24º Congreso de la Sociedad Española de Diabetes (SED)

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c. ossorio Barcelona | viernes, 12 de abril de 2013 h |

Más del 80 por ciento de los pacientes con diabetes tipo 2 (DM2) son obesos. Partiendo de esta base, es sobradamente conocida por la profesión médica la relación entre estas dos enfermedades, como también lo es cada vez más la suma de un tercer elemento: el cáncer.

La asociación de este trío fue el tema central de la conferencia plenaria del congreso SED desarrollada por Felipe Casanueva, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo) y catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela. “El dato de que la obesidad por sí misma produce cáncer es algo que habitualmente no es conocido y no ha calado en la sociedad”, puntualiza, afirmando que hay estudios epidemiológicos muy fuertes que demuestran que la obesidad provoca algunos tipos de cáncer, especialmente de ovario, páncreas y endometrio, si bien la lista es creciente a medida que aumentan los estudios. De los que existe más duda es de los linfomas.

Conjuntamente, existen cada vez más datos que avalan que la diabetes por sí misma también genera estos tipos de cáncer.

Por tanto, la cuestión que surge es clara. “¿Es la diabetes, o es la obesidad que genera la diabetes, la que causa estos cánceres?

La hipótesis de Casanueva pone el peso de la balanza en la obesidad. “Puesto que los datos que hay ahora mismo indican que la diabetes mellitus tipo 1, provocada por la destrucción autoinmune de las células beta, no está asociada con cáncer, y teniendo en cuenta que la tipo 2 está ligada a sedentarismo y obesidad, es muy posible que cuando hablamos de diabetes y cáncer, nos refiramos realmente a obesidad y cáncer”, sugiere.

Ahora bien, se desconocen los mecanismos por los cuales el exceso de grasa produce tumores malignos. Así, Casanueva señala que hay algunos tipos de cánceres, como el de endometrio o el de mama, que realmente están muy condicionados por los cambios hormonales. “Y estos cambios se dan mucho en la obesidad”. Sin embargo, los tumores de colon no tienen relación hormonal directa, y no quedan exentos. “Entonces, evidentemente, no pueden ser los niveles de estrógeno los únicos responsables”, añade.

Algunos trabajos epidemiológicos de Seedo han evidenciado una fuerte asociación del cáncer de mama con la obesidad en mujeres postmenopáusicas, y sin embargo esa correlación no se da en premenopáusicas. “De momento no existe una explicación para esto”, apunta el experto.

En cuanto a si se debería intervenir regulando el peso corporal para cambiar el pronóstico de estos pacientes, ya que también se ha visto que la obesidad empeora la evolución de algunos tipos de cáncer a pesar del tratamiento, Casanueva apoya que es una buena hipótesis y que la lógica hace pensar que sí, si bien añade que aún no hay datos concluyentes.

En lo refente a tratamientos, también hay varios trabajos que concluyen una acción anticancerígena de la metformina, el tradicional antidiabético. Aunque Casanueva considera que el mecanismo a través del cual lo consigue es aún especulativo, algunas investigaciones, como una liderada por el Instituto Catalán de Oncología (ICO), sugiere desde hace unos años que la metformina activa a nivel molecular el gen supresor de tumores AMPK.