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Gaceta Médica Madrid | viernes, 29 de agosto de 2014 h |

El Servicio de Hematología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, en colaboración con el Grupo Español de Mieloma, el Hospital Clínico de Salamanca y la Universidad de Stanford (Estados Unidos), ha desarrollado una nueva técnica que permite detectar una célula tumoral maligna entre un millón de células sanas en pacientes afectados por mieloma múltiple.

El Servicio de Hematología del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, en colaboración con el Grupo Español de Mieloma —formado por alrededor de 100 hospitales—, el Hospital Clínico de Salamanca y la Universidad de Stanford (Estados Unidos), ha desarrollado una nueva técnica que permite detectar una célula tumoral maligna entre un millón de células sanas en pacientes afectados por mieloma múltiple, de forma más fiable y precisa que con los procedimientos utilizados hasta el momento.

En concreto, este estudio liderado por los doctores José Martínez y Juan José Lahuerta, se centra en la técnica de secuenciación masiva Next Generation Secuency (NGS), que consiste en una secuenciación en profundidad de los genes reordenados de las inmunoglobulinas que son, de alguna manera, “el carné de identidad de la célula plasmática mielomatosa”, asegura Jesús San Miguel, director médico de la Clínica Universidad de Navarra y especialista en Hematología y Hemoterapia.

Esta técnica “nos permite identificar si de todo el conjunto de células plasmáticas que tenemos hay alguna que haya hecho una expansión clonal y haya reproducido toda una progenie de hijas idénticas a ella”, afirma, al tiempo que añade que se trata de un método que, en definitiva, permite detectar enfermedad mínima residual.

Este descubrimiento ha sido publicado en la revista científica internacional ‘Blood’ como trabajo plenario.

Procedimiento

La NGS se realiza en dos pasos. El primero consiste en la observación de una huella dactilar del tumor, basada en el estudio de los genes de las inmunoglobulinas y, el segundo, en la secuenciación masiva, recogiendo ADN de la médula ósea donde está el tumor y analizando varios genes de estas inmunoglobinas. Permite, además, ampliar en millones de veces una cantidad mínima del material genético y detectar las células tumorales, distinguiéndolas del resto de células sanas.

San Miguel destaca que la NGS es “un paso posterior a la técnica de la AXO-PCR, que es más laboriosa pero muy sensible”. Todas ellas se utilizan para detectar enfermedad oculta que por métodos convencionales no se puede ver, precisa. Asimismo, puntualiza que el método sobre el que existen más datos es la citometria de flujo multiparametrico.

A pesar de que se trata de una técnica de “muy alta sensibilidad”, todavía está por definir si es de fácil estandarización en todos los centros. “Creo que la AXO-PCR va a desaparecer, por lo que ahora trabajamos para saber cuál es más útil si la citometria o la NGS”, indica.

Puesto que este método permite diferenciar entre los pacientes que van a sufrir recaídas y los que no, sería posible diseñar, en un futuro, estrategias de tratamiento más personalizadas, en función del proceso patológico de cada paciente.

Finalmente, el doctor San Miguel subraya que este hallazgo daría paso a la adaptación de “tratamientos de consolidación y mantenimiento” lo que podría ayudar a la individualización de opciones terapéuticas.