C.M.L. Madrid | miércoles, 02 de septiembre de 2015 h |

El nuevo Gobierno Valenciano replanteará el enfoque de los algoritmos valencianos, pero antes ya está auditando y evaluando los algoritmos de decisión terapéutica que están puestos en marcha. No se trata de reabrir el debate de su conveniencia, la idea es analizar resultados, consensuar y tomar las decisiones oportunas sobre cómo enfocarlos. “No se trata de romper con nada, sino de continuar con lo que hay pero mejorarlo”, apuntó Vicente Pallares, presidente de la Sociedad Valenciana de Hipertensión y Riesgo Vascular.

Una auditoría que está llevando a cabo la Dirección General de Farmacia, y que en resultados preliminares aprecia que en su manejo este sistema está dando resultados. Sin embargo, el nuevo enfoque pretende “hacerlo más ergonómico e intuitivo”, aseguró el subdirector general de Planificación y Ordenación Sanitaria de la Consejería de Sanidad Universal y Salud Pública, Carlos Fluixá, al tiempo que adelantó que se ha apreciado que en su manejo sí ha habido equidad.

Esta nueva vuelta de tuerca a los algoritmos valencianos se puso sobre la mesa durante la presentación de un documento de consenso firmado conjuntamente por siete sociedades científicas, para el manejo de la dislipemia. La guía, dirigida a todos los profesionales, aborda la prevención de la dislipemia de una manera sencilla con el objetivo de ayudar y dar soporte al clínico en la toma de decisiones de los pacientes. A juicio de Pallares, durante la creación de los algoritmos en relación a los hipolipemiantes, algunas recomendaciones de las sociedades científicas no se tuvieron en cuenta, y su puesta en marcha dificultó la prescripción. En este escenario, para Fluixá, cualquier mecanismo de ayuda a la prescripción se hará basándose en criterios clínicos y consensuado con las sociedades científicas.

Lo que está claro es que ni administración ni sociedades científicas quieren que se añadan ni que se quiten los que existen, pero sí encontrar un quórum para no tomar decisiones unilaterales, y que estén basadas en criterios clínicos y no únicamente economicistas. Al igual que la consejería, Pallares está de acuerdo en que la herramienta de prescripción, que configuró el gobierno anterior, es poco práctica y no ayuda al profesional.

Consenso de dislipemia

El documento de consenso en dislipemia está firmado por siete sociedades científicas regionales —Cardiología, Endocrinología y Nutrición, Nefrología, Neurología, Hipertensión y Riesgo Vascular, Medicina Interna y de Médicos de Atención Primaria—. “Es un documento muy sencillo tanto en formato como en contenido basado en las principales guías de práctica clínica actuales, que recoge de forma accesible las bases para el tratamiento de la dislipemia”, destacó Pallares. Además, este protocolo tiene fecha de caducidad y los responsables se han comprometido a revisarlo periódicamente y actualizarlo en función de la aparición de nuevas evidencias.

Con todo, durante la presentación del consenso se selló el compromiso tanto de la Administración como de las sociedades científicas de continuar avanzando para mejorar los sistemas de ayuda a la prescripción.