Redacción Barcelona | viernes, 25 de noviembre de 2011 h |

Durante los ocho años de andadura que lleva Gaceta Médica, Cataluña ha sido un ejemplo de innovación, en lo referente a modelos de gestión de la sanidad e implementación de tecnologías, y una protagonista agitadora y reivindicativa en la política sanitaria tanto estatal como autonómica.

En la actualidad el cambio de Gobierno y los recortes económicos en sanidad, derivados de la situación de crisis, han propiciado un clima de hostilidad en el sector que no se daba desde la primavera del año 2006, marcado por la huelga de médicos de la que nació el Consejo de la Profesión Médica de Cataluña.

Desde que, tras el triunfo de CiU en las elecciones catalanas de noviembre de 2010, Boi Ruiz fue nombrado conseller de Salut, la sanidad autonómica ha sufrido una serie de recortes en cadena, que además de afectar a la asistencia y a las listas de espera ha venido a amenazar más la situación laboral de los profesionales, que meses antes experimentaron el recorte del 5 por ciento de su salario base a raíz del Real Decreto aprobado por el Gobierno de España.

Lo primero que anunció Ruiz, que anteriormente fue presidente de la Unión Catalana de Hospitales, fue que retomaría una de las medidas que ya en su día llevó a cabo el Gobierno de Jordi Pujol, la implantación de la ‘factura sombra’, para sensibilizar al paciente sobre el coste de la atención que reciben. El nuevo Gobierno se comprometió inicialmente a no recortar servicios, pero comunicó que se llevaría a cabo una “reorganización” de hospitales para lidiar con el desvío de 850 millones de euros que la sanidad acarreaba de 2010. La intención era que “no todos los centros ofrezcan los mismos servicios” y que se utilice “el nivel de resolución de un problema más adecuado y no el que esté más cerca”.

En la práctica, desde el primer momento la Conselleria anunció un ‘tijeretazo’ de mil millones de euros, que afectarían a la sanidad catalana en varios sentidos. La rebelión se fue gestando en todos los ámbitos del sector sanitario ante la poca respuesta y concreción de un Gobierno que, aún sin haber aprobado el plan de Salut definitivo que concretara los recortes, hacía notar sus efectos en los hospitales cada semana.

De ahí que el 14 de abril unos 10.000 manifestantes (según estima la Guardia Urbana) colapsaran la Plaza de Sant Jaume de Barcelona, así como todos sus accesos, para protestar contra los recortes en Sanidad y Educación, entre otros servicios públicos. Es solo el ejemplo más notable de la sucesión de concentraciones que han sacudido las calles de Barcelona y cortado carreteras durante meses.

Aunque es difícil dar cifras concretas sobre las consecuencias que están experimentando todos los centros, representantes de las juntas clínicas de los ocho hospitales principales que componen el ICS alertaron de una situación insostenible debida al cierre del 30 por ciento de las camas y el 40 por ciento de los quirófanos, como porcentajes globales. A su vez, alarmaron de que la Conselleria está “maquillando” las cifras de las listas de espera, teniendo en cuenta además que en su nueva gestión no se había tenido en cuenta el criterio médico.

Y la indignación lleva una trayectoria creciente desde que en septiembre el ICS anunciase la necesidad de reducir en 75 millones de euros el presupuesto antes de finalizar 2011, de los que 45 millones saldrían de la partida de personal. Una medida que se han apresurado a rechazar todos los agentes del sector, resaltando la imposibilidad de asumir nuevos recortes. O desde que, dos días después de las elecciones generales, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, haya comunicado que rebajará el sueldo a los empleados públicos y que estudia una nueva tasa —“ticket moderador”— por receta farmacéutica dispensada.

El balance de Geli

Pero si alguien ha marcado la política sanitaria catalana desde que Gaceta Médica viera la luz es la ex consellera Marina Geli, que durante sus siete años en el cargo no dejó de poner sobre la mesa el tema de la sostenibilidad y habló sin tapujos del políticamente temido copago.

De su gestión, ella misma destaca el Plan de Salud de Cataluña, los planes directores de diferentes enfermedades, el mapa sanitario, la Agencia de Salud Pública de Cataluña, la creación de 37 gobiernos territoriales de salud o el Plan de Innovación de Atención Primaria.

Para Miquel Vilardell, presidente del Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), Marina Geli dejó “un sistema sanitario preparado para el futuro”. Como destacó, “a Geli le tocó vivir una época en la que se incrementó en un millón el número de tarjetas sanitarias, sin que hubiera aumento de presupuestos. Esto demuestra eficacia”.

Vilardell también valora la voluntad de diálogo de Geli con todos los sectores, algo en lo que coincide Antoni Gallego, secretario general del sindicato Metges de Catalunya. Sin embargo, desde MC definieron su mandato como “desilusionante”, ya que no materializó “las demandas básicas del profesionalismo médico”. Así, dejó pendientes de resolver el convenio propio, además del nuevo modelo retributivo que tenga en cuenta el desarrollo profesional continuo.

Pero también contestó al conseller Ruiz, en referencia a la deuda “heredada” por el Tripartit, constantemente recordada. Geli declaró que el déficit sanitario que se encontró su equipo en 2003 era “más del doble del actual”, de 1.850 millones, una cifra con la que no hicieron “alarmismo”, y sugirió en el Parlamento que las medidas de Boi Ruiz podrían traducirse en despidos de personal y en pérdida de calidad del sistema sanitario, por lo que pidió a CiU que “reconsidere” el recorte del 10 por ciento para este año. También apuntó que las inversiones en nuevos equipamientos solo suponían el 2,5 por ciento del total, de forma que se realizaron obras en hospitales ya existentes, y el único nuevo fue el de Moisès Broggi de Sant Joan Despí. Pidió así a Ruiz que se evite “demagogia” con estas cuestiones.

En una entrevista con Gaceta Médica, Marina Geli afirmó estar convencida de que la autogestión es el futuro, que después puede materializarse en varias fórmulas, como entidades de base asociativa (EBA), cooperativas, el ICS, consorcios… También se mostró en contra del ‘hospitalcentrismo’ y también del ‘primariocentrismo’, defendiendo el ‘comunitarismo’, y la persona como eje del sistema.

En cuanto a las medidas que considera realmente eficientes en aras de la sostenibilidad, señaló que el Pacto por la Sanidad ya fue un primer paso por la sostenibilidad. “Hay tres factores que deben confluir: la austeridad, hacer más y mejor con lo mismo; el ahorro, y el aumento de los ingresos, que a nadie se le escape que estamos infrafinanciados. Gastamos por debajo de lo que hay que gastar con la cartera de prestaciones que tenemos, existen dificultades para no desviarnos de los presupuestos”, declaró.

Durante su mandato, en 2010, también llegó el reconocimiento profesional para los médicos especialistas extracomunitarios. Un tema que Geli “perseguía” desde hacía seis años. “Era una necesidad de Cataluña total. En 2005 y 2006, que no había profesionales, hubiéramos tenido que cerrar un 20 por ciento de nuestros servicios sanitarios si no hubiésemos contado con personal cualificado del mundo, sobre todo de Iberoamérica. Ahora bien, creo que tenemos que certificar a los que realmente pasen la acreditación de la evaluación, no hablo de bajar el nivel”.

Otro de los logros de la entonces titular de Salut fue la materialización de la receta electrónica, que al final de su legislatura llevaba una implantación del 80 por ciento. “Cabe destacar también que continuamos siendo la comunidad con menos crecimiento de gasto de farmacia, pero no solo se debe a las recetas, sino a la informática y la generalización de nuestros sistemas, que ha facilitado la prescripción a nuestros profesionales sanitarios”, añadió.

La reforma del ICS

El Instituto Catalán de la Salud (ICS), la primera empresa pública de Cataluña, gestiona ocho hospitales y más de 450 ambulatorios, emplea a más de 40.000 personas y actualmente adeuda 15 millones de euros en concepto de “intereses de demora” a sus proveedores.

El año 2007 comenzaba con la noticia del anteproyecto de ley por el que Cataluña convertía al ICS en empresa pública, por lo que dejaría de estar controlado por el Parlamento catalán y pasaría a manos de un Consejo de Administración directamente controlado por la Consejería de Sanidad.

El sindicato Metges de Catalunya se mostró en contra, considerando que el control presupuestario debería continuar en manos del Parlamento y no cederlo a un consejo en el que prevalecerían los criterios de rentabilidad por encima de los asistenciales. Además, la nueva ley vetaba la presencia de MC en los órganos de dirección y participación de la empresa pública del ICS, dando solo voz a los sindicatos de clase.

En febrero de ese año, Gaceta Médica entrevistó a Francesc José María, que acaba de coger las riendas del ICS, y que ya entonces descartó la posibilidad de una posible privatización de la entidad a corto o medio plazo. “El ICS es una empresa pública, con todos los controles públicos habidos y por haber, por lo que la palabra privatización no tiene cabida en nuestra estructura, ni en nuestra filosofía”, aseveró.

Casi cinco años más tarde, este debate está adquiriendo fuerza, si bien tanto su actual director, Joaquim Casanovas, como su presidente, Josep Prat, lo han negado “rotundamente”. Según explicó éste último, los nuevos tiempos obligan a una reformulación debido a que, “como toda gran empresa, es una institución rígida, protocolizada, sindicalizada, centralizada y con macroestructuración directiva”. Por tanto, la intención es desburocratizar y descentralizar en aras de ganar flexibilidad. Dentro de sus propuestas, destacan la creación de sinergias y alianzas de base territorial, y la corresponsabilización no solo en resultados, sino también en las decisiones.

De momento se ha encargado un informe a PWC, que pretende “facilitar” la presencia de entidades “participadas minoritariamente” por el ICS.

Plan Oxígeno

El Plan de Innovación de Atención Primaria y Salud Comunitaria de Cataluña, también conocido como ‘Plan Oxígeno’, fue otro de los protagonistas de la sanidad catalana desde que en marzo de 2007 se iniciara su elaboración, para ser finalmente aprobado por el consejo de Dirección del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) en noviembre de 2009. Tanto MC como Comisiones Obreras coincidieron en que el texto contiene numerosas inconcreciones y opinaron que, según está redactado, podría generar inequidades en el sistema y en las condiciones laborales de los profesionales. A juicio del vicepresidente de Semergen Cataluña, Francisco Brenes, el médico de AP deja de ser el eje de la atención médica, cuyo ritmo será marcado desde el hospital.

Para Antoni Gallego (MC), el plan no contemplaba ningún tipo de garantía presupuestaria. La cuestión es que comenzó su “periodo de prueba”, y otros temas y controversias han impedido que tenga más trascendencia.

Los recortes de CiU han supuesto el cierre del 30% de las camas y el 40% de los quirófanos de los 8 hospitales que gestiona el ICS y la ‘reordenación’ de las urgencias

El reconocimiento profesional para los médicos especialistas extracomunitarios era algo por lo que la ex consellera de Salut Marina Geli luchó durante seis años

Boi Ruiz: “Hay que buscar una salida a la deuda, no hagamos un debate sobre la implantación de copago o tasas, sino sobre fórmulas para lograr más dinero”

El presidente y el director del ICS aseguran que no existe intención de privatizar la institución, solo de “descentralizarla”