveles de formación.

El abordaje multidisciplinar es una de las ideas más repetidas en este documento. “El farmacéutico hospitalario debe ser una parte integral del equipo multidisciplinar responsable de decisiones en todas las áreas de atención al paciente”, precisa el texto. Asimismo, potenciar la equidad en el acceso a los tratamientos es otra de las cuestiones que plantea el documento como eje fundamental.