GM Madrid | viernes, 18 de septiembre de 2015 h |

Más allá de los datos de ensayos clínicos como los presentados en el reciente Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), celebrado en Londres, la realidad es que al final lo importante es la práctica, la toma de decisiones clínicas que consiga los mejores resultados para los pacientes con patologías cardiacas. Y ese es precisamente el objetivo del 10º Simposio Internacional de Cardiología que el Hospital Ramón y Cajal de Madrid organiza cada dos años.

Celebrado entre el 17 y el 19 de septiembre, en esta ocasión el Simposio ha sido escenario de diversos debates, uno de los cuales se centró en la controversia acerca de por cuánto tiempo hay que usar la doble antiagregación en pacientes con infarto agudo de miocardio (IAM). Aunque las guías europeas recomiendan su uso durante un año, hay estudios que señalan que alargar el tratamiento más de 12 meses es eficaz en estos pacientes. Para José Luis Zamorano, jefe del Servicio de Cardiología del Ramón y Cajal, la pregunta es si a un paciente con IAM al que se le ha colocado un stent y está en tratamiento con doble agregación habría que mantenerle este tratamiento más allá de un año. Para intentar acabar con esta polémica, la ESC se encuentra actualmente elaborando un documento de recomendaciones, en el que colabora Zamorano, que verña la luz el año próximo. También la asociación americana está trabajando en otro documento de recomendaciones sobre el tema.

Otro debate que centró el Simposio fue el de si reparar o reeemplazar la válvula mitral en pacientes con insuficiencia mitral severa isquémica. Al no haber estudios head to head entre ambas opciones, Bijoy Khandheira, del Aurora Medical Center de Estados Unidos, señala la necesidad de comprobar si existen o no calcificaciones en los anillos de las vávulas, a partir de imágenes de ecocardiografía, para tomar una decisión.

Además, en la reunión se destacaron novedades importantes en el diagnóstico precoz del infarto (con la llegada de las troponinas ultrasensibles) o en la dislipemia (con nuevos fármacos más eficaces). Sin olvidar, enfatiza Zamorano, el tratamiento de los pacientes diabéticos. “En estos pacientes, tan importante o más que el control de la glucemia, es el control de la tensión o de los lípidos”, destaca.