ESPECIAL DIABETES/ Práctica Clínica

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En España no se trata la enfermedad de forma intensiva ni precoz

Retrasar el manejo de los niveles de azúcar conduce a retinopatías y nefropatías

| 2009-10-04T18:10:00+02:00 h |

Redacción/EP

Barcelona

A pesar de que la diabetes tipo 2 causa 3,8 millones de muertes al año en todo el mundo, no está considerada como una enfermedad grave como podría ser el cáncer. Por tanto, la tendencia principal durante las primeras fases pasa por evitar la medicación o tratarla con terapias que no son lo suficientemente intensivas como para controlar de forma adecuada los niveles de azúcar, según explicó Pedro Conthe, el presidente de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), durante el Congreso Europeo de Diabetes.

Así, insistió en que, si bien es una patología progresiva, ya que deteriora los órganos con el tiempo, desde algunos sectores clínicos no se da la importancia que merece a los niveles de azúcar un poco superiores a lo normal.

Cuando se está tratando la enfermedad, se tarda unos tres años de media en añadir un segundo fármaco a la terapia, algo que en su opinión es “un error”, ya que aunque el nivel de azúcar no sea excesivamente alto puede causar complicaciones en el futuro.

En este sentido, varios estudios presentados en el congreso avalan que la doble terapia con dos o tres fármacos puede resultar beneficiosa desde el momento del diagnóstico a la hora de mejorar el control de la glucosa y evitar las hipoglucemias. “Es el futuro inmediato en el tratamiento de la diabetes, tratar de forma intensiva y precoz la enfermedad”, matizó Conthe. Ahora bien, el experto aprovechó para recordar que esta patología es prevenible “en el 60 por ciento de los casos”, y que si algo está claro es que la lucha contra la obesidad debería ser la primera medida para terminar con esta “pandemia” que afecta principalmente al mundo occidental. Hoy la sufren 246 millones de personas en el mundo, pero va en aumento y se estima que en el año 2030 afectará a 366 millones.

Por otro lado, destacó que en la actualidad “ni se atisba” la posibilidad de contar con otro tipo de tratamientos para curar la enfermedad. Aunque se está investigando con el trasplante pancreático y con las células madre, estas terapias son aún “técnicas que están distantes, son futuribles”, aseveró, insistiendo en que la herramienta más útil para el futuro sería la prevención.

Para el experto, esta patología es un “asesino silencioso”, pues el 50 por ciento de los diabéticos no saben que lo son ya que están asintomáticos, y cuantos más años se tarde en controlar los niveles elevados de azúcar más afectados se verán los órganos. La retinopatía diabética en la diabetes tipo 2 es la principal causa de ceguera en adultos en todo el mundo, la nefropatía diabética es el motivo fundamental de la enfermedad renal terminal, y el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular es de dos a cuatro veces mayor entre personas con diabetes.