ENTREVISTA/ Claves del programa que ha recibido el Premio a la Gestión Clínica concedido por Semergen-Andalucía

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| viernes, 18 de junio de 2010 h |

MÓNICA RASPAL

Madrid

Pregunta. El PICA ha recibido el Premio de Semergen-Andalucía por su “valor añadido” a la práctica del médico de familia, ¿qué aporta este plan en ese sentido?

Respuesta. De las diez líneas de actuación, una de ellas está totalmente dedicada a la prevención de enfermedades cardiovasculares, para lo cual se plantean estrategias poblacionales y otras dirigidas a los individuos con factores de riesgo o patología vascular conocida. Las primeras no podrían ser desarrolladas de forma eficaz y eficiente de forma aislada, por lo que lo hace en colaboración con otros planes integrales que se coordinan para aunar esfuerzos mediante estrategias comunes. Un buen ejemplo es el Programa Relas (Red Local de Acción en Salud), una innovadora iniciativa que busca potenciar la intersectorialidad y conferir a los ayuntamientos más protagonismo desde la perspectiva de la salud pública con el objetivo reforzar la coordinación entre niveles asistenciales y la continuidad en la atención.

P. ¿En qué proyectos se sustenta?

R. La actividad premiada se sustenta en el desarrollo de planes integrales y en la gestión por procesos asistenciales. Un plan integral no es más que una metodología de abordaje a problemas de salud relevantes. Esta metodología desarrolla un análisis de éstos y sus determinantes, identificando los puntos de déficit (y por tanto de mejora), tras lo cual se desarrolla una priorización, se definen las intervenciones y estrategias más recomendables, dentro de una estrategia global de intervención muy amplia, que incluye aspectos socio-sanitarios que van desde la prevención a la rehabilitación, aspectos de formación e investigación y, quizás las más importantes, aspectos extrasanitarios o intersectoriales necesarios para cubrir determinados objetivos. Se busca tener impacto sobre la morbilidad, mortalidad, el sufrimiento del enfermo y su familia y sobre la carga social y económica, inspirándose en el principio de equidad.

El PICA fue redactado por un grupo multidisciplinar de 20 profesionales andaluces —enfermeros, médicos, investigadores, epidemiólogos y técnicos de la Consejería de Salud— y plantea que, al contrario que en otros sistemas de gestión, la continuidad asistencial pase a ser el criterio clave que inspire a toda la organización sanitaria andaluza. No se trata de una simple coordinación, sino de una visión continua y compartida del trabajo asistencial. Es necesario para ello impulsar cambios profundos y estratégicos en las organizaciones que contribuyan a consolidar estas innovaciones.

P. ¿Qué resultados han obtenido hasta el momento?, ¿cómo los miden y evalúan?

R. Es difícil detallar los resultados en tan corto espacio de tiempo, pues estas estrategias sólo pueden obtener beneficios a muy largo plazo. Vamos dando los pasos que la evidencia científica ha demostrado eficaces para lograr unos hábitos de vida más saludables y una disminución en la incidencia de factores de riesgo vascular. Recientemente se han presentado los resultados del Dreca-2, un estudio desarrollado por profesionales de AP que, comparando los resultados con el Dreca-1, vemos que en grupos de igual edad ha disminuido la incidencia de hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipemia y tabaquismo, pero hemos aumentado en sobrepeso y obesidad que es donde tenemos que orientar nuestro máximo esfuerzo.

Por otro lado, sabemos que desde hace 25 años la mortalidad por enfermedades cardiovasculares va disminuyendo de forma progresiva en España y en Andalucía. Gracias al excelente trabajo de Ortega-Riola y colaboradores de la Escuela Andaluza de Salud Publica, disponemos en la actualidad de mapas de mortalidad disgregados por municipios, edad, sexo y años que muestran cómo desde 1995 el exceso de mortalidad por cardiopatía isquémica de algunas zonas de la región ha ido evolucionando hacia la media española, siendo sólo superior en escasos municipios y en grupos de edades más avanzadas.

P. ¿Qué objetivos se plantea de cara al futuro?

R. El plan mantiene diez líneas de actuación, con múltiples objetivos en desarrollo en cada una de ellas. Centrándonos en los vinculados con la atención primaria consideramos fundamental seguir trabajando en optimizar la relación con la especializada mediante el desarrollo de estrategias coordinadas. Que AP adquiera un papel protagonista en todos estos aspectos es un objetivo a lograr.

En cuanto a objetivos más inmediatos está la implantación del nuevo PAI Riesgo Vascular (recientemente actualizado) en toda la red de centros, con la incorporación de los aspectos más importantes a la historia de salud digital. También eliminar las diferencias entre prevención vascular primaria y secundaria vinculadas a género, basadas en conceptos erróneos que afirman que “los problemas de cardiovasculares son cosa de hombres”, pues las mujeres fallecen en la misma proporción (e incluso más) que los hombres por estas patologías.

P. ¿Qué papel están jugando los profesionales en su desarrollo?

R. Desde el inicio, los profesionales de primaria se han mostrado extraordinariamente sensibles a los temas que hemos planteado de forma que han asumido como suyos todos los objetivos que hemos planteado. Ellos tienen profundos y amplios conocimientos sobre prevención vascular y los utilizan cada día en todos sus pacientes, de forma que el PICA se siente orgulloso de contar como colaboradores a profesionales de todos los niveles que nos van asesorando sobre cómo mejorar. El conjunto de la AP y, por tanto, sus profesionales, constituyen una de las piezas más importantes del engranaje de la atención a las cardiopatías, pues son los responsables de su detección inicial, la planificación de su estudio diagnóstico, del seguimiento y optimización de los tratamientos cardiológicos, y del cumplimiento terapéutico.