Rocío chiva Madrid | viernes, 13 de noviembre de 2015 h |

“Es tan importante la detección precoz del alcoholismo como la detección de un riesgo alto de desarrollar hipertensión arterial (HTA) o hipercolesterolemia”. Con estas palabras, Fernando Laso, jefe del Servicio de Medicina Interna del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca y miembro del grupo de Trabajo de Alcohol y Alcoholismo de la Sociedad Española de Medician Interna (SEMI), quiso dejar claro durante el 36º Congreso Nacional de la sociedad, celebrado en Sevilla, la importancia de “realizar un interrogatorio oportunista a cada paciente que llegue a consulta”.

Tal y como recuerda este especialista, “el alcoholismo no es solo una enfermedad del hígado, sino que es una patología sistémica que afecta también al corazón y al sistema nervioso central”, por lo que además requiere la colaboración entre distintos especialistas. Pero lo importante, enfatiza Laso, es “el inicio de todo” y, por eso, pide a los profesionales sanitarios que “pregunten bien”.

Pero aquí no acaba el problema ya que, en la mayoría de los casos, no existe un seguimiento de estos pacientes y el médico simplemente le indica que beba menos. Incluso en los casos en que se detecta una dependencia de este tóxico, solo el 20 por ciento se deriva a una unidad psicosocial para su desintoxicación y deshabituación, tal y como se desprende de los resultados de un reciente estudio europeo.

Además del riesgo intrínseco que conlleva el consumo intensivo de alcohol (el desarrollo de hepatopatía alcohólica, por ejemplo), Laso también ha destacado su interacción con otros fármacos —su consumo multiplica los efectos tóxicos tanto del alcohol como del virus— y su papel como factor de riesgo añadido en determinadas patologías. Así, por ejemplo, un estudio del Grupo de Obesidad de la SEMI señala que el depósito de grasa en el hígado en personas obesas actúa de la misma forma que el alcohol para el desarrollo de cirrosis, lo cual implica que “si se unen ambas cosas, obesidad y alcoholismo, el paciente tendrá un riesgo mayor de desarrollar esta enfermedad”, apunta Laso.

Terapia en hepatopatía alcohólica

Ni la pentoxifilina —según los datos del estudio Stopah, no mejora el pronóstico de hepatopatía alcohólica— ni ahora parece que los corticoides —aunque a corto plazo parecen demostrar beneficio, a largo plazo no está tan claro— tienen un efecto terapéutico suficiente para justificar su uso, indica Laso. Aunque esta decisión depende de cada hospital, Laso cree que el tratamiento más fácil es, en primer lugar, la abstinencia. Además de ello, en pacientes graves, este jefe de servicio apunta a un “tratamiento” de control general del paciente, aporte nutricional suficiente y vigilancia para reducir el número de infecciones.

En cuanto a la respuesta inflamatoria del hígado frente al alcohol, Laso expuso una investigación reciente realizada por la Universidad de Salamanca que apunta a que no es el alcohol el que inflama el hígado directamente, sino que este tóxico lo que hace es activar la respuesta inflamatoria en el hígado, produciéndose entonces la inflamación de este órgano. “El alcohol afecta a los linfocitos T y B y, por eso, se desencadena la respuesta inflamatoria”, subraya Laso. Si se encontrara una diana terapéutica capaz de mejorar la función de estos linfocitos, para que así “no se vean desbordados y pierdan el control”, quizás habría una solución al problema. Pero de momento, reconoce Laso, no hay resultados interesantes en este sentido.

Déficit de hierro en IC

Durante el Congreso, se ha presentado un documento de consenso elaborado por la SEMI y la Sociedad Española de Cardiología sobre el diagnóstico y tratamiento del déficit de hierro en pacientes con insuficiencia cardiaca (IC). En él, se hace una revisión de toda la evidencia acumulada acerca de la importancia de poner el foco de atención en el déficit de hierro y no en el nivel de anemia, “dos entidades que han resultado ser nosológicamente independientes”, enfatiza Álvaro González, del grupo de Insuficiencia Cardiaca de la SEMI.

Una idea relativamente novedosa ya que, como explica González, hace solo dos años, en 2013, la comunidad científica esperaba impaciente los resultados de un estudio que, previsiblemente, confirmaría los beneficios de corregir la anemia en IC. Ahora, dos años y tres o cuatro estudios después, lejos de confirmarse esta hipótesis, las recomendaciones apuntan a controlar el nivel de hierro “en todos los pacientes con IC”, recalca este especialista.

Y es que, según estos estudios, “la correción del déficit de hierro, independientemente de que el paciente con IC tenga o no anemia, está demostrando beneficios en la reducción de las hospitalizaciones y en el incremento de la calidad de vida y de la distancia recorrida, es decir, de la capacidad de caminar”, explica González. Esto último, apunta este especialista, ocurre porque el hierro es un cofactor esecial en la cadena respiratoria celular y participa en la producción de energía (ATP) en los miocitos y los cardiomiocitos.

Además de la evidencia científica publicada, el documento explica cómo evaluar el nivel de hierro, midiendo los niveles de saturación de transferrina y los niveles de ferritina para poder clasificar a los pacientes en tres grupos: sin déficit de hierro, con déficit de hierro severo o en zona de penumbra. En este último caso, subraya González, “se debería plantear un tercer marcador para poder llegar a una conclusión definitiva acreca de si existe o no un déficit de hierro”.

App ‘enGuardia’

Información clínica, de diagnóstico y de tratamiento en una sola aplicación móvil. Con esta idea nace ‘enGuardia’, una nueva app desarrollada por iDoctus y la propia SEMI para ayudar a los profesionales sanitarios a la toma de deciones en algunas de las patologías más prevalentes en las guardias de hospital. Es la primera vez que una sociedad científica, a través del grupo de Trabajo de Residentes, se alía con una empresa de m-health para un proyecto de este tipo.

La app está estructurada en cuatro apartados: temas de diagnóstico diferencial (donde se señalan determinados signos y síntomas susceptibles de ser útiles para distinguir entre uno u otro problema), patologías (actualmente hay 70, pero se prevé que el número de ellas vaya aumentando progresivamente), algoritmos interactivos de diagnóstico y prescripción (para guiar a los médicos en los distintos itinerarios de decisión) y un conjunto de herramientas de especialidad utilidad en las patologías médicas urgentes. La parte téorica ha sido elaborada por internistas jóvenes.

Laso recuerda la importancia de realizar un interrogatorio oportunista a todos los pacientes en consulta

La SEMI y iDoctus crean una ‘app’ para ayudar en el diagnóstico diferencial a los internistas de guardia