Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología – ESC 2012

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JOSÉ GARCÍA Enviado especial a Múnich | viernes, 31 de agosto de 2012 h |

La Sociedad Europea de Cardiología (ESC, en sus siglas en inglés) se ha marcado como objetivo prioritario reforzar la implementación de las guías de práctica clínica aplicando la tecnología disponible (smartphones, tablets, etc.), e involucrar en esta tarea a las sociedades nacionales, tal y como ha señalado el jefe de servicio de Cardiología del Hospital Ramón y Cajal, José Luis Zamorano, que ha tomado posesión de su cargo como presidente del Comité de Guías de la ESC en el congreso que acaba de celebrarse en Múnich, con la asistencia de más de 28.000 cardiólogos de 140 países de todo el mundo, y donde se han presentado actualizaciones de las guías de fibrilación auricular, prevención cardiovascular, enfermedad cardíaca valvular, infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (Stemi) y fallo cardíaco.

Según Zamorano, tanto la farmacia como la atención primaria jugarán un papel importante en esa implementación, de ahí que en el Comité de Guías se haya mantenido un miembro del primer nivel asistencial, y se piense en hacer un formato especial de las guías destinado a la primaria. “Muchas veces el médico de primaria es el primero en diagnosticar una fibrilación auricular y quien controla la anticoagulación”, señala Zamorano, que, al menos de momento, con los nuevos anticoagulantes orales, no considera que el papel de la primaria en la toma de decisiones vaya a ser relevante. Eso sí, el especialista vería con buenos ojos protocolos de actuación conjuntos entre primaria y especializada.

En cuanto a las actualizaciones de las guías presentadas en Munich, en la de fibrilación auricular (FA), Zamorano destaca que los nuevos anticoagulantes orales son evidencia clase IIa A en la guía de fibrilación auricular, es decir, “una alternativa válida en pacientes que toman sintrom”. Además, se contempla el cierre de la orejuela como procedimiento para evitar embolias en FA, y por último, se refuerza la ablación para el tratamiento de la FA.

Otra de las guías presentadas ha sido la de enfermedad valvular. Lo más novedoso, a juicio de Zamorano, es que se enfatiza más la implantación de la válvula aórtica transcatéter (TAVI) en los pacientes con estenosis aórtica que el equipo médico multidisciplinar considera necesario. Además, el TAVI debe hacerse sólo en hospitales que tengan cirugía cardíaca. Sobre esta guía, Ángeles Alonso, del servicio de Cardiología del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda y miembro del comité organizador del Congreso de la ESC 2012, añade que también se deja claro que el perfil de la enfermedad ha cambiado y ahora no es reumática sino degenerativa, por lo que la guía adecua los tratamientos a la población en cuanto a la dosis, el tiempo de cirugía, cuándo se debe operar un paciente con enfermedad valvular que no tenga síntomas pero que se sepa que es severa y se hace, sobre todo, un balance riesgo-beneficio de la cirugía.

Respecto a la guía de prevención cardiovascular, uno de los aspectos más relevantes, según Alonso, es que se desaconseja aspirina en diabéticos que no tengan ningún factor de riesgo cardiovascular. La de insuficiencia cardíaca añade como fármacos los inhibidores de la renina y define muy bien la insuficiencia cardíaca de novo, aguda y crónica, mientras que la definición universal del infarto de miocardio, dice la cardióloga del Puerta de Hierro, incluye el método de troponina cardiaca de alta sensibilidad, uno de los patrones para incluir a un paciente en un ensayo clínico.

Por último, la guía referente al infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST expone que la prevención de los retrasos ha sido crítica en el manejo de los pacientes con Stemi y recomienda que los centros equipados para realizar PCI primario ofrezcan asistencia las 24 horas del día los 7 días de la semana y alrededor de 60 minutos después de la llamada inicial. Por lo tanto, los equipos en las ambulancias deberían ser entrenados para administrar terapia inicial, incluida la fibrinolisis.

Registros

Además de las guías, la ESC sigue trabajando en el EuroObservational, el programa de registros europeos lanzado en 2009, que ayudará a un mejor entendimiento de la práctica médica en función de los datos recogidos. Según Alonso, del servicio de Cardiología del Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, el Comité de Registros de la ESC sigue actualizando los registros en marcha, sobre todo el de insuficiencia cardiaca, que termina el reclutamiento a finales de 2012, y el de fibrilación auricular, cuyos resultados se pretenden presentar en el Congreso de Ámsterdam de 2013. Además, se va a poner en marcha el EuroAspire IV de prevención cardiovascular, coordinado a nivel nacional por Almudena Castro, del servicio de Cardiología del Hospital La Paz. El objetivo, comparar los resultados con el EuroAspire III para ver si las medidas de prevención cardiovascular incluidas en las guías han tenido impacto y se cumplen los tratamientos recogidos. En el EuroAspire IV, además de los factores de riesgo tradicionales, se estudiará también la glucemia basal. La primera reunión de reclutamiento fue en marzo y los primeros resultados se esperan también para el próximo congreso de Ámsterdam.

Una de las novedades, presentadas en Múnich, ha sido el sistema de auditoría puesto en marcha para ver la calidad de los datos recogidos en los registros. Se han seleccionado pivotalmente ocho o nueve países, entre ellos España, para auditar la calidad de los datos y se ha concluido que los registros son muy fiables y de alta calidad. Tras este piloto se va trabajar de forma centralizada pero con auditores nacionales para el resto de registros.

Una de las sesiones del congreso de Múnich que más interés despertó entre los asistentes analizó la seguridad de los fármacos cardiovasculares. Según señala Alonso, cuando se aprueba un fármaco va acompañado de un dosier de calidad, eficacia y riesgo. Las agencias reguladoras, como la FDA o la EMA, aprueban la molécula al considerar que la eficacia es superior al riesgo, ahora bien en ocasiones los datos de los ensayos clínicos son cortos, no cubren a una población importante y no se sabe el efecto en la población real. Para contrarrestar esto, la EMA ha puesto en marcha desde el 1 de julio el Comité de Farmacovigilancia y Evaluación del Riesgo (PRAC), que obligará a las compañías, en el momento de la aprobación del fármaco, a estudiar su vida total, esto es, se les exigirá, en el caso de que se necesite, desarrollar un antídoto, hacer un estudio de seguridad, seguir generando datos de eficacia y ver qué pasa en la población anciana, por ejemplo. La FDA, por su parte, ha elaborado en esta misma línea un documento, el Bramp. Con estas medidas, según Alonso, se va a mejorar mucho la base de datos de efectos adversos de la Comisión Europea y se ha creado el Eudravigilance, una net donde reportar los efectos adversos de los fármacos.

Se contempla el cierre de la orejuela como procedimiento para evitar embolias en FA

El ‘EuroAspire IV’ comprobará si las medidas de prevención CV han tenido impacto