Rocío chiva Madrid | viernes, 06 de noviembre de 2015 h |

Pese a los muy buenos resultados que se observan con inmunoterapia en muchos pacientes, todavía hay un porcentaje de pacientes oncológicos que “responden poco o nada”, tal y como resalta Ricardo Díez, especialista en Neurocirugía de la Clínica Universidad de Navarra (CUN).

Pero ¿por qué unos sí y otros no? A esta pregunta pretende responder precisamente la CUN con la puesta en marcha de un ensayo pionero a nivel mundial en pacientes con glioblastoma multiforme. La clave del estudio, señala Díez, es su diseño, ya que se administra el fármaco inmunoterápico al paciente (nivolumab), dos semanas antes de la intervención para, posteriormente, no solo analizar la muestra tumoral, sino “analizar lo qué está pasando, ver si se ha producido respuesta inmune y, en caso de que no, intentar averiguar el porqué”.

Se estima que el estudio, que ya ha reclutado a su primer paciente, continúe abierto durante un año hasta llegar a los 29 pacientes. Se hará seguimiento posterior de todos ellos, tanto desde el punto de vista clínico como con la realización de resonancias magnéticas de control. En cuanto a las características de la muestra, Díez destaca que basta con que el paciente tenga un glioblastoma multiforme diagnosticado y operable.

Si bien el objetivo primario es analizar y conocer mejor cómo es la respuesta del sistema inmunitario contra el tumor al recibir nivolumab, este neurocirujano apunta a que el estudio también podría ayudar a clasificar mejor a los pacientes en función de sus respuestas.

Pero este no es el único ensayo clínico en glioblastoma con nivolumab en el que está involucrada la CUN. A finales de año, estima este investigador, BMS, la compañía que comercializa nivolumab como Opdivo, presentará resultados de un ensayo clínico a nivel mundial y randomizado, en el que también participa este centro, de evaluación de la eficacia de este fármaco en pacientes con glioblastoma multiforme recidivante, una indicación para la que no existe hoy en día ningún tratamiento autorizado.

Tambien en glioblastoma, el Instituto de Investigación Biomédica de Girona y el Instituto de Diagnóstico por Imagen del Hospital Josep Trueta acaban de publicar un estudio en Neuroradiology que apunta a que la presencia en estos pacientes de vascularización, evaluada según resonancia magnética, podría ser un marcador de mal pronóstico en este tumor. Ambas entidades ya están trabajando en la puesta en marcha de un ensayo internacional de validación de este biomarcador en glioblastoma.