Gaceta Médica Madrid | viernes, 11 de diciembre de 2015 h |

“La evidencia sugiere que muchas de las políticas adoptadas por los estados miembro de la Unión Europea para reducir el gasto sanitario y farmacéutico durante la crisis económica han comprometido las metas de equidad declaradas para los sistemas de salud”. En base a esta conclusión, un informe sobre el impacto de las políticas económicas en el acceso a la asistencia sanitaria en Europa elaborado la Alianza Europea por la Salud Pública (EPHA, por sus siglas en inglés) solicita a los gobiernos nacionales que reviertan la tendencia de recorte de prestaciones y aseguren la gratuidad de los servicios. Asimismo, insta a la Comisión Europea a que priorice las políticas preventivas y el acceso universal y equitativo a los servicios de salud, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y dentro del proceso de recomendaciones económicas a los estados incluidas en el Semestre Europeo.

El documento de la Alianza constata que, desde que estalló la crisis, el gasto sanitario público total en Europa ha decrecido continuamente, mientras que los copagos han aumentado. “Las preocupaciones relativas al deterioro en las condiciones de acceso y la creación de nuevos grupos de población vulnerables están bien fundadas”, asegura el informe, que de nuevo cita a Grecia como el ejemplo “más crudo” del debilitamiento de un sistema sanitario y de salud pública que ha excluido ya de la cobertura sanitaria a un tercio de la población.

Rescate sanitario

Con un ojo puesto en la “situación de emergencia” sanitaria que vive Grecia, pero también en el resto de Europa, la Alianza Europea por la Salud Pública ha planteado la posibilidad de que se libere parte del Fondo de Solidaridad de la Unión Europea, un mecanismo que permite a esta última prestar ayuda financiera a un estado miembro, un país en vías de adhesión o una región en caso de catástrofe natural grave. Según la EPHA, estos fondos son necesarios para asegurar que desaparecen todas las barreras y que todos los ciudadanos europeos, así como los refugiados, tienen acceso a una asistencia sanitaria básica.

La idea de que revertir la tendencia de los recortes no sólo pasa por un compromiso político, sino también por aumentar la inversión sanitaria es otra idea que se desprende del informe. EPHA constata que, desde que comenzó la crisis, los cambios políticos generalizados en toda Europa se han ido alejando de los sistemas de salud universales, excluyendo de los servicios a parte de la población. El informe de la EPHA no sólo vuelve a llamar la atención sobre ello, sino que contrasta esta realidad con la evidencia que sugiere que las políticas de salud incluyentes —que también tocan componentes sociales, de empleo y de bienestar— son beneficiosas no sólo en términos de resultados en salud, sino para la economía en general.

Es mucha la literatura que evidencia que los regímenes de bienestar universal e integrales ofrecen mejores resultados de salud a nivel poblacional. Pero, lejos de caminar en esa dirección, EPHA asegura que los estados han optado por una respuesta dura en términos de políticas de austeridad, “especialmente en los países del sur de Europa”. La Alianza se hace eco de diversos estudios que comparan los efectos ocasionados por estas políticas alternativas. Tales estudios demuestran que las desigualdades en materia de salud son más bajas en los países que invierten en políticas sociales más amplias. Se citan para ello varios ejemplos, como los “programas activos” en materia de empleo, que junto con otras políticas socio-sanitarias, “parecen producir niveles más bajos de enfermedad y reducir las desigualdades en salud”. Igualmente, las intervenciones en el mercado de trabajo tienen efectos protectores, según la EPHA, sobre la salud mental de las personas desempleadas.

La Alianza pide a los estados que dejen de “descuidar” esta asociación, y que abandonen la línea actual, basada en introducir nuevos criterios de elegibilidad para la asistencia, aumentar los copagos o reducir la oferta de servicios.

Al mismo tiempo que solicita a los estados que den marcha atrás a los recortes acometidos en respuesta a la crisis, la EPHA ha publicado un segundo informe que defiende un mayor esfuerzo a nivel internacional, nacional y europeo con el fin de lograr mayores tasas de vacunación infantil, un objetivo imprescindible, según la Alianza, para que no aumente la brecha de las desigualdades en salud.

En términos de medidas concretas, son varias las que la EPHA cree que deben adoptarse a nivel comunitario y nacional. De cara a los estados, el informe insta a promover un acceso universal y gratuito dentro de los planes de inmunización y la atención pediátrica en Europa. En esta línea, añade que el principio de acceso universal a la vacunación debe integrarse en las políticas dirigidas a grupos vulnerables.

De cara a la Comisión, EPHA solicita que, en las evaluaciones de los presupuestos nacionales, no se incluyan recomendaciones “que podrían socavar” los esfuerzos de los estados miembro para lograr el acceso universal a la asistencia sanitaria. Por el contrario, añade el informe, “las medidas de la UE deberían facilitar explícitamente el acceso universal”. En la misma línea, la Alianza cree que la Comisión Europea debería apoyar las políticas basadas en la evidencia sobre la vacunación y los beneficios de la prevención para “aliviar la desconfianza y el miedo” que puede existir hacia las vacunas.