24º Congreso de la Sociedad Española de Diabetes (SED)

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c. o. Barcelona | viernes, 12 de abril de 2013 h |

La relación de la diabetes con otras enfermedades es cada vez más conocida, y muestra de ello es que durante el Congreso de la Sociedad Española de Diabetes se ha tratado su asociación con patologías neurodegenerativas como el alzhéimer, y psiquiátricas como la depresión o la esquizofrenia.

Suzanne de la Monte, investigadora del Hospital Rhode Island de Estados Unidos, explica que la diabetes tipo 2 y el alzhéimer comparten mecanismos, e incluso propone que ésta segunda sea considerada como “una forma de enfermedad neuroendocrina más compleja, denominada diabetes tipo 3”.

Durante la conferencia inaugural, De la Monte indicó que la deficiencia de insulina y la menor sensibilidad a esta hormona generan en el cerebro una serie de degeneración neuronal muy similar a la que se dan en alzhéimer y en demencia.

Es más, en ensayos con ratas han comprobado que la administración de fármacos antidiabéticos mejoran las disfunción cerebral propia del alzhéimer.

El déficit de insulina provocaría que las neuronas tengan dificultad para utilizar la glucosa, y tendría lugar un déficit en su producción de energía, un mayor estrés oxidativo y una menor supervivencia celular. Además, la resistencia a la insulina generaría daños en los vasos sanguíneos y entorpecería el riego del cerebro.Tanto es así que De la Monte asegura que la administración de glucosa o insulina en pacientes con alzhéimer puede hacer mejorar su memoria y su capacidad cognitiva.

Psiquiatría y diabetes

Por otro lado, la prevalencia de la diabetes es dos veces superior en pacientes con depresión, respecto a la población general, y entre ods y cuatro veces mayor en pacientes con trastornos esquizoafectivos, según afirma Iván González Tejón, especialista de Medicina Familiar del Hospital Benito menni de Sant Boi de Llobregat.

Entre las causas, cita la falta de autocuidado de estos pacientes, la introducción del tratamiento con antipsicóticos de segunda generación, que provocan aumento de apetito y por tanto de peso, y otros factores inherentes a la propia enfermedad, como una mayor vulnerabilidad a alteraciones metabólicas.

Las relaciones de la diabetes no terminan con el cáncer, las enfermedades neurodegenerativas o las psiquiátricas. Durante el congreso también se ha puesto de manifiesto que las personas con DM2 tienen hasta tres veces más riesgo de padecer periodontitis, y la asociación entre las dos enfermedades es bidireccional. Así, la hiperglucemia contribuye a producir una “hiper-respuesta” inflamatoria frente al biofilm oral (la placa dental bacteriana) y compromete la reparación del tejido, lo que conduce a un aumento de la destrucción periodontal. Pero la periodontitis también puede perjudicar el control de la diabetes, como expuso David Herrera, presidente electo de la Sociedad Española de Periodoncia, durante su intervención en el congreso de la SED. La periodontitis puede iniciar o aumentar la resistencia a la insulina de una manera similar a como lo hace la obesidad, favoreciendo la activación de la respuesta inmune sistémica iniciada por las citoquinas. Por tanto, no tratar este problema puede aumentar la resistencia a la insulina, comprometer el control de la glucosa y contribuir al desarrollo y la progresión de las complicaciones en otros órganos, como el corazón y los riñones.

En concreto, la periodontitis es la sexta complicación más frecuente entre las personas que padecen diabetes, pero se conoce poco su fuerte influencia en los otros problemas asociados a la patología, como retinopatía, neuropatía, nefropatía o enfermedades cardiovasculares.