| jueves, 14 de marzo de 2013 h |

La donación de óvulos se ha triplicado en los últimos cinco años. La causa, tal y como se ha puesto de relieve durante la celebración de la jornada ‘Temas Actuales de Reproducción Asistida’, organizada por la Fundación Ginefiv, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad de Alcalá, es el retraso de la decisión de tener hijos de hasta siete de cada diez parejas, una decisión motivada en multitud de ocasiones por la crisis económica. Según datos de la clínica Ginefiv, actualmente la edad media de las mujeres que se someten a un tratamiento es de más de 38 años, cifra superior a la edad recomendada para planear un embarazo.

Así, mientras que en 2007 las pacientes mayores de 35 años que acudían a hacerse un tratmiento de fertilidad sólo suponían el 48 por ciento, actualmente representan más del 62 por ciento, lo que supone un aumento de casi 20 puntos. En contraposición, las pacientes más jóvenes (menores de 35 años) han descendido y hoy sólo representan el 26 por ciento. Un cambio de tendencia que ha provocado cambios en las técnicas de reproducción asistida. “La donación de óvulos se ha convertido en el método más eficaz para hacer frente al envejecimiento ovárico. Cada vez son más las mujeres que deben de acudir a esta técnica para poder concebir, al disponer de escasos óvulos o con anomalías cromosómica. Con la donación se van a obtener excelentes resultados, ya que en las mujeres mayores de 40 años se multiplica por 7 las posibilidades de embarazo”, explica Victoria Villafañez, ginecóloga de esta clínica.

Además, los profesionales que han participado en este encuentro han advertido, además, que la inestabilidad laboral está provocando un incremento del estrés entre la población española que está repercutiendo en la capacidad reproductiva. Como confirma Victoria Verdú, coordinadora de Ginecología de la Clínica Ginefiv, “el estrés excesivo en la mujer puede desencadenar anovulación, ciclos menstruales irregulares o incluso la supresión del ciclo menstrual. Pero también influye negativamente en el hombre, ya que puede reducir el volumen del eyaculado, así como la calidad y la cantidad espermática”.

Otro de los problemas es que, como contúa explicando esta doctora, “la gran mayoría de las jóvenes carecen de conocimiento sobre los límites naturales de la fertilidad. Incluso una de cada tres españolas considera que aún hay tiempo para quedarse embarazada por encima de los 45 años. Sin embargo, a partir de los 37 años se tiene más dificultades, ya que no solo disminuye su reserva ovárica sino que sus óvulos son de peor calidad; las posibilidades de embarazo natural a partir de los 42 años son muy bajas”. Para ello es fundamental conocer el estado de los óvulos a través del análisis de la reserva ovárica. Los avances en la medicina reproductiva han permitido que, hoy, se pueda acceder a esta información a través de dos sencillas pruebas: por el recuento de folículos antrales (RFA) y de la hormona antimülliana (AMH), dos marcadores complementarios que ofrecen datos muy precisos sobre las expectativas de reproducción, ya que evalúan la capacidad funcional de los ovarios, así como el número y la calidad de los ovocitos.“Es necesario que estas pruebas se incluyan en las revisiones ginecológicas rutinarias como método preventivo ya que, aparte de detectar posibles anomalías y problemas de fertilidad, nos permite tener mayor conocimiento sobre la capacidad reproductiva de la mujer. Así tendrá una mayor autonomía para planificar cuándo tener un hijo y aumentar las posibilidades de la maternidad genética”, destaca Verdú. De esta manera, la mujer puede aplazar la maternidad hasta el momento en que esté preparada para someterse, posteriormente, a un tratamiento de reproducción asistida con el que conseguir el embarazo con gametos propios. No obstante, la propia doctora advierte de que “aunque la vitrificación ovocitaria ofrece una posibilidad de gestación en un futuro, no es un seguro de fertilidad para toda la vida. Al congelarlos, contaremos con un número limitado de ovocitos, entre 10 a 15, y se deberá tener en cuenta la calidad y evolución de los mismos”.