GM Madrid | viernes, 20 de febrero de 2015 h |

La ablación selectiva y limitada a la eliminación de los focos de origen de la fibrilación auricular (FA) ha demostrado ser igual de eficaz y más segura que el tratamiento convencional, mediante la ablación de amplias zonas de aurícula.

Con una muestra de 232 pacientes, los resultados del estudio Radar, publicado en el Journal of the American College of Cardiology y en el que han participado diez centros sanitarios pertenecientes a la Red de Investigación Cardiovascular (RIC) del Instituto de Salud Carlos III, coordinados todos ellos por el Hospital Gregorio Marañón, podría cambiar la práctica clínica habitual una vez que se disponga de la tecnología adecuada.

En este sentido, Felipe Atienza, coordinador del estudio, ha señalado que sería “deseable disponer lo antes posible de software que, acoplado a los sistemas de navegación que actualmente se utilizan, permita guiar las técnicas de ablación”.

Y, por eso, insta a las compañías del sector a desarrollar programas informáticos sencillos e intuitivos que hagan posible la implantación de esta nueva técnica en el mayor número posible de pacientes con fibrilación auricular, una patología asociada a un incremento significativo de embolias, insuficiencia cardiaca y mortalidad global por todas las causas.

Además de una mayor seguridad, esta nueva técnica supone al mismo tiempo una simplificación del procedimiento que, señala Atienza, “sin perder eficacia, permite una aplicación más práctica” y un acortamiento del tiempo de intervención, lo que permitirá atender a una cantidad mayor de pacientes en el mismo periodo de tiempo.

Asimismo, al identificar las zonas responsables de fibrilación auricular y crear solo las lesiones estrictamente necesarias, destaca el coordinador del estudio Radar, esta nueva técnica “permite en cierta medida personalizar y adaptar el procedimiento de ablación a las características específicas de la arritmia en cada tipo de paciente”.

Toda una serie de características ventajosas que Atienza cree que se traducirán en una gran “receptividad por parte de los profesionales”, si bien reconoce que será necesario un “nuevo entrenamiento” específico para su uso.