Especial Pacientes/ Entrevista

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| lunes, 16 de noviembre de 2009 h |

josé c. rodríguez

Madrid

La Alianza General de Pacientes (AGP) es la primera organización que integra a los representantes de los pacientes con el resto de eslabones que componen la cadena de la sanidad: compañías farmacéuticas, profesionales o instituciones públicas. Por ello, constituye una plataforma de diálogo de gran importancia de la cuál nos habla su presidente, Emilio Marmaneu.

Pregunta. ¿Qué esperan las asociaciones de la AGP?

Respuesta. Cuando creamos la alianza teníamos la esperanza de que sirviese como foro de debate y encuentro para las asociaciones porque se debe reconocer la importancia que tienen dentro del mundo sanitario. Y lo confirmamos, ya que a través de la AGP se reconoce su importancia. La primera alegría es que se reconozca nuestra existencia e importancia en el mundo sanitario.

P. ¿Cree que la AGP servirá como motor para crear un foro que tenga un carácter oficial?

R. Indudablemente, hemos apostado por que sea así. Otras entidades sólo reúnen asociaciones y siempre tienen esa misma carencia: la falta de instituciones, de profesionales o del sector farmacéutico… En la AGP estamos todos los que tenemos que decir algo y todos nos vamos a escuchar. Estamos convencidos de que esta experiencia va a beneficiar a todo el sector.

P. ¿En qué beneficia la AGP a sus integrantes, tantas asociaciones y tan distintas?

R. Nos sirve para varios fines. Nos da voz, hace que todos seamos oídos. La AGP permite que muchas asociaciones tengan voz y así, fuerza. La AGP está formada por organizaciones que tienen grandes parecidos entre sí pero también por otras muy diferentes y la alianza sirve para que tengan un diálogo más fluido entre ellas. Por otro lado, a través de la alianza podemos saber qué piensan otros agentes de la sanidad. Por último, también nos posibilita salir hacia el exterior: las asociaciones trabajamos de cara al interior, con nuestros pacientes, y necesitamos mirar hacia fuera para que se reconozca nuestra importancia dentro del sector sanitario que, en definitiva, está montado para los pacientes, a quienes representamos

P. ¿Puede dar voz a asociaciones de enfermedades poco frecuentes que precisamente por serlo tienen poca fuerza, pocos miembros?

R. Sí, por supuesto. Las grandes asociaciones ya la tienen pero hay muchas otras más pequeñas, que reúnen a pacientes con patologías extrañas, que van a tener más voz gracias a la AGP. Las asociaciones grandes quizás no necesiten un altavoz para hacerse oír pero sí las pequeñas. Necesitan también reconocimiento y representación, y todas aquellas que no puedan estar presentes en las reuniones van a estar informadas de todo lo que se hable allí.

P. ¿Cree que los distintos sellos de calidad de las asociaciones sirven para legitimar y darles fuerza ante los agentes sanitarios?

R. Por supuesto, las asociaciones hemos cambiado; hemos pasado de reunirnos para ‘llorar hombro con hombro’ a hacerlo para reivindicar la calidad de vida de las personas a las que ayudamos. Hemos dado este paso y ahora estamos en proceso de profesionalizar los servicios que ofrecemos. Los sellos de calidad nos ayudan a mejorar y certifican la calidad de lo que hacemos, además, nos indican en qué debemos mejorar.