Almudena Fernández Madrid | viernes, 05 de diciembre de 2014 h |

Hay una tendencia creciente en ligar el uso de fármacos en diabetes tipo 2 y en hipertensión —especialmente en pacientes diabéticos que son hipertensos— a la cronoterapia, es decir, a que estos medicamentos no funcionan igual administrándose a cualquier hora del día, sino que son mucho más eficaces a unas que a otras. Así se lo explicó a GM Fernando Álvarez Guisasola, coordinador del Grupo de Trabajo en Diabetes de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (Semfyc), en el marco de las primeras jornadas de este grupo de trabajo.

Agregó que la hora de administración de los fármacos también influye en la prevención de la aparición de complicaciones si se utilizan a unas determinadas horas mientras que a otras la eficacia “es mucho más dudosa”, algo que “se ha visto claramente” en el campo tanto de la hipertensión como de la diabetes, aseguró.

De hecho, ya hay guías que cuentan con recomendaciones expresamente dirigidas a la hora en que se deben administrar los medicamentos, por ejemplo, se recomienda que al menos una de las seis medicaciones que se utilizan para la hipertensión en los pacientes con diabetes tipo 2 debe tomarse por la noche porque ha quedado demostrado desde el punto de vista de la prevención cardiovascular. “Ésta es una medida mucho más eficaz que tomar toda la medicación por la mañana, que era la tendencia habitual en el tratamiento de los pacientes diabéticos con factores de riesgo cardiovascular”, subrayó Álvarez Guisasola.

Por otro lado, durante la jornada se abordó la individualización del tratamiento en diabetes en función de las características definidas por los fármacos, que permite adecuar a las características de las personas la mejor opción terapéutica, la más eficaz y la de menor riesgo para los pacientes afectados. Actualmente, la individualización se basa en la edad, los años de evolución de la enfermedad, la presencia de complicaciones, el riesgo de hipoglucemias, la comorbilidad, la complejidad del tratamiento y las condiciones sociosanitarias de los pacientes.

De hecho, el coordinador del Grupo de Trabajo de Diabetes explicó que se han desarrollado ya algoritmos terapéuticos que, teniendo en cuenta estas premisas, guían al profesional en la selección del fármaco más adecuado. Por ello, los retos actuales van encaminados a demostrar que esta estrategia se asociará en el futuro con una disminución de la morbimortalidad secundaria a la enfermedad.