Esther Martín del Campo Madrid | viernes, 27 de junio de 2014 h |

En los últimos años, los profesionales de la farmacia hospitalaria (FH) han asistido a un cambio de enfoque. Tradicionalmente ha predominado una “visión centrista” y la dimensión farmacoterapéutica se centraba en disminuir los errores de medicación. Ahora lo que se va desarrollando y va adquiriendo cada vez más peso es el enfoque clínico, que supone la integración de estos profesionales en equipos multidisciplinares.

Es la visión del presidente de la Sociedad Española de Farmacia Hospitalaria (SEFH), José Luis Poveda, que junto a Joaquín Giráldez, exdirector del Servicio de Farmacia de la Clínica Universidad de Navarra, participó en las VII Jornadas de Gestión Aplicada a la Farmacia Hospitalaria, celebradas en Alcalá de Henares (Madrid) con el patrocinio de Gilead.

Giráldez, que también es presidente de la Comisión Nacional de la especialidad y miembro del Comité Científico de las jornadas, hace hincapié en que estos servicios, que han experimentado una profunda transformación, gestionan entre un 18 y un 30 por ciento del presupuesto del centro. El experto considera que los farmacéuticos se desenvuelven ahora en un entorno de gestión de 360 grados, y destaca la implicación de los profesionales en la toma de decisiones de tipo clínico, además de sus competencias en farmacoeconomía.

“Como el resto de organizaciones, hemos buscado herramientas que mejoren la optimización de los recursos farmacoterpáuticos, y no sólo en tiempos de crisis”, subraya Poveda. Para el presidente de la SEFH, hablar de gestión clínica exige un doble enfoque. Por un lado, como servicio central para vertebrar la farmacoterapia en el resto de servicios o unidades hospitalarias. Por otro, de cara al funcionamiento interno de estos servicios, que en algunos centros españoles se han transformado en unidades de gestión clínica. “En definitiva se trata de dotar al servicio de farmacia hospitalaria de más autonomía a la hora de diseñar presupuestos o establecer indicadores”, explica.

Dentro del modelo de gestión clínica, el servicio central trata de alinearse con el resto de los servicios para fijar los indicadores de utilización de los fármacos y buscar las estrategias terapéuticas más eficientes. “La tendencia es proporcionar cada vez una mayor autonomía asociada a una mayor responsabilidad en los resultados”, recuerda.

No en vano, la farmacia hospitalaria actúa como eje vertebrador de la farmacoterapéutica y cada vez más hay más farmacéuticos de hospital integrados en unidades de Oncología, Infecciosas o Urgencias que aportan sus conocimientos en la materia y tratan de obtener resultados con las mejores estrategias posibles, tal y como explica.

Respecto a la implantación de modelos de gestión clínica a escala interna, Poveda recuerda que es fundamental para los servicios analizar la mejora de los procesos, buscar estrategias que permitan ser más eficientes y proporcionar los servicios con el menor coste posible.

Por otra parte, espera que el nuevo modelo de gestión clínica que perfila el Ministerio de Sanidad sea lo suficientemente flexible como para adaptarse a las necesidades de cada tipo de servicio. No es cuestión sólo de proporcionar autonomía en la gestión, apunta, sino de lograr que la estructura se adapte a todas las necesidades para gestionar con las mejores herramientas posibles. De igual modo, cuestiona la idea extendida de que los sanitarios tendrán que entrenarse en el manejo de presupuestos para afrontar con éxito sus nuevas funciones en gestión clínica. “No es exactamente así”, matiza, “en realidad están bastante más acostumbrados a gestionar de lo que ha avanzado el sistema sanitario”.

Giráldez: “Los farmacéuticos hospitalarios se desenvuelven ahora en un entorno de gestión de 360 grados”