| miércoles, 27 de febrero de 2013 h |

El riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus o muerte cardiovascular) se reduce en un 30 por ciento y, específicamente, el riesgo de ictus o accidente vascular cerebral disminuye en un 49 por ciento cuando se sigue una dieta mediterránea suplementada con 30 gramos de frutos secos, la mitad de ellos nueces, en comparación con una dieta baja en grasa. Así se desprende del estudio Predimed, uno de los mayores ensayos clínicos de nutrición llevados a cabo en el mundo y publicado en la edición online del New England Journal of Medicine.

La investigación, financiada en su totalidad con fondos públicos del Instituto de Salud Carlos III a través de las redes de investigación cooperativa Ciber Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición y RTIC RD06/0045, se inició en otoño de 2003 y finalizó en el verano de 2011. Con una red de once centros reclutadores y ocho laboratorios situados en diferentes comunidades autónomas, el estudio analizó una muestra de 7.447 voluntarios, hombres y mujeres de 55 a 80 años con alto riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares por su condición de fumadores o por tener diabetes, colesterol alto, hipertensión o exceso de peso.

Para llevar a cabo el ensayo, los participantes fueron asignados al azar a tres dietas. Dos de ellas eran dietas mediterráneas, ricas en grasa vegetal, estando una de ellas suplementada con aceite de oliva virgen extra (un litro por semana) y otra con frutos secos (15 gramos de nueces, 7,5 gramos de almendras y 7,5 gramos de avellanas, haciendo un total de 30 gramos al día). Al tercer grupo le fue asignada la dieta convencional recomendada para la prevención cardiovascular, una dieta baja en todo tipo de grasas. Esta separación permitió demostrar que, junto a los beneficios de la dieta con nueces, la dieta suplementada con aceite de oliva virgen extra también reducía el riesgo de enfermedades cardiovasculares en un 30 por ciento.

Además, durante una media de cinco años, los participantes en el estudio fueron visitados cada tres meses por un dietista y participaron en sesiones educativas en grupo, recibiendo descripciones detalladas de la dieta mediterránea o baja en grasa y de los alimentos que contienen. Además, se les proporcionaron listas de compra, menús y recetas adaptadas al grupo de dieta que les correspondía y a la estación del año. Para todo ello, los investigadores contaron también con el asesoramiento externo de profesores de las universidades de Columbia, Harvard y Loma Linda, así como de los datos del estudio EPIC de España.

Ahora, Ramón Estruch, coordinador general de Predimed y miembro del Hospital Clínic, espera que “los resultados del estudio tengan un gran impacto global en la práctica clínica dirigida a la prevención de las enfermedades cardiovasculares”, principal causa de muerte en España y en el mundo. Por su parte, Emilio Ros, coordinador de la intervención nutricional en el estudio y Jefe de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic, destaca que “los resultados son de gran trascendencia porque demuestran de modo convincente que una dieta alta en grasa vegetal es superior a una dieta baja en todo tipo de grasas para la prevención cardiovascular”.