Gaceta Médica Madrid | lunes, 10 de marzo de 2014 h |

La crisis económica ha pasado factura en las consultas de pediatría. Su impacto en la labor asistencial de estos profesionales ha sido constatado en un estudio de la Fundación Galatea, en el que han participado más de un millar de profesionales del sector público y privado. Junto a la repercusión de la situación económica, los pediatras también muestran su descontento ante la falta de coordinación entre los profesionales implicados en la salud de la población infantil.

El 25 por ciento de los pediatras encuestados señala que 1 de cada 4 niños atendidos proceden de familias que atraviesan graves problemas económicos, lo que dificulta, en muchos de estos casos, el mantenimiento de unos hábitos de vida saludable en el niño, que pueden llegar a presentar desequilibrios en su nutrición.

En relación a su situación profesional, el 58 por ciento de los pediatras asegura que sus condiciones de trabajo han empeorado por los recortes realizados en sus centros de trabajo, lo que no sólo repercute a nivel económico sino que va ligado a una pérdida de credibilidad, percibida en mayor medida por los profesionales jóvenes y los que trabajan en el sistema sanitario público.

Por otra parte, uno de los aspectos que los pediatras consideran más problemático en su práctica diaria es la falta de coordinación entre los diversos profesionales que intervienen en el cuidado del niño o en la atención a las familias y que repercuten directamente en la calidad asistencial. Casi una cuarta parte de los pediatras cree que no hay relación con los médicos de familia o bien que ésta es insuficiente.

Además, una de las quejas más extendidas entre los profesionales de la atención primaria es la difícil relación con los médicos de consultas especializadas, generalmente ubicados en los hospitales. Esta valoración —que roza el suspenso— es especialmente negativa entre los pediatras que trabajan en centros de atención primaria.

En referencia a la coordinación con los farmacéuticos, los pediatras consideran que tampoco es suficiente y alertan de la importancia de este punto, pues el farmacéutico ejerce un destacado rol como educador sanitario en las escuelas, sobre todo entre los adolescentes.

Según se desprende de este estudio, su nivel de satisfacción laboral, en términos generales, es moderado, siendo los profesionales del sector público que trabajan en atención primaria los menos conformes.

Por otra parte, el trabajo refleja la posición de estos profesionales sobre las consulta que realizan los padres a través de internet. Hasta un 84 por ciento de los encuestados considera que es un factor que interfiere en su ejercicio profesional. Incluso los más jóvenes se muestran críticos con esta práctica llevada a cabo por muchas familias.

El estudio dibuja un colectivo muy feminizado (hasta un 59 por ciento de los encuestados) y con un gran nivel de formación. De hecho, una tercera parte de los participantes ha estudiado alguna subespecialidad y también un tercio ha finalizado o está realizando el doctorado.

Otro dato destacable es el importante grado de presión psicológica al que se someten estos profesionales, que admiten sentirse afectados por aspectos como la relación con los padres de los pacientes .