Redacción Madrid | viernes, 18 de noviembre de 2011 h |

El uno por ciento de la población española está actualmente en tratamiento anticoagulante. Por ese motivo, es necesario insistir en la importancia de la educación sanitaria del paciente, ya que su autocuidado “es clave” para lograr minimizar “significativamente” las complicaciones médicas que se pudieran producir y supone un “menor coste para el sistema sanitario”. De este modo, los pacientes solo consumen recursos cuando realmente los necesitan. Así lo explicó el presidente de la Federación Española del Paciente Anticoagulado (Feasan), Luciano Arochena, con motivo del Día Nacional del Paciente Anticoagulado.

Por todo ello, la Alianza General de Pacientes (AGP), entidad en la que está incluida Feasan, pidió a las autoridades sanitarias profundizar en la educación sanitaria del paciente en tratamiento anticoagulante para mejorar el control de su Salud, así como mejorar el uso de recursos y, por tanto, el gasto sanitario.

Campaña de concienciación

Para hacer realidad esta idea, Feasan realizará, en colaboración con Boehringer Ingelheim, Bayer Healthcare y Roche, una campaña de concienciación a nivel nacional. “Vamos a repartir 9.000 folletos a través de mesas informativas en hospitales y centros de salud de toda España para explicar la importancia que tiene la educación sanitaria para el paciente anticoagulado, explicó Arochena. Además, mostró la necesidad de que los pacientes sean auténticos expertos en su enfermedad. “Queremos crear la figura del paciente experto, es decir, de un paciente que conozca bien su enfermedad y que tenga una buena adherencia terapéutica para mejorar su Salud”, indicó el presidente de la asociación.

En este sentido, María de los Ángeles Fernández, asesora científica de Feasan, explicó que se debería dejar “la anticoagulación en manos de un enfermo educado”. Desde su punto de vista, es un deber del propio médico “facilitar la vida a las personas enfermas en la medida en que se pueda”.

Por otra parte, cabe destacar que dentro del colectivo de pacientes anticoagulados, 600.000 personas sufren fibrilación auricular y 400.000 portan válvulas o enfermedad valvular. Este último grupo de pacientes es el que presenta una mayor complejidad, ya que, por lo general, son personas más jóvenes que tienen, además, un alto riesgo de sufrir un ictus.