juan pablo ramírez Madrid | viernes, 27 de febrero de 2015 h |

Los cincos primeros años de crisis económica han dejado huella en el sistema sanitario público. Las desigualdades entre comunidades autónomas han aumentado, aunque el impacto no ha resultado tan negativo como en principio se preveía, según pone de manifiesto el estudio ‘La sanidad española en cifras. 2014’, que ha elaborado la Fundación Gaspar Casal.

El informe recoge la evolución de 2008, poco después el estallido de la crisis en todo el mundo, hasta 2012, incluidos los meses posteriores a la aprobación del Real Decreto-ley 16/2012 para garantizar la sostenibilidad del sistema sanitario. A pesar de realizar un balance más prudente de lo habitual, los autores del documento advierten de que “la probabilidad de eliminar las diferencias territoriales en las partidas presupuestarias va a seguir siendo muy baja si existe una desproporción per cápita entre territorios autonómicos”.

El director general de la Cartera Básica de Servicios del ministerio de Sanidad, Agustín Rivero, admitió la existencia de inequidades que “no han resultado tan graves gracias a los profesionales, que han mantenido la calidad de la asistencia”. La Fundación Gaspar Casal identifica en las conclusiones del informe un factor más, la financiación a costa de los proveedores, con un incremento del plazo de pago de las Administraciones Públicas en los últimos años. Ante las diferencias crecientes en gasto per cápita o en listas de espera, Rivero insistió en el trabajo que está realizando el departamento que dirige el ministro Alfonso Alonso para reducirlas. “Una de las funciones del ministerio es coordinar y uno de los objetivos es la equidad del sistema para que a los pacientes les lleguen los mismos medicamentos y tengan acceso a los mismos recursos”, destacó.

Diferencias en gasto per cápita

Ya en 2011, las diferencias entre las comunidades con mayor y menor gasto sanitario por habitante ascendían a 481 euros. País Vasco destinaba entonces 1.661,5 euros por ciudadano protegido, mientras que Baleares se encontraba en 1.180,5 euros. Los presupuestos anuales de las comunidades autónomas hacen prever una evolución negativa. Los últimos datos registrados en 2014 por el ministerio de Sanidad muestran una distancia de 593,7 euros. Euskadi dedicó 1.570,24 euros, mientras que Andalucía se situó en 976,51 euros.

Precisamente, la comunidad andaluza inició este decrecimiento en 2008. Desde entonces hasta 2011, los ciudadanos andaluces han visto reducido el gasto un 11 por ciento. Pero la tendencia ha sido generalizada. El gasto per cápita se situó en 1.206,6 euros, lo que supone una caída del 12,75 por ciento con respecto al año pasado. Los datos de 2014 ponen de manifiesto que nueve comunidades autónomas han rebajado su presupuesto por habitante durante la crisis económica.

Pero a pesar de la drástica reducción de presupuesto, el grado de satisfacción de los pacientes apenas si ha variado. En 2012, los españoles calificaron con un 6,6 el nivel de atención, frente al 6,4 registrado en 2008. Sólo tres comunidades autónomas han experimentado un descenso en la valoración de los ciudadanos en este periodo: Baleares, Castilla y León y Navarra. Independientemente de que los españoles apenas han variado su opinión, sí se percibe una correlación entre el gasto y la satisfacción, según señalan los autores. Comunidades como Asturias y Aragón, la segunda y la cuarta que más invierten per cápita, reciben las mejores notas de sus pacientes, con un 7,3 y un 7 respectivamente en 2011.

Pero existen excepciones. Los pacientes andaluces han mejorado su percepción en estos dos últimos años, pese a las rebajas presupuestarias. Desde un 6,3 de valoración en 2008 al 6,6 recogido en 2012.

Consecuencias sobre el sistema

El informe identifica como una de las consecuencias de esta reducción presupuestaria el incremento de los días de espera para una intervención quirúrgica. En 2012, las operaciones no urgentes requerían un tiempo de 76 días, casi cinco más que en 2008. A pesar de admitir el deterioro, el director general de la Fundación Gaspar Casal y coordinador del estudio, Juan del Llano, advirtió de que “ante la dureza de la crisis, cinco días más no parece una cifra demasiada alta”.

El problema podría haberse atenuado en el último año, según los últimos datos que maneja el ministerio de Sanidad. La lista para intervenciones quirúrgicas ascendió a 90 días de media, ocho menos que en 2013. El número de pacientes en situación de espera también se ha rebajado. Se situó en 552.016 personas, lo que supone una reducción del 5,4 por ciento con respecto a 2013.

Del Llano mostró también su preocupación por el recorte en el número de camas registrado. En 2011, los hospitales españoles contaban con 3,1 camas por cada 1.000 habitantes, lo que supone una rebaja con respecto al 3,2 registrado en 2008, 2009 y 2010. Otro factor que podría comprometer en un futuro al sistema sanitario es el nivel de dependencia. “La comparación entre las cifras de los años 2008 y 2012 pone en evidencia un aumento que no va a entrar en retroceso a corto y medio plazo” detalla el informe.

El estudio deja otros datos positivos. El director general de la fundación subrayó la mejora de la tasa de mortalidad prematura en cáncer, cardiopatía isquémica, diabetes o enfermedad vascular cerebral. Subrayó también el incremento de la esperanza de vida, que ha pasado de 82,1 a 82,4 años. A pesar de estos datos, la existencia de otros riesgos como la tasa de paro o el empeoramiento del nivel económico de los hogares podría provocar un deterioro de la salud.