Psiquiatría/ VIII Simposio Internacional de Avances en Psiquiatría

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R.C. Madrid | viernes, 15 de febrero de 2013 h |

Existe relación entre los trastornos psiquiátricos y los procesos inflamatorios. Con esta premisa inició Norbert Müller, de la Universidad de Múnich, su conferencia magistral sobre inmunología y psiquiatría durante la celebración del VII Simposio Internacional de Avances en esta enfermedad.

En ella, Müller presentó dos estudios que demuestran esta relación en pacientes con depresión. En el primero de ellos, comparativo con placebo, la administración de fármacos inhibidores de la cicloxigenasa-2 disminuyó el nivel de citoqunas proinflamatorias. En el segundo de los estudios, que utilizó dos muestras de grupos poblacionales con depresión a los que se trató, en un brazo, con fluoxetina más placebo y, en el segundo, con fluoxetina más un inhibidor de la cicloxigenasa, también se observaron mejoras clínicas significativas en los pacientes tratados con el fármaco antiinflamatorio.

Pero no solo en depresión se han obtenido resultados significativos. En pacientes con episodios primeros de esquizofrenia, el tratamiento con estos fármacos inhibidores también ha demostrado mejorías clínicas. Incluso existe una hipótesis de trabajo, explica José Luis Ayuso, catedrático emérito de psiquiatría de la Universidad de Complutense y director científico del Simposio, que plantea la posibilidad de que la esquizofrenia pueda estar relacionada con procesos inflamatorios durante el embarazo. Concretamente, Ayuso expuso que “la esquizofrenia puede explicarse en muchos casos por el sufrimiento de la madre, durante el segundo trimestre del embarazo, de un proceso inflamatorio del sistema nervioso central (SNC)”. Esta inflamación podría entonces transmitirse al feto y elevar el riesgo futuro del niño a padecer esta patología.

La neurobiología de los factores ambientales también tuvo protegonismo en el Simposio de la mano de Andreas Meyer-Lindenberg, director del Instituto Central de Salud Mental de Alemania. Los datos de investigación ofrecidos por su grupo de trabajo demuestran que, si bien son los factores genéticos los responsables de las alteraciones estructurales del SNC, este riesgo no se manifestará sin la presencia de factores ambientales. Para su tratamiento, Meyers-Lindenberg propone la utilización de neuropéptidos prosociales para la reducción del impacto de los estresores sociales sobre la aparición de la esquizofrenia.

Por último, Martin Brüne, de la Universidad de Bochum, planteó la relevancia del problema de déficit de cognición social presente en pacientes esquizofrénicos, una alteración que no se soluciona con la administración de fármacos antipsicóticos, que solo disminuyen el número y la frecuencia de delirios y alucinaciones. Brüne expuso en su ponencia la relación entre déficit de cognición social y alteraciones en determinadas estructuras del cerebro. En su opinión, estas alteraciones y, por ende, la cognición social, podrían ser solucionadas con entrenamiento cognitivo-social y tratamientos farmacológicos como, por ejemplo, la oxitocina, orientados a mejorar este déficit.

Esquizofrenia y depresión se caracterizan por una alta tasa de citoquinas proinflamatorias

La influencia del ambiente y el déficit de cognición social, otros temas del VIII Simposio