21 Congreso Nacional del CEFyL de la SEACV

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c. ossorio Barcelona | viernes, 26 de abril de 2013 h |

“¿Existe la suficiente evidencia científica para relacionar la esclerosis múltiple (EM) con la insuficiencia venosa crónica cerebro-espinal (Ivcce) y beneficiarse del tratamiento mediante angioplastia venosa?”, es una cuestión muy controvertida y de momento la respuesta es “no”. Ha sido uno de los temas más polémicos abordados durante el 21º Congreso Nacional de Flebología y Linfología, celebrado en Málaga.

Según explica Ignacio Sánchez Nevárez, cirujano vascular del Hospital Universitario La Fe de Valencia, está demostrado que la existencia de insuficiencia venosa crónica en diversos órganos y tejidos puede llevar al daño tisular. En estudios mediante resonancia magnética a nivel intracraneal existe una relación cercana entre la localización de las lesiones cerebrales y afectación de venas adyacentes.

La hipótesis de la posible asociación entre las dos patologías surge en el año 2007 en Italia. “Aparentemente, existe un subgrupo de pacientes con EM con un aumento de lesiones venosas extracraneales detectadas mediante eco-doppler y demostradas por flebografía en comparación a la población general o con otras enfermedades neurodegenerativas”, indica Sánchez.

En concreto, en el grupo de Ferrara liderado por P. Zamboni, que se publicó en 2009 en el Journal of Neurology, Neurosurgery and Psychiatry, alrededor del 50 por ciento de los pacientes con EM tienen lesiones extracraneales detectables mediante eco doppler. Sin embargo, estos resultados no han podido ser reproducidos en otros estudios por una evidente falta de concordancia en la estrategia de estudio eco-doppler, ya que “es una técnica que depende de la interpretación del que la realiza, los parámetros de ultrasonido, la potencia del aparato y la calidad de la sonda utilizada”, añade Sánchez.

Ahora bien, a nivel mundial ya existen centros, como el NorthShore University HealthSystem en Illinois, que están realizando angioplastias en el territorio extracraneal yugular interno y azigos con publicaciones favorables.

En cualquier caso, como puntualiza Sánchez, “estos datos hay que analizarlos con precaución ya que hablamos de estudios no aleatorizados no multicéntricos sin grupo control”.

La perspectiva desde el punto de vista de la neurología es contundente. A juicio de Bonaventura Casanova, médico adjunto de Neurología y Responsable de la Unidad de Esclerosis Múltiple de La Fe, la teoría “no se sostiene”, ya que no se han podido volver a reproducir los resultados del grupo italiano, que además no eran sólidos. “La esclerosis múltiple se aleja mucho de cualquier posible hipótesis que la relacione con la insuficiencia venosa”, asevera.

En este escenario, el Capítulo de Flebología y Linfología ha querido desarrollar el debate en nuestro país, ya que se desconoce si existen grupos en España estudiando esta asociación. “He revisado la bibliografía existente y hemos puesto en marcha un estudio piloto en el Laboratorio Vascular de La Fe con casos de EM aportados por Casanova para estudiar esta relación y perfeccionar la estrategia de estudio”, afirma Sánchez.

En su opinión, el eco-doppler es una herramienta útil de imagen estática y dinámica capaz de detectar estas lesiones, y es posible que exista este incremento en la población con EM, pero la posibilidad de que la angioplastia emerja como un tratamiento estándar requiere resultados de ensayos multicéntricos aleatorizados.

El estudio italiano detectó por eco-doppler lesiones extracraneales en el 50% de los casos

El Hospital La Fe ha puesto en marcha un ensayo piloto para estudiar la posible asociación

El tromboembolismo venoso (TEV) es la segunda causa de muerte de los pacientes hospitalizados por cáncer, por detrás incluso del propio tumor, según indican María José Ramos, del Hospital de Cabueñes (Gijón) y Vanessa Pachón, del Hospital Ramón y Cajal de Madrid. Son las coordinadoras de un grupo de expertos que, bajo la iniciativa del CEFyL y la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), elaborarán un documento de consenso sobre la prevención y el tratamiento del TEV en el paciente oncológico. Según explica Pachón, es más frecuente en los tumores cerebrales, hematológicos, adenocarcinomas de páncreas, ovario, estómago y riñón. “El cáncer, especialmente en presencia de metástasis, aumenta considerablemente el riesgo de TEV, y los pacientes oncológicos tienen mayor riesgo de recurrencia de TEV que los pacientes sin cáncer”, señala.

En el consenso, los expertos pretenden establecer pautas específicas para estos pacientes en los que confluyen muchos factores que predisponen a la enfermedad tromboembólica, como un estado de hipercoagulabilidad, la comprensión de los vasos sanguíneos por las propias masas tumorales, la acción de la quimioterapia, los tratamientos hormonales o la colocación de catéteres venosos centrales, las enfermedades concomitantes o el alto grado de inmovilidad en determinadas fases de la enfermedad. Se estima que un 60 por cientno de los pacientes neoplásicos con cáncer localizado y sin metástasis, que fallecen por embolia pulmonar, podría haber sobrevivido mucho más tiempo.