ESTUDIO/ La adecuación a las recomendaciones de manejo de la DE es “aún limitada”

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S. P. Madrid | viernes, 07 de septiembre de 2012 h |

Un estudio que comparó las características de los pacientes con disfunción eréctil y su manejo inicial en diferentes centros uro-andrológicos españoles refuerza la necesidad de un abordaje especializado y multidisciplinario de esta patología que, por un lado, aporte las herramientas necesarias para asegurar el éxito del tratamiento sintomático y, por otro, aborde las posibles causas de la disfunción eréctil y actúe sobre los factores de riesgo vascular modificables, contribuyendo así a luchar contra la enfermedad cardiovascular.

El trabajo, realizado por el Servicio de Andrología de la Fundación Puigvert y publicado en la Revista Internacional de Andrología, insiste en que es necesaria una labor de concienciación y adaptación a nuevas formas de valoración y enfoque terapéutico de esta patología por parte de los profesionales médicos dedicados a este ámbito, ya que —precisa el documento— la adecuación a las recomendaciones de manejo de esta patología en el varón en España, con el fin de dar una respuesta satisfactoria a su salud sexual y cardiovascular, es “aún limitada”.

En el estudio —observacional, descriptivo, transversal, no intervencionista y nacional— participaron 405 pacientes de entre 20 y 85 años que acudieron a consulta entre noviembre de 2009 y febrero de 2010, y diez centros de uro-andrología, uno de ellos, el servicio de Andrología de la Fundación Puigvert, especializado en el tratamiento de la DE desde el punto de vista multidisciplinario.

En una visita única se recogieron antecedentes sociodemográficos, clínicos, andrológicos y de pareja del paciente, así como los estudios diagnósticos complementarios y las pautas de tratamiento y manejo de la DE propuestos en primera instancia.

En los pacientes participantes se confirmó una alta prevalencia de factores de riesgo cardiovascular, como la edad, la hipertensión arterial (30-33 por ciento), la diabetes mellitus (16-19 por ciento), la hiperlipidemia (21-28 por ciento) y la obesidad abdominal (88 por ciento en los que acudieron en los que acudieron a centros de uro-andrología general).

El estudio, que refleja el porcentaje de pacientes que en cada una de las franjas de edad busca consejo profesional para su problema, evidenció que la franja de mayores de 70 años sólo representa el 9-15 por ciento de los pacientes, pese a haberse descrito en otros estudios, como el Males, una prevalencia cercana al 37 por ciento en la franja de edad de 70-75 años. Según los autores del trabajo, este bajo porcentaje de pacientes mayores de 70 años que busca consejo médico refleja sin duda la percepción que las personas mayores tienen de la disfunción eréctil como una consecuencia natural del envejecimiento, y por tanto, no susceptible de tratamiento.

Las conclusiones del estudio revelaron que la principal diferencia encontrada entre ambos tipos de centros radica en el manejo del paciente. Así, la educación y el asesoramiento en aspectos sexológicos y de pareja ofrecidos al paciente (counselling), y el abordaje activo de los factores de riesgo modificables, de acuerdo con lo recomendado en las guías de manejo de la disfunción sexual masculina, se aplicaron más frecuentemente en el centro especializado en el tratamiento de la DE respecto al resto de centros uro-andrológicos.

El apoyo de la pareja y su estímulo a la búsqueda de tratamiento resultan también fundamentales. El estudio muestra que un porcentaje bajo de los pacientes había recibido un tratamiento previo con iPDE5 o fármaco vasoactivo intracavernoso antes de acudir o ser derivado a un centro y que, al igual que se ha visto en otro estudios como el Males, el cumplimiento del tratamiento con iPDE5 fue muy bajo. La principal causa de abandono suele ser la falta aparente de eficacia, una percepción que puede estar motivada por falsas expectativas, un uso inadecuado del medicamento o por falsas concepciones acerca de la sexualidad.