La Fundación Jiménez Díaz (FJD) ha puesto en marcha la Consulta para Gestantes con Enfermedades Autoinmunes, una iniciativa que busca “una mejor atención y tratamiento de las pacientes que tienen un embarazo de alto riesgo”, en palabras del coordinador del proyecto, Juan Antonio Martínez López, reumatólogo de este centro. Se trata de un proyecto multidisciplinar, puesto que el equipo básico lo forman los especialistas de Reumatología y Ginecología principalmente, además de Hematología, Pediatría y Digestivo. “La atención multidisciplinar mejora la asistencia”, reconoce Martínez. “El trabajo en equipo es la clave del éxito para maximizar los resultados de este tipo de embarazo y minimizar los riesgos tanto para las mujeres como para los neonatos”, agrega Gabriel Herrero-Beaumont, jefe del Servicio de Reumatología de la FJD. Es la madre la que padece la enfermedad, pero si ésta se activa o requiere tratamiento, el feto puede verse afectado.
La iniciativa nace de la necesidad de reducir los problemas en los embarazos de alto riesgo de pacientes con enfermedades autoinmunes o reumatológicas inflamatorias, como la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico. “Normalmente a esas pacientes se les atiende en Ginecología y, de forma independiente, en Reumatología. Por eso decidimos crear una agenda específica, de forma que se estableciera un control conjunto de la paciente”, explica el coordinador del proyecto. La idea se presentó en septiembre del pasado año y al mes siguiente ya se había creado esa agenda en Reumatología. Ahora se está comunicando al resto de especialidades.
El proceso que se sigue en estos casos se inicia con la detección del embarazo de alto riesgo. A partir de ahí, la paciente es derivada a Reumatología o a Ginecología, donde realizará visitas normalmente mensuales -en lugar de cada dos o tres meses- hasta la semana 28, momento en el cual los controles comenzarán a realizarse cada dos semanas e incluso cada menos tiempo si se estima conveniente. En esas visitas se controlará la enfermedad mediante análisis clínicos y otras pruebas diagnósticas. El aumento del control de la evolución de las pacientes redunda en una reducción del riesgo en el embarazo y de la posibilidad de sufrir un aborto. La monitorización se extiende más allá del parto, ya que “hay que vigilar la lactancia de estas mujeres y el desarrollo posterior de los neonatos, dando una gran importancia a la estrategia de vacunación del niño cuya madre haya estado expuesta a fármacos inmunosupresores”, afirma el doctor Martínez López.
Desde octubre, ya se han realizado más de 40 consultas de este tipo, con un alto grado de satisfacción de las pacientes. Para el futuro, además de mejorar la atención en el embarazo, se espera que la iniciativa sirva para crear líneas de investigación en este campo, tal y como asegura Martínez.