Almudena Fernández Madrid | viernes, 27 de noviembre de 2015 h |

Que la relación médico-paciente se realice de forma correcta es fundamental, así como que se produzca una alianza entre varios sectores. Más en un momento como el actual, en el que se ha producido “un deterioro evidente” debido a los recortes generados en el sistema sanitario público, que obligaron a los sanitarios a hacer un esfuerzo suplementario en su labor para suplir las carencias en otro tipo de recursos, como asistenciales o tecnológicos y lograr mantener una correcta atención al paciente.

Así lo reconoció Rodrigo Gutiérrez, presidente de la Sociedad Española de Atención al Usuario de la Sanidad (Seaus), en el marco del 10º simposio de la sociedad ‘Pacientes y profesionales, una alianza necesaria’.

Para seguir avanzando en esta relación entre sanitarios y pacientes, Gutiérrez abogó por, fundamentalmente, continuar con una relación de confianza, abierta y transparente. Además, el también director general de Calidad y Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Consejería de Sanidad de Castilla- La Mancha, incidió en que los pacientes deberán “corresponsabilizarse cada vez más” en el proceso de atención.

Y es que tienen que seguir dándose pasos en la denominada ‘atención centrada en la persona’ —en la que la comunicación será “recíproca y muy fluida”— y en los pacientes expertos en el conocimiento de su enfermedad para llegar a una relación “más entre iguales”.

Continuó señalando que está claro que los profesionales sanitarios son expertos en la tecnología, el diagnóstico, el tratamiento, así como en el uso de los medios y recursos disponibles para hacer un mejor abordaje de la enfermedad, pero los pacientes son protagonistas y expertos en la vivencia de esa patología, además, conocen los problemas asociados a la misma y la repercusión que tiene en su vida diaria, y están interesados en el pronóstico y lo que puede suponer para el desarrollo de su vida normal. “Creo que esa relación entre iguales es fundamental y será lo que nos encontremos los próximos años”, remachó.

Escuelas de pacientes

José Ignacio Meco, presidente de la Asociación Castellano-Manchega de Errores Innatos del Metabolismo (Acmeim) y director general del Instituto Nacional de Enfermedades Poco Frecuentes (Indepf), por su parte, apuntó, en relación con el empoderamiento del paciente, que las escuelas de salud son fundamentales aunque, en su opinión, deberá cambiarse su concepto para evitar que sea una formación patriarcal. Así, abogó porque den “un pasito más adelante” para tener más en cuenta las necesidades del paciente como “destinatario final” de la sanidad.

En este sentido, consideró que los distintos colectivos sociales “se están abriendo” y pueden verse mejoras visibles en lo que a trabajo conjunto se refiere. “Yo lo llamaría una colaboración transversal, que todos los agentes sanitarios puedan aportar de una manera activa”, detalló.

En lo que a la historia clínica se refiere, recordó la necesidad de que se facilite el acceso a la misma y de que realmente se implemente de forma equitativa en las distintas comunidades. Así, indicó que su desarrollo e implementación debería estar liderado por el ministerio de Sanidad para evitar desigualdades porque unas regiones lo hagan antes y otras después y, según donde vida un paciente, tenga más acceso a esa historia o menos.

Continuó señalando que, teniendo en cuenta que se dispone de tecnología suficiente para que este documento sea realmente interoperable, llevarse a la práctica sin olvidar que la historia clínica es del paciente y hay sistemas que pueden permitir que viaje con la persona. “Ésta podría ser una solución mientras termina el proceso de autoconexión entre las comunidades, que el propio paciente participe llevándola con él”, subrayó Meco.

Comunicación

La comunicación entre el médico y el paciente debe ser “armónica”, una medicina en la que haya empatía, cortesía, capacidad de ternura y, con todo ello, que el profesional sea capaz de comprender al paciente y, al mismo tiempo, hacerse entender por él, tal y como apuntó durante su ponencia Raúl Calvo, médico de familia.

Sin embargo, cuando se intenta alcanzar una comunicación ideal, aparecen muchas barreras. Algunas de ellas están institucionalizadas, como puede ser el tiempo del que disponen los médicos para atender a cada paciente a causa de su agenda. Otro tipo de barreras serían las culturales que, en función de la persona, se sienten más o menos, como podría ser lenguaje. En cuanto a las dificultades físicas presentes en la comunicación médico-paciente, podría hablarse de la propia disposición de las consultas, las batas, e incluso la altura de los asientos.

Por ello, Calvo señaló como reto para el facultativo el superar aquello que el paciente siente como barreras para intentar que la comunicación sea mucho más fluida. Otra dificultad a superar está relacionada con la formación pues, aunque en medicina de familia sí se cuida más el aspecto psicosocial, en el resto de especialidades la formación es muy biologicista. “Se olvida entrenar la capacidad de mantener relaciones con seres humanos, que es el material que manejamos los médicos”, recalcó para añadir que en los estudios en general, tanto en el pregrado como en las especialidades, no se forma en esta línea y, a su juicio, es algo que debería retomarse.

Y es que, como en cualquier otra relación entre personas, cómo haya sido el contacto entre el sanitario y su paciente va a influir “de forma muy importante” en lo que éste último haga después y, en consecuencia, en la evolución de su patología.

Sobre este particular, Gutiérrez detalló algunas herramientas que ayudan en esta relación, como ponerse en el lugar el otro, la escucha activa o técnicas para dar malas noticias de una forma empática.