Gaceta Médica Barcelona | miércoles, 13 de mayo de 2015 h |

La disminución de la epidemia está afectando el desarrollo de estudios clínicos sobre tratamientos contra el ébola. Así lo ha manifestado José Ramón Arribas, médico adjunto de la Unidad de Enfermedades Infecciosas de La Paz, durante la Reunión Anual de la Red de Investigación de Enfermedades Tropicales (Ricet), perteneciente al Instituto de Salud Carlos III, en la que se ha analizado el peligro de la leishmaniosis, el Chagas y el ébola.

Tal y como señaló José Ramón Arribas, hasta el momento se han tratado 26 pacientes con ébola en Europa y Estados Unidos, 20 evacuados, 3 casos importados y 3 casos secundarios. En el mundo desarrollado la mortalidad de los casos de ébola es del 20 por ciento. Pero este no es el caso de los profesionales sanitarios atendidos en África, que presentan una mortalidad del 58,4 por ciento.

Los expertos han señalado que en el mundo desarrollado ha tenido mucha presencia la hipoxemia, el edema pulmonar y el fracaso respiratorio. Sin embargo en los casos de África la hipoxemia no es un signo muy característico. La piedra angular de los pacientes tratados en los países desarrollados y el gran beneficio que tienen respecto a las zonas africanas es el tratamiento de soporte que reciben y que es imposible de administrar en África. Arribas ha descrito cómo el tratamiento por vía intravenosa en lugar de por víal oral marca las diferencias. Los pacientes tratados en países desarrollados han recibido antieméticos, antibióticos, antidiarreicos, anticonvulsivantes, ansiolíticos, plaquetas, electrolitos, etc. Algo que los propios expertos no pensaban que llegarían a hacer es que cinco pacientes recibieran terapia de reemplazo renal durante la hospitalización, ventilación no invasiva y ventilación mecánica invasiva. Estas técnicas suponen medidas de seguridad complementarias para el personal sanitario.

Arribas ha reconocido que no saben exactamente cuál de todos los tratamientos es el que mejor funciona. La explicación radica en que ante la coyuntura especial y las necesidades vitales se emplean combinaciones de tratamientos que no permiten conocer cuál es mejor que los demás. Sobre el suero de convaleciente, primer tratamiento recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), no hay por el momento ningún dato que confirme que funciona en humanos. Tampoco se sabe cuál es su capacidad neutralizante, ni cuál es el mejor momento para aplicarlo.

La OMS da el alta de los centros de Ébola cuando dos cargas virales son negativas en sangre. Arribas ha comentado que no se han visto contagios desde convalecientes a pesar de que, en leche materna y semen, el virus puede estar presente durante mucho tiempo. Un paciente americano, dos meses después de estar curado, presentó una uveítis y encontraron virus de ébola en el humor acuoso del globo ocular. En semen también se ha encontrado virus dos meses después y en Liberia se encontró un caso 199 días después de estar curado, por lo que el Centre for Disease Control and Prevention (CDC) recomendó el uso del preservativo por un periodo indefinido en pacientes que han tenido ébola.