CARMEN RODRÍGUEZ Madrid | lunes, 04 de noviembre de 2013 h |

El vicepresidente ejecutivo de Fundamed y presidente editor del Grupo Contenidos, Santiago de Quiroga tiene claro que “la fórmula de la felicidad es más deseada que la de la Coca-Cola”. Así lo afirmó durante el I Foro de Autocuidado 2013, un escenario en el que también remarcó que lo que no resulta tan evidente es que a menor grado de felicidad, mayor posibilidad de desarrollar algún tipo de patología o enfermedad.

La genética influye en el estado de salud de las personas, pero influir no es sinónimo de definir ni de dirigir. “Lo que hasta ahora es cierto, es que se ha dedicado poco tiempo al estudio de la felicidad”, declaró De Quiroga en este foro organizado por Fundamed y la Fundación Anefp.

Sin embargo, después de llevar a cabo diversos estudios longitudinales se ha demostrado que los trastornos depresivos y de ansiedad aumentan las enfermedades coronarias y tienen un peso negativo en personas sanas. “Hay factores o modos de vida que asumimos las personas que nos llevaban a padecer algunas enfermedades”, precisó María Inés López Ibor, doctora en psiquiatría.

Según ella, en ocasiones, “uno enferma porque no es capaz de afrontar ciertas situaciones de la vida” que causan estrés. Por ello, aconsejó “hacer un esfuerzo por ser un poco feliz”. A su vez, De Quiroga, también autor del libro Estar Bien, recordó que “la felicidad no es solo sonreír”, y que los estados positivos como la esperanza, el optimismo y la satisfacción con la vida “son predictivos de más longevidad”.

Estilo de vida

Para evitar la enfermedad, un paso importante es cumplir con un estilo de vida sano y saludable, lo que no significa monotonía o aburrimiento. Y es que, según López Ibor, los modos de vida que asumen las personas pueden ser la causa de algunas enfermedades. No obstante, cree que la frontera que separa salud y enfermedad es difícil de delimitar. “Está demostrado que la salud no es solo una consecuencia del desarrollo, sino que influye en que los países se desarrollen”, señaló.

Al tiempo, López Ibor afirmó que la salud no depende solo del azar, sino que también está condicionada por las decisiones que se toman en la vida. “Muchas de las cosas que hacemos, nos dañan o dañan la salud”, añadió. En ese sentido, De Quiroga aseguró que “los estados de bienestar subjetivo claramente tienen un factor protector, en cuanto a salud se refiere”. Por su parte, López Ibor explicó que “al tener un sentimiento de bienestar subjetivo, una persona abordará mejor ciertas circunstancias”.

Gracias a la teoría de la felicidad del psicólogo norteamericano Martin Seligman, De Santiago expuso los tres tipos de vida planteados por el padre de la psicología positiva: la vida placentera, plena y lograda, que “tienen que ver con el sentido de la vida”. Asimismo, advirtió de que “los atajos nos frustran” y solo son “intentos de alcanzar la felicidad (…), caminos cortos que no llevan a nada”.

“A veces tratamos de medicalizar el sufrimiento”, subrayó la psiquiatra, quien agregó que el sufrimiento, al igual que la tristeza, “es innato al ser humano” y es algo que hay que “afrontar y saber llevar”. A colación del título de la mesa redonda ‘Autocuidado y felicidad: ¿Ser optimistas alarga la vida?’, López Ibor lanzó un mensaje positivo y recalcó que “el optimismo se puede aprender”, a pesar de que la personalidad se haya definido como algo inmutable.